Reseña de «Hasta el infinito, ida y vuelta» | Por Andrés López
Hasta el infinito, ida y vuelta, del escritor Javier López Cazalla, es una de esas novelas que parten de una premisa reconocible dentro del thriller, pero que intentan ir un paso más allá al combinar la investigación criminal con una constante tensión psicológica. La historia arranca con un caso que ha conmocionado a todo un país: una sucesión de asesinatos que parecen guardar una conexión imposible de ignorar. Para resolver el misterio, Triana es enviada a Asturias, un escenario que no actúa únicamente como telón de fondo, sino que se convierte en un personaje más de la narración, con sus paisajes brumosos, sus pueblos cargados de secretos y una atmósfera que transmite inquietud desde las primeras páginas.
La novela juega con una idea muy poderosa: el pasado nunca desaparece del todo. Cada decisión, cada error y cada silencio terminan regresando cuando menos se espera. Bajo esa premisa, Javier López Cazalla construye una investigación en la que el lector avanza junto a la protagonista, tratando de encajar las piezas de un puzle cada vez más complejo. Las numerosas muertes que sacuden la trama no solo sirven para aumentar la tensión, sino que plantean una pregunta constante: ¿es posible que un único asesino esté detrás de todo o existe una realidad mucho más oscura de la que parece?
Uno de los aspectos más destacados del libro es su capacidad para mantener el suspense. El autor dosifica la información con inteligencia, dejando pequeñas pistas que invitan al lector a formular teorías, aunque pocas veces aciertan por completo. Esa sensación de incertidumbre se mantiene prácticamente hasta el desenlace, lo que convierte la lectura en una experiencia dinámica y adictiva.
También merece una mención especial la construcción de Triana. Lejos de ser la típica investigadora infalible, se presenta como un personaje humano, con dudas y contradicciones que la acercan al lector. Su evolución a lo largo de la historia aporta profundidad a una trama que, de otro modo, podría haberse limitado a la resolución de un caso policial. El viaje que emprende no es solo físico, sino también emocional, enfrentándose a heridas que creía cerradas y descubriendo que, en ocasiones, el enemigo más peligroso se esconde en la propia memoria.
El estilo de Javier López Cazalla es directo y visual. Las escenas de investigación conviven con momentos de reflexión y con descripciones que ayudan a crear una ambientación muy cinematográfica. Asturias aparece retratada con una mezcla de belleza y oscuridad que encaja a la perfección con el tono del relato, reforzando esa sensación de que cualquier rincón puede ocultar una verdad incómoda.
En definitiva, Hasta el infinito, ida y vuelta es una novela recomendable para los amantes del thriller y del suspense psicológico. Su combinación de asesinatos en serie, secretos del pasado y una investigación llena de giros consigue mantener el interés de principio a fin. Es una historia que recuerda que los fantasmas del ayer nunca desaparecen por completo y que, por mucho que uno intente escapar, siempre hay caminos que terminan llevando de vuelta al mismo lugar.
Sinopsis de la obra
El pasado siempre vuelve. Triana es enviada a Asturias a cerrar un caso que mantiene en vilo a toda la sociedad.
Muchas muertes y un único asesino. Pero ¿quién está detrás de todo esto?
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