El ascensor, el muerto y una agencia de detectives improbable: la novela negra que se ríe de las reglas del género

El ascensor, el muerto y una agencia de detectives improbable: la novela negra que se ríe de las reglas del género

Caza real con «Z» parte de una muerte aparentemente accidental en un ascensor. ¿En qué momento supieron que esa historia tenía potencial para convertirse en una novela de intriga?
Desde el principio. Desde que jugando con una vieja noticia que hablaba de un accidente similar en un ascensor se nos vino a la cabeza colocarlo en ese preciso escenario. Además, imaginamos la más que verosímil situación de un viejo ascensor con graves problemas en una comunidad de vecinos sobrados de años y no exentos de apreturas económicas. La unión de ambos factores nos dio la excusa perfecta para dar a luz a la singular Agencia de Detectives el Rayo.

La novela mezcla humor, crítica social y misterio. ¿Fue una decisión consciente equilibrar esos tres elementos o surgió de forma natural durante la escritura?
El trinomio de los tres elementos que citáis fueron concebidos desde un primer momento. Nos permitía dar al lector avispado, ese que busca leer entre líneas en este tipo de novela, la oportunidad de ver la intención enseguida. El humor, para nosotros, es un elemento ideal para reflejar la vida misma, con sus luces y sus sombras, y, en no pocas ocasiones, es el arma para romper los moldes con los que la sociedad actual, o quien la dirige, trata de amordazarnos en todos los ámbitos de la vida. Queríamos romper la dictadura del perenne «algoritmo» y el humor nos permite, incluso, ridiculizar esa pretensión.

Escribir a cuatro manos siempre plantea retos. ¿Cómo se repartieron el trabajo creativo y qué aprendieron uno del otro durante el proceso?
Sí, eso es lo que se suele decir, pero lo cierto es que en nuestro caso, más que un reto, fue un juego divertido. Yo asumí, en cierta forma, la labor de dejarme ir, de inventar las pequeñas subtramas por las que transitan los personajes, y de dar brochazos con total libertad. Javier asumió la tarea de sujetar la historia para que no se nos fuera de madre y mantener la coherencia. Eso fue una primera vuelta, por decirlo de algún modo; luego, tras varias idas y venidas del texto de uno a otro, el resultado es esa suma de aportes en los que creemos haber logrado ser una sola voz, un único autor reconocible como tal… Y muy importante, hemos sido los primeros que nos hemos divertido, reído y disfrutado de la historia.

Los personajes de la historia parecen muy humanos, con sus defectos, ironías y contradicciones. ¿Están inspirados en personas reales o en observaciones de la vida cotidiana?
Los personajes son totalmente ficticios. Eso sí, concebidos con el método en que coincidimos ambos autores: nacidos de esa labor que ejercemos de analistas o simples cotillas de lo que nos rodea, de la vida cotidiana de un grupo humano, social, generacional al que pertenecemos. Es decir, nuestras propias vivencias siempre habitan en nuestros personajes y esta novela es un claro ejemplo.

El caso que inicia la trama parece simple, pero pronto aparecen intereses ocultos y versiones contradictorias. ¿Hasta qué punto buscaban reflejar cómo funcionan realmente las investigaciones y los rumores en la sociedad?
Siempre fue nuestra intención, la novela, en especial la novela negra —al menos como ambos la entendemos— cuenta más por el escenario, por la sociedad o momento social en el que se desarrolla que por la historia en sí, sin que por ello esta no deba ser rigurosa, coherente y verosímil. Así que sí, ese punto descreído y desconfiado es claramente intencionado.

La novela presenta una galería de personajes muy reconocibles, especialmente los vecinos que deciden investigar por su cuenta. ¿Qué les atrae de ese tipo de protagonistas alejados del típico detective profesional?
Al igual que ambos estábamos cansados de la feroz tendencia a la truculencia, al sobresalto y al forzado giro sorprendente que triunfa en la oficialidad de este género en su sentido más amplio, estábamos aburridos de policías o detectives amargados y tendentes a la alcoholemia y de repetidas inspectoras o juezas empoderadas por exigencia del guion. En fin, hartos de etiquetas y recetas escritas y repetidas por cada presunto coach literario. Por eso hemos querido crear la antítesis de esos prototipo y, además, sin abandonar la parte rigurosa y de verosimilitud que ambos pensamos es el único punto imprescindible de la novela negra, incluso de la novela en general. Y puestos a romper moldes, ¿qué mejor que jugar con personajes con edad suficiente para estar más que baqueteados por la vida, más que un pelín desengañados y, por encima de todo, con el mismo atrevimiento, ganas e ilusión que derrocharon siempre?

Arturo Daussà y Javier Luque – Caza Real, con «Z
Arturo Daussà y Javier Luque – Caza Real, con Z

El título Caza real con «Z» despierta curiosidad desde el primer momento. ¿Qué significado tiene y qué papel juega dentro de la historia?
Juega un papel tan importante que esperamos que el lector lo comprenda desde que lo lea en la portada y le eche un vistazo a la sinopsis de la contraportada. Porque, como diría Justina, uno de nuestros queridos personajes: Mijo, hasta un papafrita lo pilla de entrá.

Ambos autores tienen trayectorias literarias muy distintas. ¿En qué aspectos creen que se nota más la personalidad de cada uno dentro de la novela?
Lo primero es que quizá las trayectorias nos sean tan distintas, pero, en todo caso, lo importante para ambos en esto es que nos reconocemos en la novela tanto o más que en cualquiera de las que hemos escrito. Esto, de una u otra forma, es que entendemos que la diversidad suma, que la presencia del otro es riqueza y, en ningún caso, un freno a nuestra particular manera de ser como autores. La conclusión es que las ganas de probar, de investigar, de arriesgar, de aprender tal vez sean ese rasgo personal que más se nota.

La obra combina intriga con un tono irónico y a veces casi satírico. ¿Creen que el humor es una herramienta eficaz para contar historias criminales?
Como dije antes, por supuesto que el humor un tanto irónico y a veces satírico es perfecto para afrontar cualquier clase de historia, a veces el único que permite seguir adelante a pesar de todo. Tal vez uno de los mayores males del mundo sea la tendencia a tomarnos todo muy en serio, especialmente a nosotros mismos. Lo único imprescindible para el uso de esa herramienta o de cualquier otra es que la historia esté bien escrita.

En la novela aparecen temas como la justicia, los prejuicios y las apariencias. ¿Buscaban también que el lector reflexionara más allá del misterio?
En general, desde la aparición de la novela negra estadounidense, y en España, desde que don Manuel Vázquez Montalbán alumbró su Tatuaje el género ha estado ligado a ser ese escaparate social, incluso a serlo con los matices que aportan esos espejos, antes presentes en las ferias, que juegan a ridiculizar la imagen mostrándola deformada. Y el objeto de mostrar ese reflejo no es otro que el que el lector entre al juego y reflexione sobre lo que ve sin que por ello abandone o deje de estar atrapado por el misterio. Podemos decir que esa reflexión, o lo que le haya incitado a ella, será uno de los posos importantes que le harán recordar la lectura una vez llegado su final.

¿Cuál fue la escena o el momento de la novela que más disfrutaron escribiendo… y cuál les dio más problemas?
Los de más disfrute, sin duda, son los que esperamos dibujen una sonrisa en nuestros lectores o, incluso, les arranquen un carcajada. Capítulos como el del muerto con los pies colgando, los del corazón partío o el que transcurre en un congreso que se celebra en el hotel son de los que más placer nos han dado al escribirlos y releerlos en esa labor de reescritura que forma parte inseparable del oficio. Lo que siempre da más problemas, si se pretende ser riguroso, son los segmentos o capítulos destinados a ser la arquitectura que llevará a resolver el caso, aunque no quiere decir que no disfrutásemos con ellos.

Caza real con «Z» inaugura la serie de la Agencia de Detectives El Rayo. ¿Podemos esperar nuevas aventuras de estos personajes en futuras novelas?
Sí, esa es la intención. De hecho, la siguiente historia ya habita en nuestros ordenadores en esa fase de reposo que siempre le viene bien a cualquier novela antes de darle el remate definitivo. Y, de nuevo, nuestros labios ya han dibujado más de una sonrisa al enfrentar lo escrito por el compañero o al releer lo ya completado por ambos. Es decir, prometemos más humor, ironía, risas y aventuras de este puñado de eternos jóvenes que habitan en la esquina norte de la Plaza Herenni.

Arturo Daussà y Javier Luque – Caza Real, con «Z
Arturo Daussà y Javier Luque – Caza Real, con Z

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