Empezó a escribir con 16 años… y este “mal disparo” lo cambió todo

Empezó a escribir con 16 años… y este “mal disparo” lo cambió todo

Tu primera obra la escribiste con solo 16 años. ¿Cómo ha cambiado tu manera de escribir y de mirar el mundo desde aquella “mochila” hasta esta nueva historia?
Creo que mi esencia al escribir se ha mantenido, solo que ahora con más experiencia adquiere un toque más maduro. Miro al mundo recordando la mochila que llevo, pero aprendiendo cosas nuevas para que, cada día, siga pesando menos.

El título Historia de un mal disparo es muy potente. ¿Qué simboliza ese “disparo” dentro del libro? ¿Es una herida emocional, un error o una forma de renacer?
Es una mezcla de las tres. El disparo es ese momento en el que tu cabeza hace “clic”, tanto para bien como para mal. En la obra hay varios clics: cuando se da cuenta de que la persona le gusta, cuando asume que lo que está viviendo se va a acabar y, al final, cuando entiende que no hay pena que cien años dure.

La sinopsis habla de las estaciones del año como metáfora de los cambios emocionales. ¿Por qué elegiste esa estructura y qué representa cada estación para ti?
La estructura de las estaciones fue una idea posterior a acabar el borrador. Están ligadas al amor: la primavera es cuando se conocen, cuando todo florece; el verano es el momento de más planes, libertad y tiempo juntas; el otoño representa el declive, cuando las hojas caen; y el invierno, con el frío y la pena como protagonistas, es la estación que menos me gusta.

Tu escritura tiene un tono poético y confesional. ¿Cuánto hay de Isabel en estas páginas y cuánto de ficción o elaboración literaria?
Hay mucho de mí, pero no tanto en experiencias vitales concretas, sino en detalles de la protagonista: gustos personales, historias que he leído, temas que he hablado con otras personas. Aun así, muchas cosas están completamente inventadas.

El amor aparece como un arma de doble filo, capaz de curar y herir. ¿Crees que solo se aprende a amar después de sufrir?
Creo que amar es algo innato al ser humano. Nacemos amando y, a partir de ahí, según tu entorno y lo que vivas, tu idea del amor va madurando. No creo que se aprenda a amar sufriendo, sino que el sufrimiento es, en ocasiones, una consecuencia del querer.

¿Qué papel juega el desamor en tu proceso creativo? ¿Te inspira más la herida o la esperanza?
Me inspira mucho más la herida, porque es más fácil de sentir. Las emociones negativas suelen ser más poderosas; la pena la sientes en cada célula de tu piel y necesitas soltarla para quitártela de dentro.

Tus textos conectan con una generación que expresa emociones sin filtros. ¿Sientes que tus lectores jóvenes se ven reflejados en tus palabras?
Es fácil sentirse identificado con la obra porque habla de un amor propio de la juventud, con mucha ilusión y pocas circunstancias externas que condicionen el amar. La forma de vivirlo y contarlo es la de una persona joven, y eso facilita la empatía con mi generación.

¿Cómo fue volver a publicar con Círculo Rojo y reencontrarte con el proceso editorial ya con más madurez?
Trabajar con Círculo Rojo ha sido increíble. Es una editorial consolidada a nivel nacional y que contaran con mi manuscrito es algo por lo que siempre estaré agradecida. Destaco también la paciencia y el trato tan profesional que he recibido.

Si tuvieras que definir Historia de un mal disparo con una sola palabra o sensación, ¿cuál sería y por qué?
Querer. Es un relato de querer sin querer, de aprender a amar con el paso de los días y de dejar de querer y ser querido. Para mí, muestra todas las fases del querer.

Isabel Esteban Rosario - Historia de un mal disparo
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