¿Por qué hay día del Orgullo LGTB y no día contra el hambre en el mundo?

¿Por qué hay día del Orgullo LGTB y no día contra el hambre en el mundo?

Esto mismo me han preguntado el día 28 de junio tras subir una publicación relativa al Día del Orgullo. Más que preguntarlo, el comentario decía algo así como “todavía me apena que no se haga lo mismo por todas las personas que mueren de hambre en el mundo”. Y como la persona que exponía este pensamiento, a mi entender, no lo hacía a malas ni era homófoba ni nada parecido, he decidido tomarme en serio la cuestión y hacer un planteamiento al respecto.

Lo primero, sí que hay día contra el hambre en el mundo. Es el 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, promovido por la ONU para concienciarnos contra este asunto. El 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. El 2 de diciembre, el Día de la Abolición de la Esclavitud. ¡Será por días! Efectivamente, prácticamente cualquier causa social tiene su día, así que con esto ya estaría la pregunta resuelta, ¿verdad?

Vale, no, está bien, no haré trampas, es que la pregunta estaría mal formulada: esta persona en cuestión (que representa a otras muchas) se refería a que por qué “se le da más importancia” a la lucha contra la homofobia que a la lucha contra el hambre en el mundo o que contra la esclavitud.Y es aquí donde me gustaría ahondar en un concepto que creo que da lugar a equívocos: visibilidad.

Visibilidad no es lo mismo que importancia, que energía o que dinero invertido. El día del Orgullo LGTB tiene mucha visibilidad. ¿Por qué? Bueno, están de moda, eso está claro, las cosas como son. Los medios hacen su parte, las redes sociales la suya, la tendencia social también, en fin, eso es así. Pero esa moda, esa visibilidad, tiene unos motivos, no es azar. No me voy a meter en el debate de si es más importante luchas contra la homofobia o contra el hambre, es un debate absurdo y dañino. Hay que luchar contra ambas, y punto.

Pero (y he aquí la cuestión) no se puede luchar contra ambas de la misma manera.

Fuente: Fotogramas

La homofobia es un problema, por así decirlo, social, o moral, o ético, o de prejuicios. Es un problema que cada persona, individualmente, puede resolver.

El hambre en el mundo, la pobreza infantil, la desigualdad, el crimen u otros muchos problemas similares son problemas estructurales, socioeconómicos. Para resolverlos, habría que tumbar todo el puñetero sistema, derrocar a todos los gobiernos políticos y económicos, cambiarlos por unos que (supuestamente) harían el bien y la justicia, implantar nuevas leyes, conseguir que con euro se pudiese comprar lo mismo en Oslo que en Bucarest, y, en fin, toda una serie de movidas que configuran lo que llamamos ciencias políticas, que para mí son un misterio y que sólo se resolverían viajando en el tiempo y reiniciando el mundo de cero, o yo qué sé, pero, desde luego, no se resuelven con un desfile. La visibilidad no es el arma a utilizar contra el hambre en el mundo. No.

Todo el mundo está en contra de que la gente muera de hambre.

Pero no todos están a favor de la libertad sexual, no, todavía no. En el mejor de los casos, que son las grandes ciudades del primer mundo, nos encontramos con gente que quiere que los homosexuales no se casen, no tengan hijos o no se demuestren amor en público, o que dice “que hagan lo que quieran, pero no es natural, natural no es”. También hallamos presión social de los padres para que sus hijos no muestren deseo por personas del mismo sexo, o presión social para que sí lo muestren por personas del otro sexo. Encontramos falta de educación, falta de comprensión, malentendidos sobre cómo funciona la sexualidad, la libre elección, etc.

Eso, en el mejor de los casos. En el peor de los casos, ya saben; los condenan a muerte.

Y la cuestión está ahí, en que la visibilidad sí es una herramienta eficaz contra los prejuicios, contra los automatismos de la educación y contra los conceptos aprendidos. Una persona que ha reprimido su homosexualidad durante años porque en su entorno se ha dado por hecho que es algo tabú, puede salir del armario al fin si encuentra que la opinión pública, la mayoría de las personas y de los conocidos no tienen ningún problema con eso. De hecho, es lo que ha ocurrido en los últimos veinte años. Por eso “hay más gays ahora que antes”. O una niña pequeña a la que le están preguntando constantemente qué chico le gusta en clase, y no le gusta ninguno y se siente rara y extraña, si su madre está concienciada con el movimiento LGTB y de repente le pregunta “¿y si te gusta una chica?”, pues a lo mejor la niña descubre que eso sí que se puede, que sí se vale. Por eso “está lleno de gays esto ahora eh”. ¿Qué porcentaje habrá, un 5% más? ¿Tanto os molesta? Creedme, nadie obliga a nadie a ser gay. Sin embargo, a día de hoy, todavía se está obligando a mucha gente, directa o indirectamente, a ser hetero.

Fuente: Diariosur

Y ese es el tema de la visibilidad. Que hablar en la televisión y en los medios, de manera informada y especializada, sobre la libertad sexual, es útil. Hacer un desfile multitudinario da visibilidad, y es útil. En cambio, hacer un desfile de la hostia contra el hambre en el mundo y montar un fiestón… en fin, lo primero, sería irrespetuoso. La libertad sexual se puede relacionar con una fiesta, con una mega juerga, con beber y bailar. Un acontecimiento así no tendría sentido en otros contextos. Y además es que, insisto, todo el mundo está de acuerdo en que no hay que morir de hambre. Visibilizar y explicar no aporta nada en ese sentido.

Por último, quiero hacer otra reflexión al respecto para todos aquellos a los que les afecta tanto, les molesta tanto, que se hable tanto de los gays pero que “no se hable de otros problemas más graves”. ¿Realmente lo que quieren es que se hable del hambre en el mundo? Porque a toda esa gente nunca la veo mostrarse activa para que haya información al respecto. Sólo los veo hablar del hambre en el mundo cuando se habla de los gays. Si tanto os preocupa el hambre en el mundo, moveos un poquito en esa dirección, publicad contenido, id a asociaciones… Pero es que sólo sacáis el temita cuando se habla de los gays, que es que se os ven un poco las intenciones…

Yo si un compañero aprueba con un 4,5 y yo suspendo con un 4,5, me quejo. ¡Pero lo que quiero es que me aprueben a mí, no que le suspendan a él! De la misma manera, si pienso que se habla más del movimiento LGTB que del hambre en el mundo, procuro hablar más del hambre en el mundo, no anular el movimiento LGTB. ¿O es que no queréis aprobar con vuestro 4,5, lo que queréis es que el compañero suspenda…? Dicho de otro modo, ¿lo que os jode son los gays, y no es que os preocupe el hambre en el mundo?

Y, ante todo y por encima de todas las cosas, amigos y amigas… Si no pensáis que vosotros seáis personas así, es que no estoy hablando de vosotros. ¡No os deis por aludidos!

Venga, salud a toda la peña, y viva el Orgullo. Que, aunque algunos no lo crean todavía, el derecho a poder ser uno mismo sin que le jodan a uno la vida, es tan importante como cualquier otro derecho en el mundo.


Mario Herrero es escritor, músico y psicólogo, y habitualmente se entretiene escribiendo breves reflexiones de la vida y la condición humana, siempre desde el humor y el cariño.

No olvides seguirlo en Instagram: @marioherreroguitar

Su última novela publicada: https://www.oscarherreroediciones.es/tienda/libros-partituras-shop/serie-didactica-otros-autores-shop/

Mario Herrero

One thought on “¿Por qué hay día del Orgullo LGTB y no día contra el hambre en el mundo?

  1. Excelente reflexión que haces y que definitivamente indica claramente lo que es un movimiento y otro. Existen crimenes de odio y otros que lo son por la desigualdad económica, no podemos comparar un movimiento con otro porque son completamente distintos. Quienes se atreven a hacerlo están mostrando claramente su inconciencia y su falta de empatía, por mencionar solo algunas. Cada uno puede hacer mejor el lugar en el que se desenvuelve empezando por uno mismo y por aquellos con quienes convive. Excelente Mario gracias por tus palabras claras y precisas.

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