Charlamos con la escritora Lourdes Justo Adán, por motivo del 24 de enero, Día Internacional de la Educación.
Lourdes Justo Adán es una mujer polifacética: escritora, docente, orientadora escolar y coach de víctimas de abuso emocional. Con tres décadas en la docencia, ha sido guía de cientos de niños y niñas, a los que ayudó a descubrir el mundo que les rodea. Conozcamos su experiencia marcada por un enfoque humanista y su compromiso inquebrantable con la educación.
Lourdes, ¿en qué medida el Día Internacional de la Educación te ha hecho reflexionar sobre tu trayectoria personal o profesional?
Este día nos brinda la oportunidad de analizar el impacto que genera la enseñanza. Vemos que no se limita a transmitir conocimientos: es inspirar, desarrollar la creatividad, despertar el interés, incentivar el análisis… Va más allá del aula, ya que tiene una repercusión más global. En lo personal, es un orgullo ver cómo mis alumnos y alumnas han crecido y se han convertido en adultos responsables que contribuyen positivamente al desarrollo de la sociedad.
Es, sin duda, un recordatorio de la trascendencia que posee nuestro rol de educadores. Nos obliga a detenernos a evaluar nuestras prácticas. Así ofreceremos una educación que prepare a los estudiantes para el futuro, proporcionándoles herramientas para un mundo en constante evolución.
¿Cuáles han sido los mayores avances y retos que has experimentado a lo largo de tu carrera docente?
Es difícil resumirlos, pero efectivamente, la educación ha evolucionado considerablemente y me ha puesto a prueba muchas veces. Si tuviera que destacar algunos, comenzaría por el creciente interés por una educación afectivo- emocional, que busca que todas las niñas y niños se sienten valorados. Resaltaría la lucha contra el acoso y la importancia de dar visibilidad a la mujer, así como la promoción de un entorno respetuoso con todas las singularidades, identidades y orientaciones.
La tecnología ha modernizado las aulas de manera asombrosa hacia enfoques más dinámicos e interactivos, lo que supuso una oportunidad a la vez que un reto. Recuerdo que, en mis inicios, lo más avanzado era contar con una cámara de fotos y una fotocopiadora, y si era a color, era todo un lujo. Empecé con pizarras tradicionales, pero la tecnología ha ido adquiriendo protagonismo y terminé integrando en mi rutina pantallas digitales, tablets, ordenadores con internet, actividades en línea y herramientas digitales con un sinfín de aplicaciones que apoyan al alumnado en su progreso de forma personalizada. Aunque estos avances multimedia fueron sorprendentes, atractivos y, poco a poco, accesibles, también trajeron consigo multitud de complejidades que hemos ido superando. Nos encontramos inmersos en un proceso de continuo aprendizaje para maximizar el potencial de los dispositivos tecnológicos a nuestra disposición, abriendo un mundo de posibilidades más allá de las limitaciones geográficas y temporales.
Por otro lado, la inclusión y la diversidad se han convertido en pilares fundamentales. En mi caso, tuve muchas oportunidades de trabajar con niños y niñas neurodivergentes, lo que me permitió entender que cada estudiante es único y me motivó a adaptar mis enfoques a los diferentes estilos de aprendizaje y niveles de competencia, con el fin de apoyar su crecimiento de manera efectiva, valorando su individualidad.
Además, en mis primeros años me destinaron a un centro situado en una zona muy turística de costa, un auténtico crisol de raíces e idiomas. Llegué a tener alumnado de más de diez nacionalidades simultáneamente en mi aula. Esta experiencia fue brutal: enriqueció mi práctica docente de una manera que jamás hubiese imaginado, haciéndome más consiente de la riqueza que la diversidad cultural aporta al proceso educativo, e incluso, a mí misma.
Tanto en entornos educativos muy favorecidos como en condiciones completamente opuestas, la empatía ha sido mi mayor aliada.
¿Crees que la literatura puede ser una herramienta poderosa para la educación?
Por supuesto, es increíblemente poderosa. A través de los diferentes textos, los niños y niñas no solo amplían su vocabulario y desarrollan su imaginación, sino que también exploran conocimientos, valores, sentimientos al tiempo que disfrutan de momentos de evasión. Los peques conectan con las historias, se identifican con los problemas de los personajes, entienden diferentes perspectivas y, algo crucial, desarrollan su amor por la lectura desde edades tempranas, con los beneficios que ello conlleva. Es, sin duda, un hábito divertido que yo siempre he impulsado para que les acompañe toda la vida.
¿Qué aprendizajes de tu carrera docente han influido en tu labor como escritora?
Trabajar en diferentes localidades ha sido un aprendizaje indiscutible. Cada comunidad autónoma, cada localidad, cada colegio es un microcosmos, e ir descubriéndolo ha supuesto para mí un auténtico despertar. Bien es cierto que de algunos compañeros/as aprendí que siempre existen oportunidades para crecer. Y crecí, sí, pero mis valores permanecieron inalterables. Las vicisitudes me hicieron más fuerte, permitiéndome valorar la determinación para superar cualquier obstáculo. Y como escritora, lo que extraigo de mis experiencias vitales me aportan una riqueza que no hallo en los manuales. Los cursos y talleres me enseñan técnicas, estructuras, reglas, pero son las escenas cotidianas las que aportan contenido a mi escritura. Ellas desencadenan las historias que sueño. Y es que, para mí, la vida es como un enorme parque colmado de atracciones. Hay tantas que puedo elegir. Algunas son maravillosas, otras no; unas recuerdan lecciones valiosas, otras conviene olvidarlas… Sin embargo, todas ellas conforman el gran desafío de vivir.
Más de 40 artículos, 50 microrrelatos publicados, tres libros… ¿qué temas abordas? ¿Qué mensaje esperas transmitir a través de ellos?
Trato una gran variedad de temas. Entre ellos se encuentran ampliamente desarrollados el abuso emocional, la difamación y el mimetismo. También he revisado numerosos cuentos populares que, aunque a simple vista parecen inofensivos, al someterlos a un análisis profundo, revelan aspectos oscuros de la naturaleza humana. También plantean reflexiones filosóficas, literarias, históricas y mitológicas. El objetivo es promover el pensamiento crítico, cuestionar las creencias establecidas y abrir puertas a nuevas interpretaciones. Trato de desarrollar mi propio estilo, uno que me permita expresarme de manera natural y genuina.
¿Dirías que tu interés por analizar y evidenciar significados ocultos en tus escritos está relacionado con tu vocación por la enseñanza y la orientación?
Es posible. Si bien es parte de mi propósito como escritora, percibo una clara conexión con mis otras pasiones. Estas disciplinas me permiten transmitir mi visión del mundo. A través de mis escritos, busco generar cuestionamientos que inviten al lector a pensar críticamente, lo que a su vez inspira tanto la curiosidad intelectual como el desarrollo personal, integrando ambas facetas.
Analizar cuentos e historias no es solo un ejercicio mental; es una forma de tender puentes que lleven a descubrir qué hay más allá de lo evidente. Posiblemente, no todo el mundo lo verá como yo. Cada quien tiene su opinión. Quien no esté de acuerdo, puede seguir su camino, sin más.
¿Cómo ves el futuro de la educación?
Imagino un futuro que capacite para adaptarse de manera ágil a las demandas de nuestra sociedad tan heterogénea. Un deseo es que sea accesible e inclusiva; que mantenga un sano equilibrio entre la tecnología y las interacciones humanas. Me gustaría que, tanto como los logros académicos, se valorase el bienestar emocional y el crecimiento personal.
En cuanto al profesorado, entre otras cosas, sugiero la formación continua, reducir la carga burocrática para centrarse más en la labor pedagógica, y apoyo psicológico para cultivar un ambiente de trabajo saludable, donde todos respeten y sean respetados.
Asimismo, me gustaría que la educación siguiese actuando como un motor para impulsar el respeto a la diversidad, y formar estudiantes comprometidos con la sostenibilidad. Deberá desarrollar las fortalezas de cada estudiante, apostar por la innovación, fomentar la flexibilidad en los métodos de enseñanza, y mantener alta su motivación en tiempos donde las distracciones son tan abundantes.
En resumen, el futuro de la educación debe ser un espacio donde se forme a las personas no solo como profesionales competentes, sino como seres humanos satisfechos, conscientes de su papel en la sociedad; un espacio igualmente enriquecedor para el profesorado, donde su bienestar también sea una prioridad.
¿Algún proyecto literario a la vista?
A largo plazo, sí. De momento seguiré escribiendo como hasta ahora. Decidí tomarme un respiro tras cerrar mi etapa como docente. He dado el paso definitivo a la Orientación Escolar, un campo que me está brindando inmensas satisfacciones, más de las que jamás imaginé. Atesoro profundamente todo lo vivido, ya que forma parte de mí, como un sólido cimiento que sustenta mi madurez personal y profesional. Por eso, considero que ha llegado el momento de poner a disposición de mi comunidad educativa los aprendizajes que he acumulado a lo largo de los años.
Muchas gracias por compartir tu tiempo con nosotros. Te deseamos mucho éxito en tus proyectos literarios y en tu nueva labor en el campo de la educación.
¡Muchas gracias a vosotros y hasta la próxima!
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Lourdes Justo Adán es especialista en Educación Infantil, en Educación Primaria y en Pedagogía Terapéutica. Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación. Orientadora Escolar. Docente. Escritora. Columnista. Coach de víctimas de maltrato psicológico.Bloguera (https://lourdesjustoadan.blogspot.com/)
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