«MadBourne», obra más reciente de Esther Enseñat Merino

Empecemos por lo principal, ¿quién hay detrás de MadBourne?
Detrás de MadBourne hay una niña llena de inquietudes. Una adolescente que quiso aprender francés con trece años, que estudió filología, que marchó a vivir a Quebec, que volvió y empezó a dar clases de francés, que tuvo la necesidad de volver a marchar y, esta vez, lo hizo a Madrid, donde estudió fonética y fonología. Una chica que al volver necesitó más y acabó aprendiendo inglés en Melbourne y que, ahora, trabaja como lingüista. Una mujer transparente, sociable, cariñosa y con ganas de seguir aprendiendo y sintiendo, para no dejar de crear poesía.
¿En qué momento recuerdas empezar a escribir?
Desde que conozco la existencia del bolígrafo, puedo decir que me gusta escribir. De pequeña, escribí algún cuento sin sentido, continué escribiendo relatos breves en hojas que ya no guardo y así, hasta que me di cuenta de que escribir era una necesidad importante que me ayudaba a sacar esas inseguridades de una niña que empieza a topar con la vida. Era como hablar con alguien que te escucha, con alguien que te entiende y que no te juzga. Porque la escritura también tiene respuestas y creo que es una de las mejores terapias que existe para conocerse a uno mismo y para reflexionar.
¿Cuántos libros has escrito desde entonces y qué es lo que más destacarías de cada uno de ellos?
Junto a MadBourne, ya son tres libros los que he escrito:
El primero: Relatos Utópicos, en 2009, de relato breve. Lo escribí entre los quince y los diecinueve años. En él, describo algunas vivencias y reflexiones de mi etapa adolescente.
El segundo: sedHuir, de poesía, publicado en noviembre de 2016, que hace referencia a las tres S: sensualidad, sensibilidad y sentimiento. Poesía con pinceladas de amor y erotismo.
Por último, MadBourne, también de poesía, publicado en febrero de 2023. En él, reflejo las emociones de experiencias ya vividas, además de la nostalgia que se siente al alejarte de personas con las que has compartido una etapa y tener que irte de un lugar en algún momento de tu vida, de un lugar donde has dejado parte de ti, parte de la persona que ahora eres y que de algún modo te define.
¿Qué es para ti la poesía o cómo la definirías?
La poesía es magia. Es el resultado de la mezcla entre la realidad y el caos interno. Un cóctel de emociones, de vértigos predefinidos en el estómago que empujan desde dentro como magma. La poesía es la voz de lo que tu cuerpo calla.

¿Cuáles son las características principales que te definen como escritora?
La mezcla de palabras y de versos en otros idiomas, el verso libre y sin rima forzada, la posición, el tamaño y el estilo de la tipografía en algunos poemas, el vocabulario sobre mis estudios (fonética, fonología, gramática, sintaxis…) y, en el caso de MadBourne, añado: menciones al arte que me inspira, tanto de artistas (Plensa, Lempicka, Bukowski, Nina Simone, Mike Stern, Camus…) como de lugares donde he estado y, finalmente, las musas que no se van y que son tan necesarias para la existencia, son las características principales que llevan a la creación de mis poemas.
¿Cómo logras llegar al final de un poema, cómo te llega, cómo se abre a ti para que puedas escribirlo?
Algunas veces el poema viene solo y es necesario escribirlo y acabarlo porque sabes que se irá. Otras, tengo una idea concreta en mi mente que quiero exteriorizar con palabras (a veces no es un concepto concreto, sino una imagen) y otras, está el sentimiento y luego la escritura o, de repente, una persona te transmite algo y necesitas exteriorizarlo así, en versos. Es curioso, porque cuando siento algo fuerte tengo que escribirlo al momento, si pasan los minutos y dejo de sentir se pierde y, muchas veces, soy incapaz de terminar el poema. Si lo hago, se nota que lo he forzado y ya deja de tener sentido.
Hablemos de tu obra más reciente, MadBourne: ¿cómo nace la idea de escribirla?
Por un lado, el hecho de escribir poesía por necesidad es lo que marca la idea de definir mis poemarios y de querer publicarlos. Es por eso que la inspiración casi nunca me pilla trabajando, sino viviendo, ya que es a partir de palpar la vida con las manos y de vivirla intensamente que surgen los versos más puros y naturales de dentro. Y no por ello quiero decir estar siempre feliz y alegre, sino lo contrario, por lo menos en la mayor parte del tiempo que escribo. Hay algo que resuena en el interior y que quiere salir, un golpe de furia en el estómago, un grito lento y doloroso, un mensaje que penetra en las vísceras y que se mueve, una voz queriendo ser aire…
Sobra humo,
el desconsuelo nos persigue como un monstruo
una furia anegada, una rabia,
como una angustia impregnada de fuego
que graba lentamente cicatrices negras en la carne y araña.
Por otro lado, MadBourne surge de la nostalgia y del sentimiento de echar de menos tanto a dos lugares en los que he vivido: Madrid y Melbourne, como a las experiencias vividas en ellos o desde que viví en ellos. Porque como cantaba Chavela Vargas: «uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida» y qué mejor manera que volver a ellos a través de la poesía.
He rememorado a Julia firme desde Colón
advirtiéndome del daño de la caída
y, de imprevisto, he evocado tu beso en mi rostro
y todos los aforismos que escribí en mis bolsillos
para olvidarte.

¿Qué pretendes transmitir al lector en MadBourne?
La poesía, como comenté antes, surge de la necesidad interior. Una necesidad de querer exteriorizar con palabras lo que no se puede o no se quiere contar en la realidad. Ahora bien, una vez escrito el poema, la necesidad personal queda cubierta, por lo que el poema deja de ser del escritor y pasa a formar parte del lector, quien lo transforma en algo propio y lo hace prácticamente suyo.
Que un ‘todo’ que es muy mío se desfigure y se transforme en muchos otros ‘todo’ completamente diferentes y del lector. Si logro eso, habré logrado que el poema traspase cualquier límite y emoción. Eso es, exactamente, lo que quiero conseguir.
¿Eres un escritor ambicioso de los que quiere llegar lejos o te conformas con escribir lo que quieres y publicar a tu ritmo, con diferencia del éxito que puedas conseguir?
No me considero ambiciosa, pero sí algo exigente conmigo misma, de manera sana. No me gusta estancarme en nada, sino intentar cumplir mis objetivos, poco a poco, pero por placer y que no duela. Crecer, aprender, ser siempre un poco mejor que ayer. Así que llegaré donde la vida me deje llegar y me parecerá bien. Todo pasa cuando tiene que pasar, nunca antes ni después. No pongo límites ni barreras a esta emoción que me persigue. Y claro, hay que tener en cuenta que no basta con escribir y publicar, hay que moverse.
¿Qué autores te han inspirado más a la hora de escribir?
Podría poner una lista larga de poetas que he leído, cuyo estilo me encanta y con los que me he sentido identificada muchas veces: Leopoldo María Panero, Cristina Peri Rossi, Alejandra Pizarnik, Cortazar, Roberto Bolaño… Sin embargo, es curioso que la poesía que más me inspira para escribir es la poesía gallega (teniendo en cuenta que yo no lo soy, ni tengo familia allí y que, por ahora, aún no he visitado Galicia). Autores como Yolanda Castaño, Lois Pereiro, Olga Novo o Xela Arias. En gallego, por favor.
Además de escritores, tengo que confesar que la música me inspira, a veces, mucho más que la lectura a la hora de escribir. Hania Rani, Nina Simone, Mike Stern… La melodía de esta música es el hilo que enhebra en el ojo de mis versos.
¿Dónde se pueden conseguir tus libros y dónde pueden seguirte los lectores?
El libro puede conseguirse en las plataformas online: Casa del Libro, e-book, Amazon, El Corte Inglés y Fnac. También en las distribuidoras: Libros CC, Logista Libros y Cauce Libros (para Latinoamérica). Y puede pedirse bajo demanda en librerías o, si a alguien le hace ilusión tener una firma personalizada, puede pedírmelo a mí misma.
La red social que más uso es Instagram: eneme_13, pero también tengo página de Facebook: Eneme Letras.
Para terminar, ¿nos recomiendas alguna lectura?
Ahora mismo recomendaría uno de los últimos libros que he leído: «El peligro de estar cuerda» de Rosa Montero. Va como anillo al dedo para aquellos que nos consideramos algo diferentes frente a lo establecido socialmente, cuando en realidad la normalidad no existe.
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