En Colombia, colibríes y campanas, Félix Rosado lleva el realismo mágico más allá del mito: crea una Colombia futura y salvaje, donde la selva piensa, los colibríes anuncian renaceres y las emociones se vuelven sagradas. Su transrealismo visionario propone un regreso a la belleza esencial, una utopía verde que late entre poesía, arte y naturaleza.