En un panorama literario saturado de fuegos artificiales, hay autores que prefieren bajar la voz para decir cosas más incómodas. Guillermo Villena es uno de ellos. Su novela Laboratorio de recuerdos no busca deslumbrar con artificios, sino incomodar con preguntas. Estas son cinco razones claras para leerlo.
1. Porque habla del futuro sin olvidar lo humano
La novela se apoya en un avance tecnológico realista —la intervención en la mente humana mediante inteligencia artificial—, pero no se pierde en tecnicismos. Villena entiende que la tecnología solo importa cuando toca una herida. Juan, su protagonista, no es un héroe ni un genio iluminado: es un hombre roto que intenta sobrevivir a una pérdida. El futuro aquí no es un decorado, es un espejo.
2. Porque convierte la ciencia en un dilema moral
Laboratorio de recuerdos no juega a la ciencia ficción de laboratorio, sino a la ética. Gobiernos, agencias, farmacéuticas y corporaciones disputan la conciencia humana como nuevo territorio de poder. La pregunta no es si se puede hacer, sino si debería hacerse. Y, sobre todo, quién decide. Villena no da respuestas fáciles: deja al lector solo ante el conflicto.
3. Porque escribe con contención y precisión
No hay frases infladas ni dramatismo gratuito. La prosa es limpia, medida, casi quirúrgica. Cada escena cumple una función. Cada emoción está contenida, pero no reprimida. Esa sobriedad es una elección literaria clara: el impacto llega por acumulación, no por estridencia.
4. Porque une lo íntimo y lo político sin sermones
La historia se mueve entre Valencia y Finlandia, entre una familia rota y un centro de investigación de vanguardia. Villena conecta lo doméstico con lo estructural sin necesidad de discursos explícitos. Lo personal es político porque afecta a la mente, al recuerdo, a la identidad. Y eso se entiende sin que nadie lo subraye.
5. Porque deja preguntas que no se cierran al terminar el libro
Esta no es una novela que se consuma y se olvide. Termina, pero sigue trabajando dentro. ¿Qué parte de nosotros es realmente libre? ¿Qué pasa cuando el dolor puede editarse? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ceder por dejar de sufrir? Laboratorio de recuerdos no clausura esas preguntas. Las activa.
En definitiva, leer a Guillermo Villena es aceptar una incomodidad necesaria. Laboratorio de recuerdos no promete consuelo, promete lucidez. Y eso, hoy, es mucho más valioso.
Comprar «Guillermo Villena – Laboratorio de recuerdos»: https://libros.cc/Laboratorio-de-recuerdos.htm?isbn=9791370088330