El libro que huele a infancia, a herida y a verdad (y no se olvida)

El libro que huele a infancia, a herida y a verdad (y no se olvida)

Hay libros que cuentan una historia y otros que te devuelven a momentos que creías olvidados. Aromas pertenece a este segundo grupo. No es una novela convencional, sino una experiencia sensorial y emocional que se construye desde la ternura, la memoria y el dolor no resuelto. Estos son cinco motivos claros por los que hay que leerla.

1. Porque convierte el olor en memoria literaria
Cada capítulo nace de una pregunta sencilla y poderosa: ¿a qué huele este momento de tu vida? A partir de ahí, la autora construye un mapa emocional donde los aromas activan recuerdos, escenas y heridas. Jabón, libros forrados, plastilina, monte, flores… Lo cotidiano se transforma en literatura con una naturalidad desarmante.

2. Porque la voz infantil está escrita con una verdad rara vez lograda
Ekhi no es un recurso narrativo: es una conciencia viva. Su mirada ingenua, lógica y a veces brutalmente lúcida retrata la infancia sin edulcorarla. A través de sus diarios, el lector entra en un mundo donde el amor, el miedo, la confusión y la violencia simbólica conviven sin filtros. Leer esas páginas duele precisamente porque son honestas.

3. Porque habla de maternidades reales, no idealizadas
La novela despliega distintas formas de maternidad: deseadas, impuestas, solitarias, heredadas, rotas. A través de personajes como Felisa, la obra reflexiona sobre el rol de la mujer, la transmisión generacional, el sacrificio y el amor como motor de supervivencia. No hay discursos: hay vidas.

4. Porque aborda el trauma desde el cuidado, no desde el morbo
Aromas no esquiva temas difíciles —abandono, muerte, violencia, identidad, culpa—, pero nunca los explota. La autora escribe desde la ternura y la responsabilidad ética, demostrando que se puede hablar de lo más oscuro sin perder humanidad. Esa elección convierte el libro en un espacio seguro para el lector.

5. Porque es un acto de resistencia lenta
En un mundo de lecturas rápidas y estímulos constantes, Aromas propone lo contrario: parar, oler, recordar, sentir. Leer se convierte aquí en un gesto casi político. La novela no grita ni busca impacto inmediato, pero deja poso. Y ese poso es profundo.

Ziortza Karranza – Aromas
Ziortza Karranza – Aromas

Aromas es una obra que no se consume: se habita. Una novela que demuestra que la literatura aún puede cuidar, acompañar y transformar. Ziortza Karranza no escribe para llamar la atención; escribe para que algo dentro del lector se mueva. Y eso, hoy, es mucho.


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