La escritora que convierte las emociones en refugio: “No leas este libro si no quieres sentir”
Contigo o sin ti fue tu primera obra en solitario, ¿qué necesidad personal o emocional te empujó a escribirla en ese momento concreto de tu vida?
Escribir Contigo o sin ti fue una respuesta a mi situación laboral ya que trabajo en un colegio y estoy en contacto diario con los adolescentes. Asimismo fue una reivindicación ante un cambio en la sociedad que reflejaba una desaparición de asignaturas que considero tan importantes como la historia, el arte o la filosofía. Me pareció que una decisión de ese tipo podría acarrear consecuencias como las que se reflejan en mi libro sobre todo en unos tiempos en los que los desarrollos tecnológicos van más rápido que nuestra capacidad para asimilarlos o regularlos.
Vienes de la poesía y el relato, ¿qué cambió en tu forma de escribir al enfrentarte a una novela más larga y estructurada?
La verdad es que había empezado una novela del género fantástico hacía tiempo, por desgracia, los azares de la vida impidieron que pudiera acabarla. Esta vez, el empuje de una amiga para que no la dejara de lado ya que consideraba que tenía un mensaje importante que transmitir, me hizo seguir adelante y no parar.
En tus textos hay una clara carga emocional, ¿escribes desde experiencias propias, observadas o construyes desde la imaginación pura?
Creo que cuando te pones delante de una hoja para plasmar todo lo que pasa por tu mente, es muy difícil que una parte de ti misma no se refleje en tus escritos. Tu alma, alimentada por la imaginación, pero también por tus experiencias y vivencias, dirige tu mano cuando escribes.
Tu trabajo con niños con discapacidad implica una gran sensibilidad humana, ¿cómo influye esa realidad en tu manera de crear personajes y conflictos?
Mi trabajo me ha permitido conocer gente y niños increíbles que, con todo en contra, siguen luchando por lo que quieren. Creo que mis personajes son también unos luchadores como ellos. Asimismo, en Contigo el comienzo, he intentado reflejar la realidad de personas que no lo tienen fácil y, sin embargo, ahí están.
Has dicho que antes hacías protagonistas a tus amigas en relatos, ¿queda algo de ese enfoque en Contigo o sin ti?
Con respecto a mis amigas, no ha sido así en Contigo o sin ti. Sin embargo, en el resto de libros de la trilogía hay varias referencias a algunas de ellas.

La trilogía “Contigo” sigue creciendo, ¿la historia estaba planificada desde el inicio o fue evolucionando conforme escribías?
En principio ni siquiera fue una trilogía. Mi idea era escribir solamente Contigo o sin ti.
Sin embargo, el hecho de que mi hija pequeña partiera a estudiar a Madrid, dejando la casa vacía, me inundó de tristeza el corazón. Y cuando estoy triste, siempre acudo al mar. Allí fue donde surgió la segunda y tercera parte del libro.
¿Qué diferencia principal encontrarán los lectores entre Contigo o sin ti, Contigo, el comienzo y Contigo, más allá del tiempo?
Puedo decir que es una evolución. En Contigo o sin ti se presenta una sociedad sin emociones, sin arte, sin sueños, donde, no obstante, sus protagonistas pueden hacerlo y, por eso, resultan un peligro para sus dirigentes. Tanto es así que Izan, un soldado, recibe la orden de matar a la que es el amor de su vida, Laya.
En Contigo el comienzo, los personajes han evolucionado, tanto los protagonistas como quienes los rodean. Asimismo, surgen unos nuevos, en otra época, cuya historia vamos conociendo a lo largo del libro. La pregunta es por qué están aquí y cuál es su relación con los protagonistas principales.
En Contigo, más allá del tiempo, tendremos las respuestas a varias de las preguntas planteadas en los libros precedentes así como un desarrollo más profundo de las relaciones que han ido surgiendo entre ellos.
Ganaste un concurso de terror con La mirada en el espejo, un género muy distinto, ¿te ves explorando más ese camino o fue algo puntual?
Si soy sincera, fue algo puntual porque no soy nada fan de las películas o los libros del terror. Sin embargo, siguen insistiéndome para que explore esa rama y no la deseche. El tiempo lo dirá.
¿Qué te enseñó ese cambio de registro hacia el terror que luego has aplicado a tus otras obras?
Lo que me enseñó ese relato es que mantener el suspense y dar un giro final puede ser un acierto a la hora de escribir.
Participaste en proyectos solidarios como Escritos para la esperanza, ¿qué papel crees que debe tener la literatura en contextos sociales difíciles?
Creo que la literatura, como otras formas de expresión artística, supone una forma de reflejar esos contextos sociales y acercarlos a las personas de a pie, bien sea a través de historias, o de cuadros, o de esculturas que les permitan identificarse con ellos. Pueden llegar a entenderlos mejor y respetarlos.
Como madre, ¿de qué manera ha influido la maternidad en tu forma de entender las relaciones humanas dentro de tus historias?
De la maternidad tienes miles de anécdotas y vives y experimentas miles de relaciones diversas no solo a través de tus hijos sino a través de sus amigos, de sus padres, del colegio. Las relaciones que rodean la maternidad son variadas y muy diversas. La maternidad te ayuda a ser más comprensiva, o por lo menos a intentarlo, y a darte cuenta de que lo material no es la base de un buen futuro, sino los valores que inculcas a tus hijos. Igual que muchas de las relaciones que surgen en esta trilogía. La maternidad te enseña a preocuparte y a que tu corazón ya no te pertenece.
Si un lector duda entre leer Contigo o sin ti o dejarlo pasar, ¿qué le dirías en una sola frase para convencerlo?
«No leas este libro si no te gustan las personas que no se conforman, las que luchan, las que creen en algo más de lo que pueden ver, tocar. No lo leas si no quieres sentir».

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