- Tu obra Resurrección invita a la reflexión y a la catarsis emocional. ¿Cómo surge la idea de este poemario? ¿Hubo un momento específico que marcara su inicio?
Siempre he escrito, es algo que me ha acompañado desde que tengo uso de razón. Sin embargo, hubo un punto de inflexión que marcó el gran paso hacia Resurrección. Fue un periodo muy complicado: sufrí un accidente de tráfico que me dejó mucho tiempo en recuperación, tanto física como emocional, y casi al mismo tiempo perdí a mis dos abuelos maternos. Ese cúmulo de experiencias removió algo muy profundo en mí, algo que necesitaba salir. Resurrección se convirtió en mi forma de procesar el dolor y de transformar esas pérdidas en algo más grande, algo que pudiera resonar en los demás.
- La influencia de tu profesor de historia del arte parece haber sido clave en tu interés por la poesía. ¿Qué fue lo más importante que te enseñó sobre este género?
Tuve una adolescencia muy rebelde (eso sí, sin maldad alguna) pero era una rebeldía que nacía de querer ser uno mismo en un mundo que trataba de decirme cómo ser. Y fue en ese contexto, con esa necesidad de romper con todo, que apareció Sandro. Él no solo fue mi profesor de historia del arte; fue el que me arrancó de la monotonía y me lanzó de cabeza al caos de la poesía. Me enseñó a mirar el arte como algo más que una imagen estática, a buscar lo que no se ve a simple vista, a leer entre líneas. Su forma de vivir y entender el arte era como un incendio: todo lo que tocaba se transformaba. Fue él quien me mostró que la poesía no es solo un acto de escribir, sino una forma de existir, de hacer ruido en el silencio, de darle voz a lo que no se puede expresar de otra forma. Sin su influencia, jamás habría entendido que la poesía es el único lenguaje capaz de decirlo todo sin decir nada.
- Resurrección explora temas como la identidad y la introspección. ¿Cómo trabajaste estos conceptos en el proceso creativo?
No huyendo de lo incómodo, de lo que duele. Mirándole al miedo a los ojos. Creo que esa es la única manera de enfrentarte a él. La introspección no es un camino fácil, es un proceso de confrontación constante con lo que no queremos ver. Ah, y muchas sesiones con mi psicóloga.
- Este es tu primer libro de poesía libre. ¿Qué te motivó a dar el paso de compartir tu voz poética con el mundo?
Es una pregunta muy difícil… más que motivación fue necesidad. La necesidad de ser honesta conmigo misma y por ende dar algo real a los demás. Algo con lo que se pudieran identificar o, al menos, cuestionarse y, tal vez, encontrarse a sí mismos.
- Si pudieras definir tu estilo poético en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?
Se me da fatal venderme pero si tuviera que definir mi estilo poético sería: crudo, libre y subversivo.
- Crudo, porque no me interesa edulcorar nada; la poesía entre otras cosas está para decir lo que duele, lo que es real.
- Libre, porque me niego a seguir reglas, a limitarme a formas preestablecidas.
- Subversivo, porque mi poesía busca cuestionar, desafiar lo establecido y mover las estructuras, tanto del lenguaje como de la conciencia.
- ¿Qué esperas que el lector sienta o reflexione al sumergirse en las páginas de Resurrección?
Lo que espero que el lector sienta o reflexione al sumergirse en las páginas de Resurrección es que la poesía no tiene que ser cómoda. Mi intención no es dar respuestas, sino abrir preguntas. Abrir el melón a la espera de que todo aquel que tenga hambre coja su rebanada sin vergüenza, lo saboree, lo coma y lo digiera. Quiero que se enfrenten a lo crudo, a lo real, a lo que normalmente evitamos mirar de frente. Algo que lo impulse a pensar más allá de lo que conocía de sí mismo.
- ¿Hay algún poeta o autor que haya influido en tu obra y que consideres una referencia imprescindible?
Te parecerá raro, pero más que poetas o autores lo que más me ha influido ha sido la música. No concibo un día sin ella. Artistas como Aldolfo Cabrales de Fito&Fitipaldis o Robe Iniesta de Extremoduro me han enseñado a abrazar la rebeldía, a hablar sin tapujos. La música me ha dado una libertad creativa, una forma de expresión directa y sin filtros, que es lo que intento plasmar en mis versos. Al final, mi obra es más una fusión de lo que he vivido, y lo que he escuchado que una mera influencia literaria. Como poeta, mi querido y viejo amigo, Sandro Luna.
- ¿Qué significan para ti la memoria y la catarsis en el acto de escribir poesía?
La memoria es el espacio donde todo comienza: los recuerdos, las experiencias, los momentos que nos definen y a veces nos duelen. En la poesía, no busco rehacer el pasado, sino darle forma a lo que he vivido, a lo que ha quedado marcado. La catarsis, en cambio, es la liberación que viene con la escritura. Cada palabra, cada verso, es una forma de purgar lo que llevo dentro. Es un proceso de limpieza, de transformación, donde lo que inicialmente me pesa se convierte en algo que puedo mirar desde otro lugar. La poesía es mi manera de enfrentar lo no resuelto, de encontrar el equilibrio entre lo que he sido y lo que soy.
- Si tuvieras que recomendar un poema de Resurrección para iniciar el viaje en este libro, ¿cuál sería y por qué?
Si tuviera que recomendar un poema primero preguntaría. Ya ves que nunca quiero respuestas, sino preguntas. Y digo que preguntaría porque creo que depende de lo que busque el lector le recomendaría uno u otro.
Pero contestando a tu pregunta recomendaría ‘’Midas’’. Midas es un poema que no hace concesiones, te lanza directamente a la crudeza y la honestidad del libro. Esa lucha entre lo que somos y lo que el mundo espera de nosotros, una crítica a esa obsesión humana por lo brillante y perfecto, un espejo que devuelve una verdad incomoda: no siempre estamos preparados para entendernos, y mucho menos para que nos comprendan. Comenzar con ‘’Midas’’ es entrar de lleno en el corazón de Resurrección, porque plantea preguntas que resonarán a lo largo de todo el libro.
- Para finalizar, ¿cómo ha sido para ti la experiencia de publicar con la editorial Círculo Rojo?
Publicar con Círculo Rojo ha sido una experiencia que desde el primer contacto, me ofrecieron un apoyo cercano, lo que hizo que el proceso fuera más accesible, pero no por eso menos exigente. Lo que más valoro de la editorial es la dedicación y el profesionalismo con el que trabajan, siempre respetando la esencia de lo que quería transmitir. Es un paso que marca un antes y un después, y me da la satisfacción de saber que mi obra llegará a lectores que realmente buscan algo auténtico.
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