Trabajar, esforzarse y sentir que nunca es suficiente. Un desahogo sobre la frustración de intentar seguir siendo quien era antes del cáncer, mientras la vida continúa y yo me veo obligado a parar.
Categoría: Opinión
Probablemente muchos de nosotros nos hemos preguntado a veces, ¿por qué en la rueda de presa de un tema importante, a un político, a un ….
Esperamos una cita médica, la atención psicológica que necesitamos, los cuidados que el cuerpo va reclamando, una vivienda que podamos llamar casa sin que el ….
Hoy me encuentro en una pintoresca y bien cuidada casa de campo, que es el lugar de disfrute del Doctor Ángel Nogales Muñoz, allí me ….
Artículo de opinión de Francisco José Chaparro
Artículo de opinión de Nieves García Aguilera
La ética docente no solo debería proteger al alumnado, sino también regular cómo se ejerce el poder entre compañeros. Tras tres décadas de experiencia, este texto denuncia las jerarquías informales, los silencios y el desgaste que nacen cuando faltan límites claros, y plantea una pregunta incómoda: ¿a quién beneficia que la docencia siga sin un código deontológico propio?
Un texto sobre la epidemia de la prisa, esa forma de vivir acelerados, culpables y desconectados del presente. A partir de una caída que obliga a detenerse, la autora reflexiona sobre el valor del descanso, la presencia y el derecho a vivir más despacio en una sociedad que nos empuja constantemente a correr.
En una sociedad obsesionada con el bienestar y la felicidad, muchas personas terminan sintiéndose culpables por experimentar emociones como la tristeza, el miedo o la incertidumbre. Este artículo reflexiona sobre cómo la búsqueda constante de la felicidad puede convertirse en una exigencia agotadora, recordándonos que todas las emociones forman parte de la experiencia humana y que aceptar nuestro malestar, sin juzgarlo ni intentar transformarlo constantemente, también es una forma de bienestar y autenticidad.
La ética constituye uno de los pilares esenciales del ejercicio de la abogacía. Más allá del conocimiento jurídico, los abogados deben actuar guiados por principios deontológicos como la independencia, la objetividad y la defensa de los derechos de los ciudadanos. En un contexto marcado por cambios sociales, nuevas generaciones y la irrupción de la inteligencia artificial, preservar estos valores resulta fundamental para mantener la coherencia, la confianza social y la esencia de una profesión milenaria.