Hubo un momento en el que los Boston Celtics dejaron de parecer una franquicia histórica para convertirse en un paisaje en ruinas. El Big Three había desaparecido, las vitrinas seguían brillando por el pasado, pero el presente era una mezcla de derrotas, reconstrucción y nostalgia. Muchos pensaban que el gigante verde había entrado en una larga travesía por el desierto. Y entonces ocurrió algo extraño: un equipo imperfecto empezó a devolverle el alma a Boston.
Eso es precisamente lo que captura Pablo Jiménez Martínez en El equipo que rozó el cielo: La inolvidable historia de los Boston Celtics 2016/2017, una obra que no habla únicamente de baloncesto, sino de identidad, resistencia y fe cuando nadie espera nada de ti.
Porque aquellos Celtics no eran el típico superproyecto construido para dominar la NBA. No tenían el glamour de los Warriors ni la superioridad física de Cleveland. Tenían otra cosa: hambre. Y en medio de todos ellos apareció un jugador que parecía desafiar cualquier lógica imaginable.
Isaiah Thomas: demasiado pequeño para la NBA, demasiado grande para rendirse
Resulta imposible hablar de aquella temporada sin detenerse en Isaiah Thomas. Apenas 1,75 de altura en una liga construida para gigantes. Un jugador descartado, infravalorado y constantemente obligado a demostrar que pertenecía a la élite. Pero lo que hizo durante aquella campaña rozó lo sobrenatural.
Thomas se convirtió en “King in the Fourth”, el hombre que destrozaba partidos en los últimos minutos mientras cargaba con una presión física y emocional insoportable. Y ahí es donde el libro encuentra su mayor fuerza: no idealiza. Humaniza.
Pablo Jiménez Martínez no convierte aquella temporada en una fría sucesión de estadísticas o resultados. La transforma en una historia de personas. Del dolor privado convertido en combustible competitivo. De jugadores secundarios que encontraron un propósito colectivo. De noches imposibles en el TD Garden donde Boston volvió a sentirse vivo.
Junto a Thomas aparecen figuras como Avery Bradley, Jae Crowder, Jared Sullinger o Al Horford, piezas que quizá nunca dominaron titulares mundiales, pero que acabaron formando uno de los grupos más queridos por la afición verde en décadas.
Mucho más que deporte
Lo interesante de El equipo que rozó el cielo es que entiende algo que demasiados libros deportivos olvidan: los aficionados rara vez recuerdan únicamente a los campeones. Recuerdan cómo les hicieron sentir.
Y aquellos Celtics hicieron sentir muchísimo.
Cada victoria parecía improbable. Cada eliminatoria tenía aroma de milagro. Y al otro lado esperaba el gigante definitivo: LeBron James. El rey absoluto del Este. El muro contra el que se estampaban prácticamente todos los aspirantes de la conferencia durante aquella época.
Boston perdió. Sí. Pero hay derrotas que terminan convirtiéndose en leyenda precisamente porque estuvieron cerca de cambiarlo todo.
Ese es el corazón del libro: la historia de un equipo que quizá no tocó el cielo… pero llegó lo suficientemente cerca como para quedarse a vivir en la memoria de sus aficionados.
Un homenaje a las temporadas que no se olvidan
Pablo Jiménez Martínez construye aquí una obra para amantes del baloncesto, pero también para cualquiera que entienda el valor de las historias imperfectas. Porque el deporte, cuando realmente importa, no trata solo de ganar. Trata de creer.
Y durante unos meses irrepetibles, aquellos Celtics hicieron creer a toda una ciudad que todavía era posible volver a soñar.
Comprar «Pablo Jiménez Martínez – El equipo que rozó el cielo: La inolvidable historia de los Boston Celtics 2016/2017»: https://amzn.to/4f1TZ3c