La pesadilla que terminó en novela: así nació La regeneración de Dios, una historia que se atreve a replantear incluso la idea de Dios

La pesadilla que terminó en novela: así nació La regeneración de Dios, una historia que se atreve a replantear incluso la idea de Dios

La regeneración de Dios nace de una pesadilla recurrente. ¿En qué momento decidió que ese miedo debía convertirse en literatura y no quedarse en trauma?
Debía escribirlo para evitar el trauma y para averiguar qué podía simbolizar el guerrero que me perseguía en el sueño. Y me decidí a hacerlo cuando un grupo de amigos quedamos en escribir relatos inquietantes e ir juntos a una cripta abandonada para leerlos. La noche que lo leí me di cuenta de que aquella pesadilla tenía atractivo literario.

Abel Soca pasa de una sobreprotección materna a enfrentarse al mundo. ¿Cuánto hay de autobiográfico en su proceso de maduración y en su recorrido terapéutico?
Mucho. Abel es como una extensión ficcionada de mí mismo. Solo que a él le ocurren cosas extraordinarias por las que tendrá que madurar en un tiempo récord, mientras que a mí ese proceso me llevó años. Las enseñanzas de Fronte en la novela son, a nivel psicológico, las de mi terapeuta.

La novela mezcla búsqueda espiritual, violencia sectaria y crecimiento personal. ¿Qué quería explorar realmente: la psicología del individuo o el sentido último del universo?
Principalmente el origen del universo y la vida. Me impresionó el famoso libro de Stephen Hawking titulado “Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros”. Era como si la ciencia estuviera retando las creencias religiosas y con ello la fe en la trascendencia. Entonces busqué una explicación que, basada en la ciencia, pudiera también darnos algún tipo de fe, aunque fuera distinta a la que me enseñaron. Así fue como concebí el cosmos que planteo en esta novela de ciencia ficción.

El concepto de “regeneración de Dios” es potente y provocador. ¿Qué significa exactamente esa regeneración dentro de la novela y qué lectura simbólica propone al lector?
Todo está en continuo proceso de cambio. Prueba de ello, por ejemplo, es la evolución de las especies. La especie humana también evolucionará, todavía no sabemos a qué. ¿Y Dios, en qué consiste y cómo ha ido cambiando? En la novela presento una historia literaria contemporánea en la que la evolución del ser humano y la de Dios están interconectadas, en la que no puede darse la una sin la otra.

Ricardo Guadalupe – La regeneración de Dios
Ricardo Guadalupe – La regeneración de Dios

Hay una secta que asesina para bloquear esa regeneración. ¿Es una metáfora del miedo al cambio, del fanatismo contemporáneo o de algo más íntimo?
En la novela hay una saga de bloqueadores introducidos por la Nada en la Tierra que tratan de evitar la última regeneración de Dios, cometiendo asesinatos solo para su difusión visual, para manchar de sangre nuestra memoria colectiva y que no recordemos el sentido de nuestra existencia, el camino ascendente de la evolución. Y sí, podrían ser una metáfora de los medios de comunicación, que parecen empeñados en que visualicemos varios asesinatos al día, no sé si para meternos miedo, comernos la moral o ambas cosas.

Madrid aparece casi como un personaje más: el Rastro, la Sierra de Guadarrama, el Berlín Café… ¿Qué representa la ciudad en el viaje interior de Abel?
Abel es un joven que vive aislado a las afueras de Madrid. No está a gusto consigo mismo, en gran parte porque no sabe cómo manejar sus emociones ni cómo expresarlas. Tampoco su familia le sirve de apoyo, todo lo contrario. Descubrir Madrid, su bullicio, su noche, sus tribus…, contribuirá a su despertar a la vida. Y para mí fue una forma de homenajear mis rincones favoritos de la ciudad, que pasó a ser un personaje más de la historia.

Ha sido redactor de discursos políticos y profesor de escritura creativa. ¿Cómo influyen esas experiencias en la construcción de diálogos, ritmo narrativo y estructura de la novela?
Aprendí a escribir con un lenguaje accesible, nada enrevesado, para llegar tanto a una persona de dieciséis años como de cien. Y a escribir una historia con varias capas. ¿Recordáis aquella escena de la película Matrix en la que Neo tiene que elegir entre la píldora azul y la píldora roja, entre el mundo conocido y el desconocido? Yo con “La regeneración de Dios” hago lo mismo, ofrezco las dos píldoras al lector. Y el lector tendrá la opción de quedarse en la superficie, entretenerse con las vicisitudes de Abel, o dejarse arrastrar por él y atravesar la puerta que lleva al otro lado, a una experiencia que puede ser transformadora.

Su trayectoria pasa por aforismos, relatos con “abrelatas”, recursos literarios y hasta la narración oral como “persona-libro”. ¿En qué se nota todo ese aprendizaje en esta primera novela?
Bueno, ya lo decía Kaváfis, “Cuando salgas hacia Ítaca ruega por que el camino sea largo, lleno de peripecias y descubrimientos”. Esta novela siempre fue mi Ítaca. Y para alcanzarla recorrí un largo camino de formación que incluyó la publicación de tres libros. El primero sobre recursos literarios, para aprenderlos. El segundo de aforismos, para dotar de frases a los personajes y a las ideas que estos reflejarían en la novela. El tercero de relatos cortos, para practicar el arte de la narración. Y además, pasé por numerosas experiencias enriquecedoras. Fui persona-libro, colaborador en un programa de radio, redactor de discursos políticos, profesor de escritura creativa y hasta patafísico. Sí, espero todo ese aprendizaje se note en la novela.

Se define como alguien que compatibiliza la cueva para escribir con los parques infantiles. ¿Cómo se convive con la ambición literaria mientras se crían hijos pequeños?
Con menos tiempo, por supuesto, pero también con unas experiencias que antes no había vivido y que son realmente intensas. Poco se ha escrito literariamente sobre el día a día de la crianza, que para mí es apasionante. Una excepción es la última novela que he leído, titulada “Un hombre enamorado”, de Karl Ove Knausgard. Y a mí mismo me gustaría escribir sobre ello. La crianza es fuente de conflictos, pero también de mucho amor.

Si tuviera que resumir La regeneración de Dios en una sola idea esencial, más allá de lo sobrenatural, ¿habla de fe, de identidad, de amor… o de aprender a creer en uno mismo?
Habla del papel del amor en el proceso de mejora y perfección de la Naturaleza. Entendido aquí el amor como la interacción solidaria que se ha dado desde el principio de los tiempos entre diferentes elementos de la Naturaleza, a nivel micro y macro. Simón, uno de los personajes de la novela, dice: “¿Por qué no? Claro que sí. Podría desencadenarse la gran ola humana. No te quepa duda. Si un mero salto al unísono de todos los chinos puede mover el mundo o, ¡qué coño!, ¿no has oído que el leve aleteo de una mariposa puede acabar provocando un tornado? Entonces imagínate el poder que tendríamos los seres humanos si cada uno de nosotros, todos, supiéramos lo que es el amor”.

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