Charlamos con Jonás Hernández Clavijo, autor de la obra que ha publicado con Círculo Rojo, «La curiosidad vivió al gato».
¿Cómo ha sido tu proceso de transición desde tus experiencias pasadas hasta convertirte en un coach y escritor?
La verdad es que en mi caso fue inevitablemente agridulce.
Supongo que hasta que la vida no me resultó tan incómoda como para tener que buscar soluciones, no me puse a ello.
Creo que, si una persona es realmente feliz, sin traumas, se sabe poderosa, su autoestima es inquebrantable y demás, evidentemente puede querer mejorar día a día adquiriendo nuevos conocimientos y prácticas, pero posiblemente no haya eventos que le hagan sufrir demasiado, no va a sentir juicios ni crítica, no va a temer ser ridiculizado, ni humillado, ni rechazado, no va a imaginar escenarios catastróficos.
Esa persona digamos que nació mariposa. Yo no, yo nací gusano, como la mayoría, y salir de la crisálida es durillo, pero quedarse ahí no es una opción, ya me estaba apretando y asfixiando demasiado.
Fue precisamente ver que, el sufrimiento es opcional y además una decisión de cada uno, lo que provocó en mí el querer volcarme en ayudar a que, quienes se encuentran en esa situación de estancamiento doloroso, comiencen su metamorfosis para continuar con su vida volando y no arrastrándose.
¿Qué te inspiró a escribir «La curiosidad vivió al gato»? ¿Hubo alguna experiencia en particular que te llevó a explorar este tema?
Mientras estudiaba la certificación de intervención estratégica, comencé a ser más observador de una forma consciente. Eso era parte de las tareas. Era una observación que requería de mi atención. Ponía atención a mi entorno, a las cosas, a las personas, a sus gestos y expresiones, a mí mismo, etc. Eso provocó que a menudo encontrase significados peculiares y lecciones vitales a experiencias a menudo irrelevantes en apariencia.
La primera fue precisamente la que da comienzo al libro.
Me resultó tremendamente sorprendente e inesperado ver cómo, dar de comer a unas palomas, puede originar una lección de vida acerca de la gestión del miedo y el coraje que te haga sentir poderoso y capaz de lograr cualquier propósito.
¿Cómo definirías el mensaje principal que esperas transmitir a tus lectores a través de tu libro?
Piensa menos, observa más y nunca subestimes el poder de tu sonrisa es el mensaje principal del libro.
Hay mucha, muchísima información de gran valor entre sus páginas, pero nada que cualquier persona no pueda extraer de sus propias experiencias. Algo así menciono en la introducción, cuando hago que el lector se pregunte qué libros leían los primeros filósofos griegos o chinos y recalco que eran los primeros.
La información disponible hoy en día para una persona es inagotable, pero nada va a tener tanto calado como la extraída de las propias experiencias. La emoción intensa que acompaña a algunas experiencias, hace que se grabe todo lo relativo a ella, incluso las decisiones tomadas en ese momento, a niveles cerebrales muy profundos y no como meros recuerdos. Así pues, aprovechémoslas al máximo. Aprovechemos todas, no sólo las más dolorosas como estamos acostumbrados. Ya está bien de tanto sufrimiento innecesario.
En tu obra, mencionas la capacidad de reprogramarnos para actuar de manera consciente. ¿Podrías compartir algún consejo o técnica que has encontrado especialmente efectiva en este proceso?
Algo que se pueda explicar de forma rápida y sencilla en un par de párrafos es por ejemplo cambiando la posición corporal.
No es un método para una reprogramación a largo plazo que salga de forma inconsciente, esos requieren una explicación algo más extensa, pero para salir de un secuestro emocional en el que no queremos estar viene genial.
Si tienes miedo y quieres tener valentía, adopta la postura que tendría un súper héroe de película, la pose de Supermán está perfecta para en un par de minutos sentirte valiente y poderoso.
Si estás enfadado y quieres estar contento, sonríe. Sonríe con toda la cara, boca, mejillas, ojos, pómulos incluso fuerza una risa, respiración incluida. Confundirás tanto al cerebro que le resultará imposible seguir manteniendo el enfado con esa fisiología corporal.
Cambiar la postura conlleva cambiar la emoción. Cambiando la emoción cambiarás tus pensamientos. Cambiando tus pensamientos cambiarás tus decisiones. Cambiando tus decisiones cambiarás tus acciones. Cambiando tus acciones cambiarás tu vida.
¿Cuál fue el mayor desafío al escribir este libro?
El tiempo. Cuando comencé a escribirlo estaba en un trabajo a tiempo completo, con un niño de 3 años, una niña de 6 meses y arrancando el proyecto de intervención estratégica y coaching.
Tengo recuerdos de estar con mi niña dormida sobre mi brazo derecho de madrugada y tecleando en el portátil con la mano izquierda. O de ponerme la alarma antes de las 5 de la mañana algún fin de semana para aprovechar el tiempo que pudiera antes de que se despertase el resto de la familia.
El tiempo es un recurso limitado, pero su buena o mala gestión depende de nuestro ingenio y determinación.
Si me despertaba antes de las 5 para trabajar para otra persona, ¿Cómo no hacerlo por algo tan importante para mí?

¿Hubo algún momento durante el proceso que te sorprendiera o impactara de manera significativa?
Sí. Hubo un día en que me recuerdo con un poder personal desconocido para mí anteriormente.
Me explico. Llegó un momento en el que me quedé sin ideas, no sabía qué más poner y llevaba unas 50 o 60 páginas. Era un momento que días atrás temía que llegase, creo que a muchos escritores les ha pasado algo parecido. Sin embargo, cuando llegó, aún sin saber cómo iba a seguir, no sólo estaba seguro de que sí lo continuaría, sino que además el resultado iba a quedar brutal.
Ahí descubrí la magia que ocurre cuando nos damos un tiempo delante de un ordenador y dejamos que las ideas fluyan.
Parece abrirse una puerta al subconsciente que deja salir información y llegar a la mente consciente para darle forma. Sentía que había alguien que no era yo moviendo mis manos por el teclado. Entras en un estado de flow, en una especie de trance en el que no sentía ser del todo consciente de lo que estaba escribiendo. Hasta tal punto es así, que releía pasados unos días esas páginas como si de una primera lectura se tratase. Me sorprendía igual que si leyera un libro de otro autor. Incluso se planteaban situaciones y pensaba ¡Wuau!¿Cómo va a resolver esto ahora? Te prometo que tenía que continuar leyendo para saber cómo terminaba la historia y flipaba con lo que sabía ese tipo que había escrito todo eso.
Confieso que también había párrafos infumables, partes insulsas e incluso capítulos enteros que ni siquiera envié a la editorial, los eliminé sin ningún remordimiento porque sólo disminuían el nivel general de la obra y mi objetivo siempre fue que se convirtiera en un libro conciso y útil, no en un tocho gordo y aburrido de muchas páginas.
Desde entonces no me siento a escribir si no tengo por delante un espacio de 2 o 3 horas en que pueda dejar mi mente en blanco para que las manos las lleve esa otra persona que sabe escribir mucho mejor que yo.
Como coach, ¿cómo se ha reflejado tu experiencia personal en tu acercamiento a ayudar a otros en sus propios viajes de autodescubrimiento?
Creo que el autoconocimiento y la capacidad de ayudar a los demás como coach o interventor estratégico son como un taxi y su taxista. Tener el vehículo es importante, pero pretender ayudar a alguien a llegar a un lugar en el que uno jamás ha estado es tremendamente complicado.
Esto es solo una opinión, pero creo que, en general da más confianza el asesoramiento de una persona que ha logrado eso que tú buscas, que el de alguien que aún está lejos de lograrlo pese a llevar muchos años en el camino.
Yo no me contrataría como asesor de marketing, ni como asesor fiscal, ni como asesor empresarial, ni de contable, ni para gestionar redes sociales, no me contrataría para casi nada. Pero si se trata de ayudar a alguien a gestionar una emoción que le lleva tiempo molestando, o un comportamiento recurrente que está destruyendo su vida o un problema de autoestima, etc. Ahí sí, ahí sí me contrataría con total confianza. Siento tener un magnífico vehículo y unos cuantos kilómetros recorridos como para permitirme poder garantizar el resultado que desea conseguir la persona o devolverle el dinero si no lo lográramos.
¿De qué manera has notado que la escritura puede influir en el proceso de cambio personal y la autoaceptación?
Hablo por mí. En mi caso, el hacer el esfuerzo de plasmar en papel lo que siento, el origen, la gestión, el aprendizaje y todas las conclusiones a las que haya podido llegar, me obligaba a tener muchísima claridad, mucha comprensión y muy bien estructurada de emociones, sentimientos y creencias a menudo demasiado revueltas, difusas y enterradas.
Habrás notado que muchas veces te has sentido mal y el simple hecho de verbalizarlo te ha hecho sentir mejor, un poco más de comprensión acerca de la situación o de ti mismo te ha acercado a la solución.
El proceso de escribirlo sabiendo que cualquier persona que lo lea tiene que poder entenderlo hace que la exigencia por ser absolutamente cristalino aumente y esa transparencia es increíblemente iluminadora y terapéutica para mí mismo. Confío que, de la misma manera, el lector pueda verse reflejado en algunos casos para comprenderse, aceptarse, apreciarse y quererse a sí mismo también.
¿Qué esperas que los lectores se lleven después de leer «La curiosidad vivió al gato»? ¿Algún cambio específico que desees provocar en ellos?
Verdadera pasión por observar la vida con sus propios ojos. Creemos demasiado a menudo lo que otra persona a la que otorgamos autoridad nos dice acerca de la realidad. Esa puede ser su realidad, pero tal vez no la tuya y se la has comprado sin darte cuenta. Invito a cuestionar incluso nuestras propias certezas. ¿De qué color ves el cielo? ¿De qué color ves el sol? ¿De qué color ves los preciosos ojos azules de mi mujer? ¿Qué cosas crees negativas de ti? ¿Y si te demuestro que solo es tu percepción? ¿Y si te demuestro que ni el cielo es azul, ni el sol es amarillo, ni existe ningún pigmento de color azul en ninguna parte del cuerpo humano?
¿Te imaginas cómo sería la vida de una persona que pasa de vivir con miedo, tristeza, culpa o enfado por verse incapaz de lograr eso que desea, a vivir con la alegría, paz y libertad que sustenta tener la absoluta certeza de que sí es capaz y va a lograrlo?
¿Cómo describirías el papel de la curiosidad en tu propia vida y cómo lo incorporas en tu proceso de escritura y coaching?
La curiosidad es una característica con la que todos contamos y podemos ejercitar del mismo modo que cualquier músculo, usándola.
En mi caso hay dos áreas en las que soy especialmente curioso.
- Eventos en los que hay personas; Me encanta estudiar comportamientos, fisiologías, vocabulario, opiniones de otras personas para seguir aprendiendo.
- Conmigo mismo. Cuando percibo en mí algo que considero ilógico, curioseo por ahí a ver qué encuentro.
Con ilógico me refiero a un ataque de risa mientras alguien cuenta una desgracia, llorar durante días por perder una moneda, explotar en ira si se cae una cucharilla al suelo o cosas así.
Todo eso me hace aprender de mí mismo y de la vida con muchísima más intensidad y certeza que si esa misma información la leyese de un libro.
Parece contradictorio que ahora quiera invitarte a curiosear por ti mismo escribiendo un libro, pero no se me ha ocurrido una forma mejor.

¿Qué tal ha sido la experiencia publicando con la editorial Círculo Rojo?
Realmente magnífica. Tenía una alta expectativa de la editorial tras haber hecho una exhaustiva comparativa entre las más relevantes editoriales del mercado. Así pues, su profesionalidad fue excelente tal y como esperaba. Lo que me sorprendió realmente fue la calidad humana y el trato tan cercano, amable y comprensivo.
Para cualquier escritor novel, el mundo de la edición es un mar desconocido y yo tenía un manuscrito, pero estaba a la deriva. Me dieron la seguridad y tranquilidad que necesitaba en cada paso. Contando todos los departamentos he debido de intercambiar más de cincuenta correos electrónicos y otras tantas llamadas telefónicas y en ningún momento dijeron «ya está el pesao del gato». Al contrario, me sentí acogido, motivado e impulsado en todo momento y en cada fase de la edición.
Un trabajo magistral de un equipo excepcional.
¿Qué aspectos valoras más de trabajar con ellos en la publicación de tu obra?
Sobre todo, la búsqueda incansable de la excelencia.
Trabajar con gente maja desde luego que mola, pero estoy dispuesto a soportar a algún impertinente si sé que es el mejor en lo suyo y le he encargado una tarea que necesito que se haga lo mejor posible.
Si bien es cierto que no he dado con nadie que no fuera una bellísima persona, lo que de verdad buscaba y valoro es el trabajo impecable que hemos hecho juntos.
Todos y cada uno de los miembros con los que he colaborado eran auténticos expertos en su área. Sólo con ver la portada ya es evidente que la ilustradora es excepcional, pero echar un ojo al interior confirma lo que acabo de decir de todos y cada uno de los departamentos.
En la primera página mencionas que el 100% de los beneficios obtenidos con la venta del libro serán donados a proyectos educativos. ¿Cuáles son esos proyectos?
Estoy reuniendo un pequeño grupo de personas con intereses similares a los míos, para crear una asociación sin ánimo de lucro que se dedique a enseñar inteligencia emocional en colegios e institutos
Estará enfocada a adolescentes y pre adolescentes ya que es una etapa muy difícil emocionalmente, pero ya van teniendo una edad como para comprender ciertas cosas a nivel intelectual.
Por duro que sea escuchar este dato, la primera causa de muerte en adolescentes a día de hoy ya es el suicidio. Ver a mi hijo jugar con sus amigos, celebrando su quinto cumpleaños, sabiendo que al menos uno de ellos dentro de diez años va a tratar de quitarse la vida por no ver un mejor futuro que la muerte, es algo que me parte el alma. Un evento así es devastador para el chaval, su familia y amigos. Nadie, absolutamente nadie merece pasar por eso.
Enseñaremos inteligencia emocional y daremos el apoyo uno a uno que se requiera a todos los chavales y familias que seamos capaces de abarcar.
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