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Más allá de la memoria histórica reciente, ¡O! La amnesia inducida del pasado | Por Ramón Ibáñez

Más allá de la memoria histórica reciente, ¡O! La amnesia inducida del pasado | Por Ramón Ibáñez

Estamos en las postrimerías del año 2021 y el ser humano como siempre tiene tendencia al olvido. Estar reclamando después de ochenta años la memoria histórica a muchos les parece una obscenidad, según parece solo los muertos de un bando son los merecedores de honra y sepultura justa.

Rasgarse las vestiduras parece ser un deporte nacional lucrativo para un sector que no para de reivindicar las glorias pasadas así perpetuar la injusticia de los justos torticeros.

Me refiero a lo más cercano históricamente, ¡yo me pregunto! ¿Qué memoria histórica se enseña en las escuelas? Si la más reciente se enseña mal, ¿Qué se enseñará sobre los otros españoles, ¡los judíos sefardíes! Tan ibéricos como el que más. Un pueblo posiblemente presente en el legendario reino de Tartessos, nombrada en el Tanakh hebreo 23 veces con el nombre de Tarsis, las diferentes diásporas hizo de la zona sur de lo que hoy es España un lugar privilegiado para sus hábitos y costumbres; existen visos de realidad que junto a los romanos, los judíos dispusieron de un lugar en nuestro hogar patrio.

Aunque, no sean unánimes los criterios y apreciaciones sobre la cultura hebra, lo cierto es que en la actualidad sigue existiendo una cierta animadversión en cierta parte de la sociedad. Es algo que se palpa en el lenguaje, aunque no se vea, lo ven y lo notan los de mente abierta. Quizás no descubro nada nuevo, posiblemente, tenga que aceptar la situación que mirar de reojo todo lo judío es lo políticamente correcto, sin sentarnos a pensar lo que Israel aportó a nuestra cultura y lo mucho que debemos al Israel actual.

A veces nos alineamos con ciertas corrientes de pensamiento que marcan tendencia y por tanto lo creemos a pies juntillas, pero, ¿acaso no adormecemos nuestra capacidad de análisis con cierta falta de criterio al no analizar la historia de quienes fueron los judíos en la península ibérica? El fanatismo nos puede llevar a alinearnos con los grupos más exaltados, nadie vive libre de errar, pero el estudio y análisis de los pueblos que habitaron nuestras tierras, en este caso los judíos sefardíes nos puede ayudar a no mirar atrás con ira.

Tenemos la fea costumbre de Pasar dando saltos por la historia. Nos olvidamos que en la Hispania romana del siglo IV el cristianismo impuso de facto la nueva religión triunfante. Olvidamos las innumerables leyes discriminando a los judíos. Así nos los presentaban los “Padres regidores de la iglesia romana” según Gregorio de Nisa en una epístola confeso “Los Judíos son asesinos y verdugos de nuestro Señor Jesucristo mataron a sus profetas, son sediciosos y subversivos, odian nuestro Dios, retuercen la ley y se resisten a la gracia de Dios, desdeñan la fe de sus padres. Son comparsas de Satanás el diablo, simplemente son una raza de víboras, delatores, mentirosos, duros de corazón y cerviz, son la levadura farisaica que lauda el pan de vida divina, son el tribunal de demonios, malditos miserables y execrables…”

Más Tarde, fueron los visigodos los que tomaron las disposiciones antijudías. Las 53 leyes que el rey Alarico las condensó en diez, donde se exponía que los judíos no podían alcanzar determinados oficios oficiales (exceptuado a los eclesiales romanos) si se convertían., no podían acceder al ejército, determinadas profesiones del mismo modo las tenían negadas, la abogacía era una de ellas, argumentando que podían usar las leyes con malicia contra los cristianos y sus sacerdotes. El matrimonio mixto entre cristianos y judíos se declaraba como anatema y por tanto prohibido bajo pena de muerte, se prohibió terminantemente la circuncisión de los prosélitos o nuevos judíos que no fueran de linaje judío, los médicos que practicaran la circuncisión, serían ajusticiados con la pena de muerte, el esclavo que fuera circuncidado obtendría de facto la libertad y su dueño sentenciado a muerte.
Los cristianos convertidos al judaísmo, perdían todas las propiedades y bienes, en un juicio su testimonio no tendría ningún valor jurídico.

Al mismo tiempo, se prohibía a los judíos molestara a los judeoconversos.
Incluso se prohibió la edificación de nuevos lugares de culto, sus sinagogas. En el caso que las levantaran, de facto eran transformadas en iglesias cristianas. Las restauraciones de las sinagogas ya erigidas, se exigía que no se incluyera ninguna decoración que no estuviera con anterioridad.

En el año 418 de nuestra era, se originó en Menorca el primer brote de violencia antijudía que se tiene noticia. El obispo católico de Mallorca, excitó con mentiras a los cristianos de la isla, los cuales, asaltaron los hogares de los judíos de la isla, que incendiaran su sinagoga. Bautizando con violencia y escarnio a más de quinientos judíos; haciendo ostentación del hecho en una epístola. Esto es el principio del largo camino de los judíos en la Hispania romana que desemboca en el 31 de marzo de 1492 fue un día trágico, los Reyes Católicos, certificaron en Granada la expulsión y exclusión de los judíos.

El pueblo sefardí tuvo que conocer la noticia con solo cuatro meses para decidir si marcha de nuestras fronteras o cristianizarse a la fuerza. La larga marcha de aquel mes de julio de 1492, fue realmente dramática. Abandonar, desaparecer de las tierras que los vieron nacer, una población, esta, por aquel entonces era tan hispana como la que más, fue expulsada de su patria, Sefarad.

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