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5 motivos por los que leer a Sagra Pérez Peña

Sagra Pérez Peña

Hay autores que parten de la imaginación para construir sus historias y otros que encuentran en su propia vida un material demasiado poderoso como para dejarlo pasar. Sagra Pérez Peña pertenece, al menos en Chispas de vida, a este segundo grupo.

Su libro nace de una experiencia profundamente personal: la enfermedad de su madre, el regreso a Toledo para acompañarla durante sus últimos meses y todo lo que aquel periodo cambió en su manera de entender la vida, el amor, los cuidados y la pérdida.

Pero reducir Chispas de vida a un libro sobre la enfermedad o el duelo sería quedarse solamente en la superficie. En realidad, detrás de sus páginas hay una historia sobre una madre y una hija, sobre el miedo a perder a quienes queremos y sobre esas pequeñas cosas que solemos considerar normales hasta que descubrimos que quizá nunca debimos darlas por hechas.

Estos son cinco motivos por los que merece la pena acercarse a la literatura de Sagra Pérez Peña.

1. Porque escribe desde una experiencia real, pero sin convertir el dolor en espectáculo

Escribir sobre la enfermedad y la muerte de una persona querida entraña un riesgo evidente: caer en el dramatismo fácil o utilizar el sufrimiento como principal reclamo de la historia.

Sagra Pérez Peña decidió tomar el camino contrario.

Al trasladar a la literatura los últimos meses junto a su madre, tuvo muy presente que estaba contando una experiencia íntima que no le pertenecía exclusivamente a ella. Su padre, su hermana y otras personas de la familia también formaban parte de aquellos recuerdos.

Por eso hay escenas en las que deliberadamente evita entrar en determinados detalles y momentos cuya representación fue consensuada con quienes los habían vivido.

Su principio fue muy claro: contar lo ocurrido sin perder nunca de vista la dignidad de su madre.

Esa decisión convierte Chispas de vida en un relato emocionalmente intenso, pero alejado del morbo. La enfermedad aparece porque forma parte inevitable de la historia, aunque nunca consigue apropiarse por completo del personaje que está detrás de ella.

Antes que una enferma, su madre sigue siendo una mujer con personalidad, recuerdos, gustos, sentido del humor y una relación concreta con quienes la rodean.

Y esa diferencia resulta fundamental.

Srta Sagra Pérez Peña – Chispas de vida: Una historia real sobre el amor, el cuidado y la despedida a una madre

2. Porque habla del cuidado desde un lugar que pocas veces ocupa el centro de una historia

Uno de los grandes temas de Chispas de vida es la transformación que se produce cuando una hija comienza a cuidar de la persona que durante buena parte de su existencia la ha cuidado a ella.

Ese cambio de papeles obliga a enfrentarse a situaciones nuevas: preocuparse por si la otra persona ha comido, si está cómoda, si necesita ayuda o si quienes la atienden la están tratando con el cariño que merece.

Pero también aparece uno de los aprendizajes más duros de todo el proceso: comprender que cuidar y curar no significan lo mismo.

Cuando ya no está en nuestras manos solucionar una enfermedad, todavía pueden quedar muchas cosas por hacer. Acompañar. Escuchar. Intentar aliviar. Conseguir que exista un día bueno dentro de una etapa terrible. Simplemente estar.

Sagra escribe desde el lugar de quien tuvo que aprender esa diferencia mientras la estaba viviendo.

Y precisamente por eso su experiencia puede resultar reconocible para muchos lectores que alguna vez han cuidado —o están cuidando— a alguien a quien quieren.

3. Porque consigue hablar de la muerte hablando, en realidad, de la vida

Puede parecer contradictorio, pero uno de los mensajes que permanecen después de conocer la historia de Sagra Pérez Peña tiene mucho más que ver con vivir que con morir.

La enfermedad de su madre modificó su manera de observar situaciones absolutamente cotidianas.

Levantarse de la cama sin ayuda. Poder respirar con normalidad. Ducharse. Salir a caminar escuchando música. Hacer la compra. Limpiar la casa.

Cosas aparentemente insignificantes que normalmente ni siquiera consideramos una suerte porque forman parte de nuestra rutina.

Hasta que dejan de hacerlo.

De aquella experiencia nació una idea que resume buena parte de la filosofía que atraviesa Chispas de vida: una vida normal puede llegar a ser un auténtico privilegio.

No es necesario que ocurra algo extraordinario todos los días para considerar que una vida merece la pena. En ocasiones, lo extraordinario estaba precisamente en aquello que llevábamos años considerando ordinario.

Esa mirada obliga inevitablemente al lector a pensar también en su propia vida y en todas esas cosas que quizá está dando por sentadas.

Srta Sagra Pérez Peña – Chispas de vida

4. Porque la música convierte los recuerdos en una segunda narración

La música ocupa un lugar especialmente importante en Chispas de vida.

No funciona simplemente como acompañamiento o decoración. Cada capítulo está relacionado con una canción y determinados recuerdos permanecen inevitablemente unidos a ellas.

Durante la enfermedad de su madre, la música consiguió provocar algunos de esos pequeños momentos que justifican precisamente el título del libro: instantes en los que, a pesar del cansancio o del dolor, una canción era capaz de hacerla tararear, mover los brazos o sonreír.

Para Sagra, las canciones funcionan además como una forma de memoria.

Hay melodías que no nos hacen recordar solamente un determinado momento. Nos devuelven directamente a una persona.

Ese vínculo da al libro una dimensión especialmente íntima y permite que muchos lectores hagan inevitablemente el mismo ejercicio: pensar en cuáles son las canciones que forman la banda sonora de las personas importantes de sus propias vidas.

5. Porque convierte una historia profundamente personal en algo reconocible para otros

Chispas de vida comenzó siendo la necesidad de conservar una historia.

Sagra quería dejar por escrito conversaciones, recuerdos y emociones que tenía miedo de que pudieran desaparecer con el paso del tiempo. Escribir fue también una forma de ordenar lo vivido y de preservar la imagen de su madre más allá de sus últimos meses.

Sin embargo, después de la publicación ocurrió algo habitual en las historias verdaderamente universales: dejó de pertenecer exclusivamente a quien la había escrito.

Lectores que habían perdido a sus padres comenzaron a contarle sus propias experiencias. También personas que estaban cuidando en ese momento a algún familiar encontraron situaciones y emociones con las que podían identificarse.

Porque cada pérdida tiene circunstancias distintas, pero existen sentimientos que se repiten.

El miedo. La rabia. La esperanza. La impotencia. El deseo de aprovechar el tiempo. La necesidad de haber dicho determinadas cosas antes de que sea demasiado tarde.

Ahí es donde una experiencia individual empieza a convertirse en literatura capaz de acompañar a otros.

Una autora que escribe para conservar aquello que el tiempo intenta llevarse

En el fondo, acercarse a Chispas de vida significa entrar en una historia sobre la memoria.

La memoria de una hija intentando conservar a su madre tal y como era antes de que una enfermedad amenazara con ocuparlo todo. La memoria de una familia. De una ciudad. De determinadas canciones. De conversaciones que era importante mantener y de otras que era necesario dejar escritas.

Pero también es una invitación bastante incómoda a mirar nuestra propia vida.

A preguntarnos cuánto tiempo dedicamos a preocuparnos por cosas pequeñas mientras damos por garantizadas otras muchísimo más importantes.

Quizá ahí esté una de las razones más poderosas para leer a Sagra Pérez Peña: porque su historia pertenece a su familia, pero algunas de las preguntas que deja abiertas nos pertenecen a todos.


Instagram de Sagra Pérez Peña: https://www.instagram.com/sagraperezpena/

Comprar Chispas de vida en Amazon: https://link.amazon/B0h8U4U3D

Categorías: Artículos
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