Que aquí estamos de prestao

Que aquí estamos de prestao

De vez en cuando me da por ponerme a pensar mientras escucho canciones de Pau Donés.

Hoy, mientras escuchaba “Depende”, he sentido como si me clavaran un cuchillo con la frase “que aquí estamos de prestao”. Potente mensaje el suyo, usando tan sólo cinco palabras.

Me he puesto a reflexionar sobre ello y me he agobiado, sintiendo como si tuviese sobre mi cabeza un invisible reloj de arena que se vacía segundo a segundo y que, cuando termine su tarea, terminará también conmigo.

¿Estoy aprovechando el tiempo? ¿Estoy viviendo la vida que quiero vivir? Si mañana me fuese a morir, en el instante previo a cerrar los ojos para siempre, ¿estaría satisfecho con la que ha sido mi vida?

Pues es que no sé qué responder… Diría que sí, pero no sé… No es tan fácil dar una respuesta a esto.

Tanto en lo personal como en lo profesional, tengo una muy buena vida. Gente que me quiere, salud, el mejor trabajo del mundo ―para mí― y un futuro que pinta bastante bien. Pero es que, pese a todo esto, no soy capaz de responder un sí a las preguntas anteriores.

Entiendo a quien se encuentre leyendo estas líneas y al mismo tiempo esté pensando que soy un absoluto idiota por no responder que sí cuando afirmo que me va tan bien. Lo entiendo y lo respeto; aunque en ese caso me temo que no me estoy explicando de forma correcta o que no estoy siendo entendido.

Digamos que a veces siento que la sociedad me ha programado desde pequeño para enfocar mi vida en conseguir “X cosas”. Y aunque diría que estoy teniendo bastante éxito en conseguir todo eso, siento que esas cosas no me llenan como debería según las voy consiguiendo. No del todo.

¿Y por qué no me llenan todas esas cosas que deberían hacerlo? ¿Por qué a veces me siento tan vacío, tan dubitativo, tan “estoy haciendo todo lo que se espera de mí, y aun así creo que algo falla”?

Y cuando me pregunto todo esto, es cuando me aterra la idea de estar perdiendo el tiempo en cosas que en teoría me van a hacer feliz, sólo porque me las han inculcado de pequeño.

Esa sensación es la que me impide afirmar con rotundidad que estoy viviendo la vida que quiero vivir.

Mira que hay cosas que me dan miedo, pero a ninguna le tengo tanto como a morirme sin haber vivido la vida que quería. El problema es que siento que he sido tan condicionado por la sociedad desde pequeño, que a veces creo que hasta mi propio subconsciente me hace dudar de lo que realmente me hace feliz.

No sé si estoy viviendo la vida que quiero vivir, y en días como hoy me atormento por ello; pero al menos puedo intentar quedarme tranquilo sabiendo que no voy a parar de pelearlo hasta que llegue a sentir que lo he conseguido.


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Fran López Castillo
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