¿Te falta un tornillo?

¿Te falta un tornillo?

¿Por qué cada vez que alguien dice que va al psicólogo la mayoría de las personas en la sala piensan que le falta un tornillo? Es habitual ver cómo los hombres y las mujeres que no acuden al psicólogo se sienten superiores a aquellos que sí lo hacen. Me extraña sobre todo, ver este comportamiento en gente joven, que ha tenido otro tipo de educación emocional y que debería ver este sector profesional de otra manera.

Puedo llegar a entender la aversión que las generaciones anteriores tienen a los psicólogos, al fin y al cabo su forma de proceder con los problemas es muy diferente a la de generaciones más modernas.

Si nuestros padres tenían un atasco en las cañerías de su casa desmontaban el fregadero y limpiaban el tapón, si encontraban una grieta en una pared compraban masilla y pintura y se ponían manos a la obra, si al niño de dolía la boca porque empezaban a salir sus dientes, preguntaban por un remedio casero y terminaban con el dolor.

Nosotros, la generación z, los millennials y la generación x, somos muy diferentes. Tenemos un problema con las cañerías y llamamos al fontanero, tenemos una grieta y llamamos a la empresa de reparación, tenemos problemas con el niño y vamos al médico. Incluso llamamos un glovo cada vez que se nos ha olvidado algo o a just-eat cuando no nos apetece cocinar.

Son métodos diferentes, nuestros padres aprendieron a ser resolutivos o a ahorrar dinero cuando no era necesario gastar, pero en ocasiones estos arreglos se convertían en destrozos y tenían que llamar finalmente a un profesional para que resolviera el problema y el estropicio que ellos mismos habían causado. Nosotros en cambio, a veces pecamos de inútiles, pero tenemos muy claro que hay problemas en los que necesitamos a un profesional. Podríamos intentarlo por nuestra cuenta, con la información que tenemos, con las herramientas que nos ha dado la vida, pero en cuanto la cosa se pone fea y no podemos solos, contamos con personas que se han formado, que tienen experiencia y que pueden ayudarnos con aquello en lo que necesitamos apoyo.

Por eso no entiendo por qué hoy en día, cuando nos enfrentamos a problemas a los que no encontramos solución, no hacemos como en cualquier otra situación y llamamos a un profesional que nos facilite las herramientas para solucionar el contratiempo.

Conozco mucha gente que se siente mal y no sabe por qué, personas que repiten compulsivamente comportamientos que les dañan como llamadas de auxilio, celos compulsivos, problemas de alimentación, inseguridades constantes…

¿Todas estas señales de alarma no nos hacen pararnos a pensar qué es lo que necesitamos y cómo podemos conseguirlo? No comprendemos nuestras emociones y su funcionamiento y seguimos por la vida asumiendo que podemos con todo y no necesitamos a nadie que nos diga cómo podemos mejorar y qué nos va a llevar a tener herramientas suficientes para disfrutar de la vida y vivir feliz a pesar de que encontremos obstáculos en el camino.


Bárbara Haya es una profesora y escritora, nacida en Madrid en 1991 y autora de la novela “Pretérito imperfecto: el tiempo no vuelve”. Descubre más sobre ella en su web:

https://barbarahayaqueipo.wixsite.com/preteritoimperfecto

Bárbara Haya
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