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Conoce a Juan Expósito, artista polifacético, autor de la novela «El carisma perdido»

Conoce a Juan Expósito, artista polifacético, autor de la novela «El carisma perdido»

Para quién no te conozca, ¿quién es Juan Expósito?

Para quien no me conozca, que es casi todo el mundo, soy actor, profe de interpretación, director y escritor. Alguien que ama el teatro, el cine y el arte y que intenta no parar de cultivarse. Un tipo que decidió hacer teatro y contar historias y hacerlo en Madrid, viniendo de Badajoz, porque hace 21 años pensaba que era donde ocurrían las cosas… las cosas del arte, y eso.

Quería ser actor y, de hecho, soy actor… En 2004 empecé a dar clases de interpretación y llevo así desde entonces. Gracias a eso pude representar las obras que escribía y dirigir teatro. En paralelo, siempre he escrito poesía, cuentos, novelas, historias… y cosas…

¿Cómo nace tu vena escritora? Porque nos consta que eres un artista multidisciplinar, ¿no?

Hacer, hago varias disciplinas; podemos decir que sí. Quizá lo primero que empecé a hacer fue escribir, desde niño. Uno no empieza a escribir en un momento dado porque haya una anécdota que te ilumina y te hace levitar como si hubiese visto a la Virgen y me hace cambiar para siempre. Supongo que lo de la “vena de escritor” es un cúmulo de cosas que no sabría ordenar adecuadamente.

Es verdad que hubo una novela que hizo eclosionar en mí esa necesidad de escribir, fue una novela de Wenceslao Fernández Flores llamada “El hombre que compró un automóvil” y me encantó. Yo era muy pequeño cuando escribí un cuento (plagiando la trama de Fernández Flores, la verdad). Esa fue mi epifanía casual, pero si no hubiese sido esa novela hubiese sido por otra por la cual hubiese empezado a escribir.

Además, en mi casa había muchos libros y mi padre y mi hermano mayor leían muchísimo. El contexto ayudaba.  Pero, en resumen, si escribo es porque me divierte y porque lo necesito… y empezó a haber un puñado de personas a las que le gustaban las cosas que escribía y eso me llevó a escribir más y más.

¿Cómo podrías definir tu manera de escribir?

Resultando un poco pretencioso y, por poner un nombre, diría que lo que escribo es Miscelánea emocional.

Me gusta mezclar géneros o códigos.

Solemos meter en cajones de metacrilato el drama y la comedia o la poesía y el absurdo, sin vasos comunicantes, y que no se comunican nunca entre sí. Yo pienso que no, que todo puede tener relación y que se puede reír y llorar en un mismo minuto, por ejemplo. No hay nada más bello, creo, que tener una lágrima en el ojo y reírse al instante.

Pienso que los géneros están para abrazarse y no para empujarse y separarse.

¿Cuántos libros has publicado ya?

Como libro electrónico tengo un recopilatorio de teatro, recién estrenado, llamado La miscelánea de las emociones, un libro lleno de obras cortas (fundamentalmente), obras hiperbreves y alguna más larga. Y tengo una novela, El carisma perdido.

También tengo algunas obras de teatro que se pueden encontrar si buscas en Google. Físicamente (en papel, digo), solo tengo cuentos publicados y alguna poesía en editoriales menores y puntuales.

Me gustaría pronto publicar cosas en papel pero me gustaría que no fuese autoedición. Querría que hubiese una editorial potente que hiciese el trabajo que no me apetece hacer a mí. Porque no sé hacerlo, más que nada.

La miscelánea de las

¿Qué es lo que más destacarías de La miscelánea de las emociones?

Es un libro lleno de obras de teatro breves, muy breves y alguna más larga. Es un libro con sorpresas para el lector y donde se queda muy acendrado ese concepto de miscelánea emocional, en el que te puedes encontrar de todo: risa, emociones, poesía, tristeza, absurdo…

Es ideal, creo, para compañías que buscan obras cortas (o no muy largas) para realizar. Y también para disfrutar como lector. Un libro diferente que te puede gustar, aunque no seas lector habitual de teatro ni aficionado a este formato.

¿Qué es lo que más destacarías de tu primera novela: El carisma perdido?

Creo que es un canto al cine, al teatro y a la interpretación porque son las cosas que más me gustan y de las que creo que puedo hablar. También habla de Madrid que es la ciudad en la que vivo desde hace 21 años y que me sigue enamorando cada día. Madrid es un personaje más de la novela. Siempre me ha gustado cuando en las novelas imaginas las ciudades. O, en el caso de las películas, ves esos lugares. El carisma perdido se puede encontrar en Amazon.

Además de estas artes, ¿qué más cosas te apasionan y te pueden, de alguna manera, inspirar?

Cuando conozco a alguien, no sé muy bien por qué, pregunto de dónde son (la procedencia) y sus apellidos (me flipa de dónde vienen los apellidos, quizá por apellidarme Expósito, no sé). Me encanta la Historia (escucho compulsivamente podcast y documentales de Historia); la cocina, puedo pasarme horas hablando de platos, elaboración de comidas o de modos de cocinar. Me encanta, por supuesto, la música; quizás lo que más, (soy un músico frustrado, por falta de talento y de habilidades mínimas… Cuando me han dejado tocar la guitarra, sin pretensiones, al lado de gente que sabe, he sentido algo muy parecido a la felicidad.) Me apasiona enseñar… y aprender.

¿Alguna anécdota que puedas contarnos?

Mira, debido a que (con mucha diferencia… pero muchísima) lo que más he escrito es teatro y, casi siempre, lo que escribo es para representarlo con mis alumnos o con mi compañía, tengo la necesidad de pensar en quién va a hacer cada personaje (aunque luego no se dé así). Necesito poner caras, ademanes y comportamientos a los personajes a través de gente real, que conozca yo. Cuando escribo cuentos o novelas también lo hago. Necesito tener en la cabeza a alguien que conozca para cada personaje. Eso hace que lo que escriba tenga mucho que ver conmigo. Pero odio el concepto “autobiográfico”. Que tengan que ver conmigo no significa que ni me haya pasado, ni piense lo mismo que yo ni que yo hiciese lo que hacen los personajes.

Juan-Exposito
Juan Expósito, autor de «El carisma perdido»

¿Cómo artista, qué opinas de la sociedad actual y su ambiente crispado para el trabajo de quien se dedica a crear?

No tengo claro que haya un ambiente crispado o, especialmente, crispado. Por lo menos más que en otras épocas. Recordemos, por ejemplo, que a Arthur Conan Doyle (siglo XIX) le amenazaban por la calle cuando se publicó la novela en la que muere Sherlock Holmes y se vio obligado a “resucitarlo”. Lo que pasa es que ahora hay Google, redes sociales y Whatsapp y en un minuto te llega la opinión de la obra que has escrito. No necesitas salir a los bares para saber los que piensan de tu obra.

Porque, luego, estamos nosotros que nos dejamos influir demasiado de esa opinión… y ese es el problema, que nos dejamos influir demasiado. Creo que hay que recibir el halago o la mala crítica con dignidad y humildad y, a partir de ahí, hacer los que te nace del corazón o del estómago. Nunca hay que escribir pensando en los demás, sino pensando si a ti te gusta o no.  

¿Qué consejo te gustaría darle como escritor a tu yo de hace unos años?

Que se tenga humildad a la vez que seguridad porque es imposible dar la razón a todo el mundo (pero nadie, ni tú, ni yo, ni Billy Wilder ni Gabriel García Márquez). Es imposible gustar a todo el mundo. Otro consejo (quién soy yo, pero bueno) es que lo hagas por pasión y por necesidad personal. Es tan plausible, loable y meritorio ser funcionario, panadero, médico o fontanero como ser escritor, actor o músico. Ni más ni menos. Por último, diría que para ser artista hay que prepararse: Leer, ver, aprender, estudiar, escuchar… Da igual en una academia, una Universidad, en el bar o en tu casa… Tener la humildad de aprender, esa es la clave.

¿Qué autores te han inspirado más a la hora de escribir?

Me inspiran muchas y muy diversas cosas. Por decir lo primero, cineastas como Billy Wilder, Woody Allen, Truffaut, Bergman, Juan José Campanella, José Luis Garci… También autores de teatro como Valle Inclán, Shakespeare, los clásicos griegos, Lorca…  Pero también influencias menos canónicas como los podcasts (escucho muchos podcasts de cine, teatro, literatura…) y, ¿por qué no decirlo? me influyen mucho los letristas de canciones… No escribiría (mal o bien), como escribo, sino es por Joaquín Sabina, Diego Vasallo, Ismael Serrano, Quique González o Andrés Lewin…

Pero lo que más me inspira (aun pareciendo pedante) son las conversaciones con amigos, con mi gente, con lo que veo en la calle o por la ventana… o en mis clases…Mis clases son, desde hace tiempo, lo que más me inspira para escribir. Los ejercicios o las improvisaciones que hago con ellos son el mayor alimento… Sí, efectivamente, resulté pedante.

¿Por qué te inspiran tanto las letras de las canciones si, en principio, no tiene nada que ver con el teatro o la novela?

Por lo pronto es literatura, que eso ya los hacen relacionarse entre sí necesariamente. Es verdad que son códigos diferentes, claro. Sin embargo, las canciones también tienen historias, giros, contextos, personajes (en ocasiones, con réplicas y contrarréplicas) que hablan, sorprenden y emocionan. Y, por supuesto, inspiran. Sin ir más lejos, La miscelánea de las emociones empieza con la obra La belleza de Charo (pieza breve que he llevado al escenario dos veces) y queestáinspirada en una canción de Quique González (Charo); es más, está inspirada en una frase de la canción: Charo, me hubiera pegado con todos por ti. A raíz de esa frase me salió una historia. Lo recuerdo perfectamente, fue conduciendo hacia Asturias con mi hijo de un año cantando el estribillo de la canción… Supo antes cantar que hablar, creo.

Escuchar canciones conduciendo es de los contextos más inspiradores que he encontrado en mi vida.

¿Dónde se pueden conseguir tus libros?

En Kindle, (por Amazon). Google ayuda mucho si uno quiere leerme… Y, sobre todo: venir a mis obras no está mal para conocer mis textos. Es lo mejor, de hecho. Si alguien quiere algún libro físicamente, se podría hablar… en privado, eso sí… y con una caña.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Lo último que he escrito es una obra de teatro que es Un cuento de Navidad, es una versión libérrima de Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Se puede ver en diciembre en la Sala Tarambana, en Carabanchel, Madrid; es una producción, además, de la propia Tarambana Espectáculos, que son palabras mayores. También he escrito La próxima Luna Roja, una obra de teatro que habla de un modo muy diferente, a lo que cabría esperar, si digo que trata del suicidio. (Esta obra también está en La miscelánea de las emociones, también en Kindle.)

Y estoy trabajando en una novela llamada Muerte y versos en Carabanchel. Una novela que tiene un montón de géneros mezclados, algo que siempre he intentado cultivar en todo lo que he escrito.

Y,  ¿nos recomiendas alguna lectura?

¡Tantas! Recomiendo ver las películas y las obras de teatro (al igual que leer) con ingenuidad, sin analizar a priori, disfrutándolas… Luego, en tu casa o en la marquesina del bus con tus amigos, puedes empezar a analizarlas.

Como lecturas, estrictamente, recomiendo leer a los clásicos: Sófocles, Eurípides, Esquilo, Shakespeare, Lope, Calderón o, más modernos, Valle, Moliere, Edgar Allan Poe… Luego, recomiendo estar atento a los maravillosos letristas que tenemos en nuestro idioma, dentro de la música. En España y en español se escriben muy bien canciones, y se aprende.

Y, antes que dar nombres contemporáneos, que daría sin problemas en una entrevista más profusa, recomiendo leer y ver obras de gente que está a nuestro alrededor. En las salas, llamadas alternativas, por ejemplo, hay textos maravillosos a los que no hacemos caso porque nadie “importante” ha dado su conspicua opinión sobre tal o cual texto.

No olvidemos que a nuestro alrededor tenemos gente que escribe muy bien y no los valoramos porque no han ganado ningún premio o porque nadie, desde su atalaya, los ha consagrado.

La lectura que recomiendo es estar atento a las lecturas de la gente a la que no le damos importancia pero que escriben fenomenal.

Me duele que haya gente con mucho talento que no sean conocidos solo por la casualidad de que nadie, desde “arriba”, les haya señalado.

Para terminar, ¿cuáles son tus aspiraciones como artista?

Mis aspiraciones como artista son similares a mis aspiraciones como persona.

No quiero tener aspiraciones elevadas, ni hacer obras que lleguen a todo el mundo ni ser Dan Brown ni Yasmina Reza… me conformo con gustar al suficiente número de gente como para vivir de ello, sentirme bien y gustar a la gente que me quiere pero siempre que me guste a mí mismo lo que hago.

Me gustaría seguir haciendo obras de teatro, novelas, poemas y cuentos… Me gustaría que mis hijos lean lo que escribí. Algún día. Algo. Quiero no decepcionar a las personas a las que le gustan mis obras y todo aquello que escribo. Quiero conmover. Quiero vivir de esto siempre pero siempre sabiendo que lo que prefiero es que me guste a mí. Prefiero que me guste una obra a mí a que le guste a miles de personas.


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