La increíble historia de Muriel: la niña que creó un lenguaje para amar más allá de las palabras
1️⃣ ¿Qué fue lo que te impulsó a dar el paso de escribir y publicar Raruna Tutub como un homenaje a tu hija?
Me planteé presentarme a un concurso infantil de larga tradición en la literatura infantil española, sobre todo por el hecho de que me iba a obligar a escribir presionada por una fecha de entrega. Teniendo a mi lado a mi hija, protagonista de una historia digna de ser contada para dar visibilidad a un tema tan complejo y todavía poco comprendido como el de la discapacidad, empecé a tejer los hilos que conformaron lo que hoy es Raruna Tutub. Por cierto, no me gusta nada la palabra discapacidad porque hace referencia a seres de luz cuyas capacidades de amar y de sentir están por encima de las de los considerados «capaces».
Finalmente salió una historia apta para todas las edades, para un público infantil de diez a cien años. Porque la infancia no debería abandonarnos nunca y esas palabras que decíamos de niños deberían formar parte de un universo léxico que nos acompañara durante toda la vida, alimentando esa parte de inocencia y esa capacidad de sorprenderse que hay en todo niño.
Mi hija tiene quince años, pero sigue manteniendo muy viva a la niña que espero que conserve siempre.
Una vez dije que me gustaría que los niños no se hicieran mayores. Hay que tener cuidado con lo que desea porque se puede acabar cumpliendo.
2️⃣ Como periodista y docente de Lengua y Literatura, ¿cómo crees que tu formación profesional influyó en la manera de narrar esta historia tan íntima?
Mi formación y mi vocación son eminentemente periodísticas, si bien en la docencia he descubierto un mundo en ocasiones apasionante que me permite seguir en contacto con la Mónica adolescente que continúa estando muy presente en mí y que es algo fundamental para conectar con el alumnado. Sin duda, mi perspectiva diaria es la de una periodista que observa el comportamiento de alumnos, profesores, padres, conserjes, etc., de la comunidad educativa en su conjunto, y que se nutre para su escritura de las vivencias muchas veces disparatadas que experimenta entre las paredes del instituto.
Está claro que mi óptica periodística ha condicionado la forma de narrar la historia del «epipo mamá-hija», que es como llama Muriel a esta fusión madre e hija que tenemos la suerte de estar viviendo.
3️⃣ La portada del libro es un elemento cargado de simbolismo y emoción. ¿Qué sentiste al descubrir que el dibujo de tu hija era justo lo que estabas buscando?
En el fondo, yo intuía que la portada del libro la iba a crear mi hija en una de sus sesiones de arteterapia. Y así fue. Mi intuición nunca me falla. Sentí, por tanto, ilusión, alegría y satisfacción. Quedaba menos para que la obra viese la luz.
Yo le había encargado una portada a mi amigo Benjamín, que es un excelente dibujante, aunque no se dedique a ello; de hecho es el autor de las ilustraciones del interior. Pero no acabábamos de encontrar lo que yo quería expresar. ¿Y qué quería? No lo sabía con exactitud, como cuando vas a comprar ropa y no sabes lo que buscas, pero sí sabes lo que quieres cuando lo ves. Por eso, cuando el 21 de marzo de 2024 fui a recoger a mi hija a sus clases de pintura y vi su obra del día, lo tuve claro. Sería la portada del libro.
La portada es poesía porque se gestó el Día de la Poesía, el 21 de marzo. En ella hay todo un mundo onírico. Ese azul del mar, esos tonos marrones y verdes de la tierra y de la naturaleza. El mundo real que le entra por la tablet y que ella convierte en un mundo de fantasía porque lo tamiza con el cedazo de la inocencia.
Ese azul es su ventana a mi mundo, como si ella estuviese en su refugio controlando el mundo externo que tampoco interesa tanto como el de la imaginación.
Nunca en mi vida había visto el azul de su composición. Cuando entré en el espacio de arte al que asistía los jueves, aquel dibujo colgado en una de las paredes me hipnotizó y me guio hasta él. Me quedé fascinada y entonces ella me dijo: «mamá, ese es el mío».
En el libro se habla sobre el lenguaje y en la portada están presentes los dos: el verbal y el no verbal y quizás es más potente el no verbal, con lo cual se produce el triunfo del silencio para comunicar.
Los colores de la portada son el azul del mar brillante que es el significado del nombre Muriel, el verde de Los Alcornocales y el marrón de la tierra, de la verdadera patria que es la infancia. Como era el Día de la Poesía, Marta, la terapeuta, les había propuesto escribir una poesía, pero Muriel, como no sabe escribir, utilizó cuatro de los recortes de periódico propuestos. ¿Y cuáles eligió? Amor, mundo de fantasía, corazón y estrella. Todo cuanto es ella.
Como un día me dijo Rocío, su seño del baile flamenco, Muriel tiene «como techo las estrellas y como guía el corazón y el amor para todo el mundo». Y yo le incorporo el mundo de ilusiones y fantasías que, mágicamente, ya aparecía en la página 17 del libro.
4️⃣ La obra aborda la incomunicación como una de las barreras más duras de la discapacidad. ¿Cómo ha cambiado tu visión sobre la comunicación desde que eres madre de Muriel?
La palabra comunicación me remite siempre, por mi formación, y supongo que porque el nombre y sus teorías me impactaron en su momento, a Herbert Marshall McLuhan y su aldea global.
¡Quién me iba a decir cuando estudiaba Periodismo en la Complutense que ese concepto que tanto iba yo a reseñar, materializado hoy en día en el coloso Internet, se iba a convertir en la ventana al mundo para mi hija! Y que iba a corroborar que, efectivamente, el medio es el mensaje. Por eso ella no tiene que hablar para comunicar porque ella es el mensaje.
Ser madre de Muriel me ha hecho comprobar que la comunicación más verdadera, la más pura, es la que se produce sin palabras. Como escribió José Hierro y he querido reflejar al principio del libro, «Sin palabras, amigo, tenía que ser sin palabras como tú me entendieses».

5️⃣ Dices que Raruna Tutub es un canto al humor y al amor. ¿Cómo lograste mantener ese tono luminoso a pesar de la dureza del tema?
Yo no entiendo la vida sin humor. Lo llevo en los genes. Mi padre, que es el ángel de la guarda de mi hija, siempre reía a carcajadas y se rodeaba, como yo, de gente que le hiciese reír. A mi madre también le gusta el cachondeo, aunque no ha tenido una vida fácil. Somos gaditanos y no nos salvamos, afortunadamente, de la guasa gaditana.
Mis compañeros de trabajo me preguntan cómo estoy siempre riéndome. Puede que sea un mecanismo de defensa, pero para mí, sin duda, el humor es el mejor mecanismo de defensa posible.
¿Es un tema duro? Para mí es una bendición tener la hija que tengo, tan pura, tan luminosa, tan llena de amor, tan noble, tan generosa, tan simpática, tan graciosa…Ella es mi felicidad, mi motor, mi todo. Cuando era pequeña me decía: «etero todo» (te quiero todo). Ese es otro de sus poderes, el de condensar, en pocas palabras, todo un mundo.
Y sí, no lo voy a negar, hay momentos en los que me asaltan las tinieblas, los pensamientos tristes…Pero no hay más remedio que salir adelante, por ella, que lo merece todo. Precisamente, me preocupaba que la lesión cerebral de mi hija le afectase a su capacidad para reírse, pero, afortunadamente, es una niña que se caracteriza por su sonrisa y su agudo sentido del humor. No poder reírse sí que sería una grave y triste condena.
6️⃣ En la sinopsis mencionas el objetivo de despertar el amor por el lenguaje y el léxico. ¿Qué importancia tiene para ti la palabra como herramienta para la inclusión?
La palabra, en este caso su ausencia, es, desgraciadamente, un motivo de exclusión; por eso, con este libro quiero mostrar cómo hay un lenguaje que va más allá de las palabras, que se gesta en el corazón. Es el lenguaje universal de las miradas, las sonrisas, los gestos, los abrazos…Un lenguaje que no permite la exclusión.
Como periodista y como profesora de Lengua resulta evidente que sea una enamorada del lenguaje, de sus bellos entresijos. Y nuestro léxico es tan rico y hermoso que he querido reflejarlo en un libro en el que la protagonista, contradictoriamente, se ve excluida del mundo real por la falta de palabras para comunicarse con sus congéneres. Y ahí es donde aparece su madre, su traductora oficial, que se ha enamorado hasta las trancas del vocabulario creado por su hija, hasta el punto de que, contrariamente a lo que sucede con cualquier madre cuando su hijo empieza a hablar y le corrige las incorrecciones en la articulación de las palabras, ella lo incorpora al suyo propio y empieza a hablarlo porque le gusta más que el que se considera correcto. Y prefiere el «no pupe» de su hija al ‘no te preocupes’ del mundo real o el «tereo» al recreo en el que suele hacer guardias durante sus jornadas laborales.
Su disartria, que es un trastorno de la articulación causado por problemas en el control muscular del habla, debido, en su caso, a un daño neurológico, y sus trastornos fonológicos, que son dificultades en la organización y uso de los sonidos del habla como sustituciones u omisiones de fonemas, convierten las palabras más habituales en lo que una amiga bautizó como «palaposas», que se posan, como mariposas, en el alma y se quedan prendidas para siempre.
No obstante, conocedora de la importancia, como dices, de la palabra como herramienta para la inclusión, Muriel recibe terapia de logopedia desde que era bebé y gracias a ella ha evolucionado de forma increíble, tanto en la expresividad oral, como en el control de la hipersalivación, que también era un condicionante para sus relaciones sociales.
Me viene a la mente la iniciativa musical titulada «La palabra más tuya», que era una colección de discos y antologías poéticas de diversos autores, entre ellos uno que adora mi hija, Antonio Machado. «La palabra más tuya» parece referirse a la idea de que la palabra, en el contexto de la canción y la poesía, es algo muy personal e íntimo, casi como si fuera propiedad del autor o del intérprete. Y eso es lo que sucede con el lenguaje de mi hija, que está formado por las «palabras más suyas».
7️⃣Entonces esas “palaposas” forman parte de ese lenguaje único que creó tu hija. ¿Qué significa para ti preservar esas palabras en la memoria escrita?
Dar a conocer las palabras que integran ese lenguaje tan especial de mi hija es una forma de acercarla al mundo que no la entiende o que no está interesado en entenderla; es hacer ver que ella está intentando hacerse entender de la mejor forma posible, que se esfuerza día a día por comunicarse, por conectar con los demás, aunque no siempre obtenga respuesta.
Además, lo que no se escribe no se recuerda. Y sería una pena olvidar la evolución de una niña que ha ido superándose día a día gracias a su voluntad y a sus ganas de mejorar, a su valentía. Sería muy triste borrar de la memoria todas esas palabras que ella ha ido creando, en su maravilloso lenguaje particular, en su universo mágicamente «raruno».
8️⃣ En el proceso creativo, ¿qué momentos fueron los más difíciles y cuáles los más gratificantes al escribir la historia de Muriel?
En general fue un proceso gratificante porque se gestó en mi casa de toda la vida, durante una de mis vacaciones de verano; en la casa de mis padres, donde me crié, donde viví una infancia y una adolescencia muy felices y adonde, siempre que puedo, regreso. Además, escribir la historia de parte de la vida de mi hija, que es parte de mi vida, supuso una catarsis absolutamente terapéutica que, una vez publicado el libro, me ha continuado proporcionando muchos momentos de felicidad enmarcados en lo que he denominado «efecto raruna», el «mágico efecto raruna».
Algo difícil se me hacía leer en voz alta algunos pasajes, especialmente cuando se los leía a mi marido. Pero realmente me sentí plenamente feliz mientras escribía el libro. Las profusas notas musicales y las humorísticas son buen ejemplo de ello.
9️⃣ Si alguien que acaba de descubrir Raruna Tutub te pidiera una razón para leerlo, ¿qué le dirías en una sola frase?
¿Me permites tres frases? Es difícil condensar en una sola frase todo cuanto palpita en el libro.
Raruna Tutub invita a descubrir el lenguaje que conecta a las almas luchadoras.
Es una lectura para despertar al raruno o raruna que llevamos dentro y para ser consciente del amor más puro que existe.
Es un libro para descubrir hasta qué punto pueden fusionarse una madre y una hija rarunas.
Me gustaría hacer mención a unas palabras de la amiga que creó el concepto de «palaposa». Ella me dijo hace poco que «todo lo que nos rodea es tan superficial que Raruna se ha convertido en el oasis de los sentimientos puros». Se nota que me quiere mucho, ¿verdad?
Es un libro, y ya no digo más, porque parece que he venido a hablar de mi libro, y esta sería la cuarta frase que digo al respecto, que enseña cómo el amor y el humor son las únicas tablas de salvación posibles en este mundo cada vez más extraño.

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Maravillosa entrevista que nos descubre a una nueva escritora, su especialidad, describir los sentimientos y atraparnos en un mar de emociones, donde el amor incondicional es el timón rumbo a la felicidad. Gracias Mónica! Raruna Tutub es una obra muy necesaria en este mundo cada vez más extraño.
Firmado, otra Raruna más 😍