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“Títeres de titanio”, de Hugo Lozano: una novela sobre deseo, prejuicios y las vidas que construimos para los demás

Títeres de titanio es un título muy simbólico. ¿Quiénes son esos “títeres” y cuáles son los hilos que, en su opinión, manejan hoy nuestras vidas?

«Títeres de titanio» nace de una contradicción deliberada. El títere evoca fragilidad y sumisión, pero el titanio nos habla de algo blindado, moderno y casi indestructible. Esos títeres somos nosotros, la sociedad contemporánea, atrapada en una ilusión de absoluta libertad. Creemos que elegimos nuestro destino a golpe de clic, pero los hilos invisibles que nos mueven son más rígidos que nunca: los algoritmos, la tiranía de la inmediatez, la hipervigilancia digital y la necesidad constante de aprobación pública. Hemos blindado nuestras vidas con tecnología (el titanio), pero seguimos respondiendo a los mismos hilos de manipulación de siempre. Entonces, en nuestra actualidad y desde tiempos muy remotos todos fuimos y somos títeres de un sistema que cada vez más se apodera de nuestra voluntad impidiéndonos ser auténticos y actuar con libertad. Cuando decidimos cortar esos hilos que nos atan trasgredimos la normativa impuesta y somos llamados inadaptados.  Y desde otro punto de vista nuestra sociedad nos empujó a ser títeres que luchan cada día con el miedo, los prejuicios y el qué dirán.

La novela sitúa buena parte de sus historias alrededor de una sauna gay en Murcia. ¿Por qué eligió precisamente este escenario para hablar de libertad, deseo, prejuicios y doble moral?

La elección de la sauna en Murcia es una declaración de intenciones contra la hipocresía social. Quería retratar cómo las estructuras de poder y la doble moral conviven con el deseo más primario. En la sauna coinciden perfiles que fuera de ella jamás se darían la mano, hombres que sostienen discursos públicos cargados de prejuicios pero que en la intimidad buscan exactamente lo mismo que los demás. Situar las historias allí me permitió desnudar literalmente a los personajes y demostrar que, bajo el blindaje del estatus, todos los «títeres» compartimos la misma búsqueda de conexión, placer y aceptación. Desde un tiempo tenía en mente retratar personajes completamente contrarios y buscaba un lugar idóneo para tomarme la libertar de desnudarlos y que entre todos hubiese hilos que los unieran, de esta manera nació esta locación.

En el prólogo afirma que la obra fue escrita para “incomodar” y “provocar”. ¿Qué le gustaría remover en el lector cuando termine la última página?

Provocar no es agredir; provocar es llamar a la acción a la sensibilidad del lector. La incomodidad que propongo nace de enfrentar al lector con realidades humanas crudas, desnudas y sin filtros morales previos. Lo que me gustaría remover es la empatía. Quiero que, al cerrar el libro, el lector descubra que es capaz de comprender, e incluso de conmoverse, con personajes cuyas decisiones o estilos de vida antes habría juzgado con ligereza. Si la novela logra que alguien sustituya el prejuicio rápido por una mirada más compasiva y compleja sobre la condición humana, habré logrado mi objetivo.

Por las páginas de la novela desfilan personajes muy diferentes: un sacerdote, un abogado casado, un profesor, un trabajador sexual, un testigo de Jehová o un hombre que lucha contra los prejuicios de su entorno. ¿Cómo construyó este mosaico de personajes?

Quería construir un muestrario completo de la hipocresía y la redención humana. Un mosaico tan amplio era necesario para demostrar que la doble moral no entiende de clases sociales, profesiones ni ideologías. Al poner a dialogar (o a convivir en el silencio del deseo) a un sacerdote con un trabajador sexual, o a un profesor con un testigo de Jehová, rompo las barreras invisibles que la sociedad impone. Los construí desde la empatía, pero sin concesiones, exponiendo sus luces y sus sombras. Al final, el lector se da cuenta de que el verdadero protagonista no es ninguno de ellos por separado, sino el entramado invisible de hilos que los une a todos en la misma búsqueda de autenticidad.

Hugo Lozano – Títeres de Titanio

Algunas situaciones y personajes son ficticios, pero la novela juega constantemente con una sensación de realidad. ¿Cuánto hay de observación, de experiencias conocidas y de imaginación en estas “biografías indiscretas”?

Si el lector siente esa constante sensación de realidad es porque la novela está construida con la materia prima de la vida misma. Admito que hay mucho de crónica y de escucha activa. A lo largo de los años he recopilado confidencias, silencios cargados de dolor y dobles vidas que superan con creces a cualquier guion de ficción. Por supuesto, la imaginación interviene para estructurar el relato y crear los personajes del mosaico, pero los sentimientos que los mueven -el miedo al rechazo, el peso de la culpa religiosa, el deseo clandestino- son absolutamente reales. Modifiqué escenarios, mezclé biografías y camuflé nombres, pero la esencia de lo que ocurre en esa sauna de Murcia es un retrato fiel de realidades que siguen ocurriendo a nuestro alrededor mientras miramos hacia otro lado.

«Desde una perspectiva espiritual, percibo que las fístulas auriculares que poseo en ambas entradas del oído son como una extensión de mi intuición. Para mí, funcionan simbólicamente como un tercer ojo ampliado que me permite captar sensaciones complejas, comprender realidades que otros suelen pasar por alto y conectar con verdades profundas.»

Uno de los grandes temas del libro es la diferencia entre lo que una persona muestra públicamente y aquello que realmente desea o siente. ¿Cree que seguimos viviendo demasiado pendientes del “qué dirán”?

Rotundamente sí, pero con una diferencia cruel: antes el «qué dirán» se limitaba al barrio o al pueblo, y hoy es global. Las redes sociales han multiplicado esa presión de manera exponencial. Hemos convertido nuestras vidas en un escaparate continuo donde cada uno edita su propia biografía pública para vender una felicidad y una rectitud impecables. Es el titanio del que hablo en el título: una coraza de perfección. El problema es que cuanto más tiempo invertimos en sostener la fachada pública, más descuidamos y reprimimos lo que realmente deseamos y sentimos en la intimidad. Seguimos siendo esclavos de la aprobación ajena; solo hemos cambiado el patio de vecinos por la pantalla del teléfono.

Religión, familia, sexualidad y convenciones sociales aparecen como fuerzas capaces de condicionar al individuo. ¿Dónde cree que termina la convivencia con las normas sociales y empieza la renuncia a ser uno mismo?

Creo que la línea divisoria se encuentra en el precio que pagamos por la aceptación. Una cosa es adaptarnos a las convenciones sociales por cortesía o civismo -lo cual es necesario para la estructura social- y otra muy distinta es pagar un peaje de autenticidad. En el momento en que el miedo a perder el estatus, el afecto familiar o la aprobación religiosa te obliga a diseñar una «biografía pública» impostada, has empezado a renunciar a ti mismo. Te conviertes en el títere de las expectativas de los demás. La novela plantea que una sociedad que obliga a sus ciudadanos a esconder su sexualidad o sus verdaderos dilemas en la clandestinidad de una sauna es una sociedad enferma de hipocresía.

La libertad aparece constantemente en Títeres de titanio, pero también el miedo a ejercerla. ¿Ser verdaderamente libre exige inevitablemente pagar algún precio?

Sí, la libertad absoluta no es gratuita; siempre exige pagar un peaje de soledad, incomprensión o ruptura. En la novela queda claro que el miedo no es a la libertad en sí, sino a las facturas que el entorno te pasa cuando decides ejercerla. Salirse del guion que la familia, la religión o las convenciones han escrito para ti da vértigo porque implica romper el blindaje de titanio que te protegía. Ser libre exige el coraje de defraudar las expectativas de los demás para poder cumplir con las tuyas propias. Mis personajes demuestran que el precio de la libertad es alto, pero el precio de renunciar a ella -vivir una mentira- es infinitamente más caro.

Su propia vida está marcada por la migración: salió de Perú siendo muy joven y su recorrido vital terminó llevándolo hasta España. ¿Cómo ha transformado el desarraigo su manera de observar a las personas y de escribir sobre ellas?

El desarraigo es la mejor escuela para un escritor, porque te despoja de los automatismos y te obliga a mirar el mundo con los ojos de un extranjero permanente. Salir de Perú muy joven y recorrer distintas realidades antes de llegar a España me enseñó que las convenciones sociales son relativas: lo que en un lugar es sagrado, en otro es irrelevante. Ese tránsito vital eliminó mis propios prejuicios y afiló mi capacidad de observación. Cuando eres migrante, aprendes a leer lo que la gente calla, los gestos de exclusión y la necesidad de adaptación. En Títeres de titanio, aplico esa misma mirada descentrada: observo a los personajes de la sociedad española con la distancia justa para notar sus contradicciones, esas que ellos mismos, por la costumbre de vivirlas a diario, ya no son capaces de ver.

Antes de Títeres de titanio ha abordado la obsesión y los prejuicios en La enfermita, la condición humana en Hechizos y hogueras caninas, la experiencia migratoria en Hipólito y la maleta de trotamundos y la introspección en Pretéritos versos a la intemperie. ¿Considera que todos sus libros forman parte de una misma búsqueda literaria?

Sin duda alguna. Toda mi obra, desde diferentes prismas, es un intento por arrancar las máscaras que nos imponen o que nos autoimponemos. Si lo miras de cerca, hay un hilo invisible que conecta todos estos libros. En La enfermita exploré cómo la obsesión y los prejuicios nos ciegan; en Hechizos y hogueras caninas desnudé las luces y sombras de la condición humana. Mis propias vivencias se volcaron en Hipólito y la maleta de trotamundos para hablar de la identidad y la migración, mientras que Pretéritos versos a la intemperie fue un ejercicio de introspección pura, de mirar a la intemperie del alma. Títeres de titanio es la maduración de esa misma búsqueda: aquí recojo los prejuicios, la migración íntima hacia el deseo, la condición humana y la introspección, y los meto en el espacio cerrado de una sauna para ver cómo estallan. Al final, mi única búsqueda literaria es entender qué nos hace humanos cuando nos quitan el ropaje social.

Hugo Lozano – Títeres de Titanio

Compagina actualmente la escritura con su trabajo en una residencia de ancianos. ¿Qué le ha enseñado el contacto cotidiano con personas mayores sobre la vulnerabilidad, la soledad y la condición humana?

Trabajar en una residencia de ancianos es un baño de realidad diario que te enseña que, al final del viaje, todas las corazas que construimos no sirven de nada. En mi trabajo veo de cerca la vulnerabilidad y la soledad más absolutas, y eso me ha dado una sensibilidad muy especial a la hora de escribir. A una residencia la gente llega despojada de sus títulos, de sus trajes caros y del éxito que tuvieron en su juventud; llegan desnudos ante el tiempo, exactamente igual que los personajes que entran a la sauna en Títeres de titanio. El contacto cotidiano con los mayores me ha enseñado que posponer la autenticidad por miedo al «qué dirán» es un error trágico, porque la vida pasa rápido. Ellos me recuerdan cada día que lo único que verdaderamente importa al final es haber amado sin miedo y haber sido fieles a nosotros mismos.

Después de escribir una obra tan directa como Títeres de titanio, ¿qué pregunta le gustaría que el lector se hiciera sobre su propia vida al cerrar el libro?

Me gustaría que el lector se mirara al espejo y se hiciera una sola pregunta: ¿Quién maneja mis hilos? Quiero que, al cerrar la última página, se detenga un momento en silencio y reflexione sobre si la vida que está viviendo la ha elegido libremente o si simplemente está cumpliendo con el guion que la familia, la religión o las redes sociales han escrito para él. Si al terminar el libro el lector siente la urgencia de cortar al menos uno de esos hilos invisibles para empezar a ser más auténtico, todo el esfuerzo de escribir esta novela habrá valido la pena.


Instagram de Hugo Lozano: https://www.instagram.com/hugo.lozano.397/

Comprar «Títeres de titanio», de Hugo Lozano: https://libros.cc/Titeres-de-titanio.htm?isbn=9791370604615&utm_source=telegram

Categorías: Entrevistas
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