La asignatura pendiente de la docencia | Por Lourdes Justo Adán

La ética docente no solo debería proteger al alumnado, sino también regular cómo se ejerce el poder entre compañeros. Tras tres décadas de experiencia, este texto denuncia las jerarquías informales, los silencios y el desgaste que nacen cuando faltan límites claros, y plantea una pregunta incómoda: ¿a quién beneficia que la docencia siga sin un código deontológico propio?