Etiqueta: Lourdes Justo Adán

La asignatura pendiente de la docencia | Por Lourdes Justo Adán

La ética docente no solo debería proteger al alumnado, sino también regular cómo se ejerce el poder entre compañeros. Tras tres décadas de experiencia, este texto denuncia las jerarquías informales, los silencios y el desgaste que nacen cuando faltan límites claros, y plantea una pregunta incómoda: ¿a quién beneficia que la docencia siga sin un código deontológico propio?

Nunca te rindas | Por Lourdes Justo Adán

Cuando el mundo aprieta, algunos se rompen y otros se reconstruyen. Desde niña entendí que hay batallas que se libran sola, y así aprendí a resistir, como Mulán: sin red, sin aplausos y a contracorriente. Las heridas no desaparecen, pero enseñan. Me hice fuerte por necesidad, hasta convertir la resistencia en identidad. Y aunque muchas partes de mí quedaron en el camino, sigo en pie. Porque avanzar, incluso a ciegas, también es una forma de victoria. Nunca te rindas.

El precio de frotar la lámpara | por Lourdes Justo Adán

Olvídate de lámparas mágicas y genios serviciales: la vida real no regala deseos. Mientras algunos flotan sobre alfombras que nunca tejieron, otros aprendemos a avanzar con los pies desollados, sin atajos ni resplandores prestados. Esta es la historia de quienes se salvan sin milagros, a fuerza de coraje y cicatrices propias.

Renglones, líneas y cicatrices | por Lourdes Justo Adán

Renglones, líneas y cicatrices es una carta abierta al alma, una reflexión poética sobre el poder sanador de la escritura y la lectura. Lourdes Justo Adán nos invita a recorrer las páginas invisibles de nuestra vida, a enfrentar los recuerdos que duelen y a remendar, con palabras, las grietas del tiempo. Con sensibilidad y lucidez, este texto convierte cada herida en una línea cargada de sentido, y cada libro en un puente emocional entre quien escribe y quien lee. Porque al final, todos somos eso: historias con cicatrices, pero con voluntad de seguir escribiéndose.

Cuando rendirse es el verdadero triunfo | por Lourdes Justo

“A veces, lo más sabio no es resistir, sino soltar. Esta reflexión, envuelta en una fábula sobre el apego y la libertad, nos invita a dejar ir lo que nos atrapa, aunque parezca valioso. Porque hay batallas que solo se ganan al aflojar el puño… y sanar empieza con un paso: abrir la mano y seguir adelante, más livianos.”