“La mariposa que nació con una pata más corta y terminó inspirando a miles de niños”: el cuento infantil que está cruzando fronteras

“La mariposa que nació con una pata más corta y terminó inspirando a miles de niños”: el cuento infantil que está cruzando fronteras

Bella, the Explorer Butterfly mezcla aventura, aprendizaje y valores humanos. ¿Qué fue lo que más le inspiró de las mariposas monarca para convertirlas en protagonistas de esta historia?

En uno de mis viajes a México, tuve la fortuna de visitar la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, un santuario que se extiende entre el oriente de Michoacán y el occidente del Estado de México. Allí fui testigo del impresionante espectáculo que ofrece la concentración de estos lepidópteros: los árboles se tiñen por completo de naranja y el bosque entero parece estar envuelto en llamas.

Como enamorado de esta especie, en ese lugar nació la idea de escribir este libro. Mi propósito es que tanto niños como adultos puedan descubrir y maravillarse con la extraordinaria ruta anual que recorre la mariposa monarca.

 Bella es una protagonista muy curiosa, valiente y diferente al resto. ¿Hasta qué punto quería transmitir a los niños la importancia de aceptarse tal y como son?

En el mundo actual, se estima que la gran mayoría de los niños solo han visto una mariposa a través de dibujos animados o pantallas digitales. Con esta historia, mi intención es mostrarles que, incluso siendo un insecto pequeño y frágil —y con una dificultad física como la que tiene Bella en una de sus patitas—, las ganas de superarse lo cambian todo. Quiero transmitirles que ninguna limitación es un impedimento para alcanzar grandes metas y ocupar un lugar importante en la vida.

 En el libro aparecen temas como la amistad, el bullying, la superación y el compañerismo. ¿Cree que la literatura infantil también debe ayudar a los niños a reflexionar sobre problemas reales?

Sin duda. La literatura infantil, cuando está bien cuidada y utiliza un lenguaje claro y sencillo, es la mejor herramienta para que los niños asimilen valores tan fundamentales como la amistad y el compañerismo. Frente a una hermosa página de lectura acompañada de una ilustración fiel, las pantallas de los móviles o las tabletas pierden toda su fuerza; ninguna tecnología es capaz de plasmar los verdaderos colores y la calidez que un buen dibujante logra capturar sobre el papel.

 La relación entre Bella y Elisabeth transmite mucha ternura y aprendizaje mutuo. ¿Qué simboliza para usted esa amistad entre dos mariposas tan diferentes?

En la vida esto ocurre a diario: dos personas con orígenes o capacidades diferentes, pero unidas por un mismo propósito, trabajan juntas y aprenden la una de la otra.

Elisabeth cree firmemente en el sueño de Bella y la apoya para que logre su gran meta: llegar hasta Manitoba, en Canadá. He querido plasmar esta conexión para que los niños comprendan que trabajando, estudiando o jugando en equipo se alcanzan metas mucho más grandes que desde el individualismo. Quien se cree superior por ir solo pronto descubre que, frente a la fuerza de un buen equipo, no hay competencia.

Bella tiene una pierna más corta y aun así lucha por demostrar que puede llegar tan lejos como cualquiera. ¿Quería lanzar un mensaje sobre discapacidad, autoestima y perseverancia?

Totalmente. Una limitación física nunca debe ser un freno para alguien que tiene un verdadero deseo de superarse.

Debemos enseñar a los niños que, independientemente de las condiciones con las que hayan nacido, si se esfuerzan, se entrenan y cuentan con el apoyo de educadores que los guíen para potenciar sus propias capacidades, aquello que al principio parecía un obstáculo puede convertirse, con el tiempo, en su mayor fortaleza. Como bien menciona, la autoestima y la perseverancia lo son todo, pero adquieren una fuerza imparable cuando van acompañadas del asesoramiento y el acompañamiento adecuados.

La historia explica de manera muy didáctica el proceso de migración de las mariposas monarca. ¿Cómo fue el trabajo de documentación detrás del libro?

Siempre me ha apasionado la entomología y, dentro de esta ciencia, la lepidopterología.  Cuando contemplé el bosque de Michoacán, comprendí que quería escribir un libro que documentara con total fidelidad el ciclo de la mariposa y sus cuatro etapas: huevo, larva (oruga), crisálida (pupa) y adulto. Sabía que para lograrlo debía investigar a fondo a través de publicaciones científicas y rigurosas, sin adornos ni imprecisiones, ya que mi objetivo principal es que este libro se convierta en una herramienta pedagógica y de lectura en los colegios.

 En varias partes de la obra se habla de liderazgo, responsabilidad y trabajo en equipo. ¿Cree que esos valores se están perdiendo en la sociedad actual?

Totalmente. La enseñanza actual se basa más en el individualismo que en la cooperación. Si se observa a los niños en un colegio a partir de los doce años, se les verá a casi todos mirando sus móviles o tabletas como si estuvieran hipnotizados; ya no existen aquellos juegos de antes en los que, de forma natural, sobresalía alguien que demostraba su capacidad de liderazgo dentro del grupo.

Hoy en día, a menudo se define como «líder» a aquel que ha desarrollado una aplicación desde su garaje y al que, tras obtener buenos resultados, las empresas proclaman jefe, pero que es incapaz de mostrar empatía hacia sus trabajadores. No hay verdaderos líderes; nos encontramos en una sociedad cada vez más fría y falta de humanismo.

Usted ha escrito novela negra, narrativa autobiográfica y cuentos infantiles. ¿Qué le aporta la literatura infantil que no encuentra en otros géneros?

La literatura infantil me aporta, principalmente, recuerdos; hermosos recuerdos de mi propia infancia. Mi abuelo paterno era un hombre magnífico, corpulento y serio; al principio, los niños le temían, pero al conocerlo descubrían que era un ser entrañable de cuya boca siempre salían cuentos maravillosos. Él mismo los inventaba y nunca contaba dos iguales, pues, al no plasmarlos sobre el papel, cada vez los terminaba de una manera distinta. ¡Era fabuloso! Por eso, para mí los cuentos infantiles no son simples libros de lectura: siempre han de terminar con una moraleja, tal como me enseñó mi abuelo.

El viaje de Bella desde Texas hasta Canadá funciona casi como una metáfora de la vida. ¿Qué representa realmente «el gran viaje» dentro de la novela?

Más que una novela de ficción, me gusta definir Bella, the Explorer Butterfly como un libro eminentemente didáctico, donde tanto niños como educadores descubrirán que los hechos narrados son completamente reales. Lógicamente, la fantasía está en que las mariposas se comunican entre sí, pero si miramos más allá de la fábula, «el gran viaje» representa fielmente el asombroso ciclo de vida de estos lepidópteros. En concreto, la historia plasma la gran travesía de la generación «Matusalén», ese grupo extraordinario de mariposas que nace con una longevidad única para poder cumplir la misión de la migración.

A lo largo de su trayectoria ha vivido en Mallorca, Miami, República Dominicana o Cuba. ¿De qué manera han influido todos esos viajes en su forma de escribir?

Haber vivido en tantos países me ha permitido rodearme de culturas muy diversas, donde cada una interpreta la vida y las costumbres a su manera. Esta experiencia me enseñó que la verdad no es única ni absoluta; no debemos juzgar las cosas de forma literal, sino tratar de comprender las distintas perspectivas.

Durante mis viajes, siempre tomaba nota de una palabra nueva, una frase diferente o cualquier detalle que pudiera aportar algo valioso a mis futuros escritos. Al final, como bien se dice, no recordamos los días, sino los momentos; y el mejor momento para un escritor llega cuando es capaz de plasmar fielmente esos recuerdos sobre el papel.

En 2024 donó cuentos infantiles a la Fundación Vicente Ferrer en la India. ¿Qué importancia tiene para usted que la literatura también tenga una dimensión solidaria y educativa?

La literatura siempre ha sido y será la mejor herramienta de educación. Entregar ese lote de cuentos a la Fundación Vicente Ferrer fue, sencillamente, mi manera de colaborar con lo más valioso que puedo ofrecer: mi propia experiencia y conocimiento de la vida plasmados a través de mis libros.

Después de tantos libros y experiencias, ¿qué le sigue emocionando hoy cuando se sienta frente a una página en blanco?

Cada vez que comienzo un libro, ya sea un relato infantil o una novela policiaca, me embarga una ilusión y un bienestar absoluto al saber que estoy creando algo completamente nuevo. Cuando escribo para los niños, me inspiro en mi propia infancia y en los cuentos de mi abuelo; y cuando finalmente llega la palabra «Fin», miro lo escrito y siento el mismo amor que experimenté cuando nació mi primer hijo. A todos y cada uno de mis libros los quiero por igual, con el mismo amor incondicional que un padre siente por sus hijos.

Después de ganar un premio internacional y lograr que Bella, the Explorer Butterfly vaya a ser publicada en Estados Unidos, ¿qué siente al ver que una historia nacida en España está cruzando fronteras y llegando a lectores de otros países?

Lógicamente, me siento muy emocionado, aunque he de confesar que nunca me ha preocupado demasiado si mis libros cruzan o no las fronteras. Para mí, lo más valioso es que el niño o el adulto que lo tenga entre sus manos disfrute con su lectura y, con el tiempo, conserve ese ejemplar en su estantería, aunque esté manoseado o desgastado por el uso. Para cualquier escritor, ese deterioro es la señal más inequívoca de que su obra ha gustado y ha sido reinterpretada y releída.

“Un libro viejo que descansa en un estante, con apuntes en los márgenes o con las esquinas de sus páginas dobladas, es, sin duda, el mayor premio al que un escritor puede aspirar”.

Vicente Castro i Álvaro - Bella, The Explorer Butterfly
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