Quiel Ramos: “Ilustrar no es adornar un texto, es emocionarlo”

Quiel Ramos: “Ilustrar no es adornar un texto, es emocionarlo”

Quiel, tus ilustraciones transmiten una ternura y una vitalidad que conectan directamente con la emoción del lector. ¿Cómo logras ese nivel de profundidad emocional en cada trazo?
Para mí, ilustrar no es solo dibujar: es contar emociones sin palabras. Cada personaje, cada color y cada pequeño detalle tienen una historia detrás. Trabajo mucho escuchando al niño que fui, recordando cómo sentía el mundo cuando todo era nuevo, gigante y mágico. Desde ahí intento construir imágenes que no solo acompañen un texto, sino que lo abracen y lo hagan volar.

La ternura viene de observar —y de sentir— con empatía: cómo se ríen los peques, cómo se enfadan, cómo sueñan. Y la vitalidad está en el ritmo del trazo, en los contrastes, en la paleta… Me encanta jugar con la energía del color y los silencios del blanco, como si fuera música visual. Me emociona que esa conexión llegue. Porque ese es el propósito: ilustrar para emocionar.

Has ilustrado más de 35 libros y colaborado con editoriales de España, Londres, Beirut y Nueva York. ¿Qué crees que valoran tanto de tu estilo y de tu forma de trabajar los editores y autores con los que colaboras?
Creo que lo que más valoran es que mi estilo no solo ilustra: interpreta, amplifica y acompaña la historia. Siempre digo que no dibujo para adornar un texto, sino para dialogar con él. Me involucro desde el primer momento, escucho con atención a los autores y editores, y me pongo en la piel del lector infantil, que es exigente, imaginativo y muy honesto.

También creo que valoran la versatilidad y el compromiso: sé adaptarme a distintos registros, culturas y tonos narrativos, y entrego cada trabajo con mimo, puntualidad y muchas ganas. Las emociones no tienen idioma, y cuando el arte infantil es sincero, puede viajar muy lejos.

Tu formación en Bellas Artes y Educación Infantil se refleja claramente en tu enfoque. ¿Cómo influye tu mirada pedagógica y artística en tu proceso creativo?
Bellas Artes me dio herramientas técnicas, pero fue Educación Infantil lo que me enseñó a mirar el mundo con ojos más pequeños… y más grandes a la vez. Cuando dibujo, pienso en cómo la imagen va a hablarle a un niño, cómo le va a hacer sentir o imaginar.

Esa mirada pedagógica me ayuda a crear imágenes claras, personajes con los que puedan empatizar, y detalles que despierten su curiosidad. Quiero ilustrar libros, sí, pero sobre todo abrir ventanas a la imaginación y a la emoción. Mi objetivo es que la ilustración acompañe y, al mismo tiempo, impulse al lector infantil.

Quiel ramos
Quiel ramos

Muchos de tus personajes tienen una sensibilidad única, casi mágica. ¿Qué elementos consideras esenciales a la hora de dar vida a un personaje que pueda llegar tanto al corazón del lector?
Para mí, un personaje debe sentir algo real. Que tenga una emoción, una historia interior, incluso aunque no la cuente con palabras. Me fijo mucho en la mirada, la expresión corporal, los pequeños gestos. Una bufanda mal puesta puede decir más que mil líneas de texto.

Y luego está esa parte mágica del proceso en la que el personaje “te habla” y te dice si lo que estás haciendo encaja con su esencia. Eso ocurre cuando lo construyes con cariño, tiempo y verdad.

Has trabajado como ilustrador, pintor, escultor, profesor… ¿Cómo te ayuda esta versatilidad a la hora de afrontar nuevos proyectos artísticos?
Cada disciplina me ha enseñado algo diferente. La pintura me enseñó a ver la luz, la escultura me enseñó a sentir el volumen, y ser profesor me enseñó a escuchar. Todo eso lo llevo conmigo al ilustrar.

Pienso en los personajes como si fueran esculturas: cómo se mueven, cómo se verían desde distintos ángulos. Y compongo cada escena como una obra completa: color, ritmo, equilibrio. Además, haber trabajado con niños me dio empatía real con el público al que me dirijo. Eso es esencial.

Quiel Ramos 2
Quiel Ramos firmando ejemplares

Tu carrera se disparó a partir de una colaboración con la escritora Eva Torres. ¿Qué importancia tiene la sinergia entre autor e ilustrador en la creación de una obra literaria infantil de calidad?
Esa colaboración fue clave. Me enseñó que cuando autor e ilustrador caminan en la misma dirección, la historia vuela más alto. En literatura infantil, palabra e imagen deben dialogar, emocionarse mutuamente.

Con Eva hablamos de todo: personajes, emociones, colores. Eso se nota en el resultado. No es solo un libro, es una experiencia compartida y viva.

Tu obra está repleta de mundos fantásticos, criaturas entrañables y escenas llenas de color. ¿Cómo construyes visualmente un universo narrativo a partir de un texto?
Primero escucho el texto como si fuera música. Me dejo llevar por sus palabras, imagino el “clima visual” de esa historia, y desde ahí empiezo a dibujar lo invisible.

Construir un universo no es solo crear escenarios bonitos: es construir un lenguaje visual coherente, donde cada rincón tenga sentido, donde los personajes vivan. Me gusta llenar las páginas de detalles que los niños puedan redescubrir cada vez. Y sí, me lo paso genial haciéndolo.

Has expuesto en galerías y centros de arte. ¿Cómo es trasladar la ilustración del libro al formato expositivo? ¿Qué encuentras en ese diálogo entre arte y espacio?
Exponer es como ver a tus personajes salir del libro y ocupar el mundo real. En el libro están contenidos; en la galería, se liberan. Cambia la escala, cambia la luz, y el espectador puede entrar en el cuento.

En una exposición, la ilustración se convierte en experiencia. A veces incluyo objetos o sonidos para ampliar la historia. Es una forma preciosa de hacer que el arte infantil se viva, no solo se vea.

Quiel Ramos posando con los cuentos que ha ilustrado
Quiel Ramos posando con los cuentos que ha ilustrado

Muchos de tus libros, como Lulo, el monstruo de los eructos o Donde se esconde el sol, combinan humor, valores y estética cuidada. ¿Qué crees que hace que una ilustración sea memorable para un niño y también para un adulto?
Una ilustración es memorable cuando emociona y divierte a la vez. Cuando hay una chispa de sorpresa, una mirada entrañable, un detalle escondido que invita a mirar más de una vez.

Para los niños, lo que les hace reír o identificarse se queda para siempre. Y los adultos descubren capas nuevas al volver a esas imágenes. Para mí, lo ideal es combinar estética cuidada, emoción auténtica y un toque de humor inteligente.

Con todo tu recorrido y la pasión que destilas, ¿qué consejos darías a jóvenes ilustradores que sueñan con hacer de su arte una carrera tan sólida como la tuya?
Lo más importante: cree en lo que dibujas, incluso cuando nadie más lo entienda todavía. No se trata de dibujar “bien”, sino de dibujar con verdad.

Dibuja todos los días, aprende siempre, rodéate de personas que te inspiren. Comparte tu trabajo, aunque no esté perfecto. Lo real conecta más que lo impecable. Y, sobre todo, disfruta. Si tú lo haces, los demás también lo harán.


Instagram de Quiel Ramos: https://www.instagram.com/ilusquiel/

Web de Quiel Ramos: https://www.quielramos.com/

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