«Mi tribu del María»: una historia de vocación, educación y vida
¿Quién es la mujer que hay detrás de Mi tribu del María?
Una mujer nacida en Morón de la Frontera, siendo la menor de ocho hermanos, crecí en una familia humilde y trabajadora y en un barrio obrero con una idiosincrasia muy particular. Un lugar que forma parte de quién soy y que, curiosamente, sigue estando muy presente en mi vida, ya que actualmente ejerzo como maestra en el mismo colegio donde fui alumna de EGB.
¿Qué significa para usted dedicarse a la enseñanza?
La enseñanza es mucho más que una profesión para mí; es mi verdadera vocación y mi pasión. Soy diplomada en Magisterio, con la especialidad de Educación Infantil por la Universidad de Sevilla, y llevo 23 años dedicada a la docencia. Durante todo este tiempo, cada niño y cada niña que ha pasado por mi aula me ha enseñado también a mí y ha dejado una huella.
¿Cómo definiría su manera de entender la educación?
Creo firmemente en una educación que vaya más allá de los contenidos académicos. Educar también significa acompañar, escuchar, comprender y atender las emociones de nuestros niños y niñas. Para mí, educar desde el corazón implica mirar a cada alumno como una persona única, con sus propias necesidades, emociones y circunstancias.
¿Cuándo comenzó a interesarse por el desarrollo personal?
Siempre he sido una persona inquieta y comprometida, con una necesidad constante de seguir aprendiendo. En 2019 comencé a profundizar especialmente en el mundo del desarrollo personal y a tomar conciencia de la importancia de crecer interiormente. Fue un proceso que me llevó a descubrir nuevas herramientas y, sobre todo, a entender que para acompañar a los demás también es necesario trabajar en uno mismo.
¿Cómo nace “Educando con el corazón”?
En 2025 decidí crear mi espacio en redes sociales, Educando con el corazón. Nace de la necesidad de poner en valor la educación emocional durante la infancia y de acompañar también a las familias en ese proceso. Mi intención es compartir herramientas y reflexiones que puedan resultar útiles en el día a día y que ayuden a transformar la vida de muchas familias, lo cual redundará en la educación de nuestra infancia desde una mirada más comprensiva y amorosa.
También ha creado el “Diario Sanador”. ¿Qué representa este proyecto?
El Diario Sanador es un instrumento pensado para conectar con nuestro verdadero yo. Es otra muestra de mi interés por el desarrollo personal y por ofrecer herramientas que nos permitan mirar hacia dentro, conocernos mejor y avanzar en nuestro propio proceso de crecimiento.

Su labor también llega a la radio. ¿Qué supone colaborar con Radio Morón Cadena SER?
Es una oportunidad maravillosa para seguir compartiendo esta manera de entender la educación. En el espacio Educando con el corazón abordamos cuestiones relacionadas con la educación emocional y ofrecemos herramientas que puedan ayudar a las familias en situaciones cotidianas. Un año llevo en antena aportando desde mi experiencia como maestra y madre todo mi sentir. Un espacio dinámico, en el que me acompaño de invitados relacionados con la educación que aportan, según la temática que tratemos, su enseñanza como profesionales de la materia.
Y ahora llega su primer libro, Mi tribu del María. ¿Qué podemos encontrar en sus páginas?
Mi tribu del María pretende ser una historia viva, una historia en la que cada persona pueda reconocerse en las diferentes etapas de su vida y también en cada niño y cada niña que pasa por nuestro camino. Es un libro profundamente ligado a mi experiencia personal y profesional, a todas esas personas que, de una manera u otra, han ido dejando una huella imborrable.
¿Por qué ha decidido dar el paso de escribir este primer libro?
Porque después de tantos años en contacto con la infancia, las familias y la educación, sentía la necesidad de recoger parte de todo ese aprendizaje. Es una manera de poner palabras a experiencias, emociones y recuerdos que han sido importantes en mi trayectoria y compartirlos con otras personas.
¿Qué espera que sienta el lector al terminar Mi tribu del María?
Me gustaría que el lector pudiera reconocerse en sus páginas, recordar a personas que han sido importantes en su vida y reflexionar sobre las huellas que vamos dejando en los demás. Sobre todo, deseo que sea una historia que conecte con las emociones y que invite a mirar la vida y la educación desde una perspectiva más humana.
Asimismo, es un libro de autoayuda; en cada página, una enseñanza que nos ayuda en nuestro día a día. Quizás abras el libro y te llegue un mensaje que en ese momento estabas necesitando, una frase que te haga reflexionar, una vivencia que te haga espejo de la tuya propia.
Después de 23 años como docente, ¿qué le siguen enseñando los niños y niñas?
Me siguen enseñando cada día. La infancia tiene una capacidad extraordinaria para mostrarnos lo esencial: la importancia de sentir, de preguntar, de descubrir y de vivir el presente. Cada niño y cada niña que pasa por mi camino deja algo de sí y también se lleva algo de mí. Esa es, precisamente, una de las grandes riquezas de esta profesión. Recuerden siempre que en la infancia se construye lo invisible pero esencial para forjar a los adultos del mañana.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las familias?
Que educar es acompañar y que las emociones forman parte inseparable de ese proceso. No existen familias perfectas ni educadores perfectos; lo importante es estar dispuestos a aprender, a escucharnos y a crecer juntos. Al final, educar con el corazón significa entender que detrás de cada comportamiento hay una persona que necesita ser escuchada y acompañada.
Si tuviera que resumir su trayectoria en una palabra, ¿cuál sería?
Vocación. La enseñanza ha formado parte de mi vida durante 23 años y continúa siendo una de mis grandes pasiones. Todo lo que hago, desde el aula hasta Educando con el corazón, el Diario Sanador o ahora Mi tribu del María, nace de la misma necesidad: acompañar, educar y dejar una huella positiva en los demás.
