Christian no escribe para contar lo que le pasó, sino para explicar qué hizo con ello. En Traficante de Sueños, convierte la injusticia, el miedo y la pérdida de libertad en un motor creativo que habla de viajes, amor y verdad emocional. Namibia, la escritura y los sueños funcionan como refugio y como impulso: no importa si la historia es real o ficción, importa lo que hace sentir. Este libro no va de caer, sino de levantarse con más conciencia, más luz y más vida.