Las mujeres que la historia dejó atrás: las vidas asombrosas que Gustavo J. Navarro Puga rescata del olvido
El origen de su trayectoria está en aquellas “Píldoras de historia” que comenzó a compartir durante el confinamiento. ¿En qué momento comprendió que esos relatos breves podían convertirse en un proyecto literario más amplio?
Las personas que recibían las “Píldoras de historia” me fueron animando. También lo hicieron conocidos con los que solía hablar de historia.
Ha explicado que la investigación y la escritura terminaron funcionando para usted de una manera casi terapéutica. ¿Qué encuentra en la historia que le permite aislarse del estrés cotidiano?
Es como sumergirte en otro mundo. A veces incluso pongo música muy suave mientras escribo. En ese momento nos quedamos solos los personajes y yo.
De hecho, hay algo muy curioso que me ha ocurrido más de una vez. Escucho una música determinada y me viene a la cabeza un personaje que ha quedado asociado a ella. Un ejemplo es Catalina de Erauso, la monja alférez, protagonista de uno de los capítulos más extensos de mi segundo libro. Hay una canción de Paul Heaven que, cada vez que la escucho, hace que esta mujer y sus aventuras vuelvan a aparecer en mi cabeza.
Después de publicar Algunas mujeres de la historia de España, ¿qué le hizo sentir que todavía quedaban suficientes vidas por recuperar para escribir este nuevo volumen?
Vi que se me quedaban muchas vidas femeninas interesantísimas en el tintero.
En la introducción afirma que muchas de estas mujeres quedaron relegadas por aparecer en una historia escrita fundamentalmente por hombres. ¿Hasta qué punto cree que seguimos heredando hoy esa mirada incompleta del pasado?
Creo que eso ha cambiado muchísimo, pero actualmente todavía falta poner en valor muchas vidas femeninas. Lo que considero un error es que haya quien piense que se trata de una competición entre mujeres y hombres.
El libro reúne perfiles muy distintos, desde Leonor de Castilla o Luisa de Medrano hasta Isabel Zendal, Sofía Casanova, Mari Pepa Colomer o Neus Català. ¿Cómo realizó la selección de las protagonistas?
Algunos personajes quedaron fuera porque las fuentes ofrecían versiones demasiado contradictorias. ¿Cómo decide cuándo una historia posee pruebas suficientes para formar parte del libro y cuándo es más responsable descartarla?
Comienzo buscando en archivos y escritos antiguos para hacer una primera selección de personajes. Después analizo la importancia que tuvo cada una en su época y compruebo que las distintas fuentes coincidan con el relato.
Cuando encuentro un personaje del que hablan seis fuentes y tres dicen una cosa mientras que las otras tres sostienen lo contrario, muy a mi pesar, ese personaje se queda fuera.
Después de esta primera búsqueda y selección, continúo buscando más personajes.
También quedan fuera algunas mujeres que tienen una historia tan extensa que no soy capaz de resumir su vida y sus hazañas sin dejarme aspectos importantes en el tintero. Eso me sucede, por ejemplo, con Isabel la Católica.
Usted busca contar la historia con un lenguaje llano, cercano y capaz de llegar a lectores no especializados. ¿Cómo se consigue simplificar un episodio histórico sin deformarlo ni perder rigor?
Ha confesado que uno de sus grandes temores era aburrir. ¿Qué recursos narrativos utiliza para transformar una investigación histórica en una lectura amena?
Hay grandes obras, tanto de historia como de otras áreas, que son interesantísimas. Sus autores quieren que se conozcan sus estudios, pero no consiguen llegar al lector más profano porque están contadas de una manera demasiado técnica o con palabras poco cercanas al gran público. Eso es una pena. Es un tesoro perdido.
Tengo lectores que me dicen que les gusta cómo escribo porque sienten que les estoy hablando mientras les cuento lo que están leyendo.
Cada protagonista ocupa un capítulo independiente y cuenta con su propia bibliografía. ¿Qué importancia tiene para usted que el lector pueda distinguir con claridad entre la divulgación, la interpretación personal y las fuentes documentales?
Lo que hago es divulgar esas vidas intentando filtrar los tecnicismos para trasladarlas a un lenguaje más llano.
Procuro no ofrecer mi interpretación personal, aunque a veces, al final del capítulo, hago algún comentario sobre el personaje o sus peripecias.
Hay quien me pregunta cómo es posible que incluya mujeres de diferentes opciones políticas en una sociedad tan polarizada. Se debe a que, en mis obras, veo a las personas como personas y no como entes políticos.
El volumen incorpora mejoras como imágenes en color y un tamaño de letra pensado para facilitar la lectura. ¿Por qué era importante cuidar también la accesibilidad y la experiencia física del lector?
Si quieres que el lector tenga una buena experiencia, tienes que darle un libro cómodo de leer, no solo desde el punto de vista del vocabulario.
Hay lectores que tienen problemas de visión y, en ocasiones, el libro puede convertirse en una experiencia poco placentera. Incluso me he encontrado en alguna biblioteca a lectores con dificultades visuales utilizando una lupa para poder leer un libro.
Después de investigar tantas vidas silenciadas, ¿qué cree que tienen en común estas mujeres y qué le gustaría que el lector se preguntara al cerrar Otras mujeres de la historia de España?
En común tienen unas vidas durísimas y la capacidad que demostraron para aguantar el tipo, sacando fuerzas de flaqueza en los peores momentos.

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Me parece muy interesante la entrevista porque aclara lo difícil que es escribir sobre la vida de mujeres importantes sin partidismos