¿Se puede querer a alguien sin rozarlo siquiera? En Astros, Antonio G. Cidoncha construye una historia incómoda y delicada donde el mayor peligro no está fuera, sino dentro de uno mismo.
Hay novelas que hablan del futuro para evitar hablar del presente. Astros hace justo lo contrario: utiliza una atmósfera que roza la ciencia ficción para señalar algo completamente actual. El miedo. El aislamiento. Las barreras —visibles e invisibles— que levantamos para no sufrir.
Luis vive encapsulado. Literalmente. Su casco no es solo un objeto, es una forma de vida. Filtra el aire, regula el entorno, evita el contacto. Pero, sobre todo, le permite no exponerse. No acercarse demasiado. No implicarse más de la cuenta. En una Madrid que resulta familiar pero ligeramente distorsionada, esa rutina no suena tan lejana como debería.
Antonio G. Cidoncha no necesita grandes explicaciones técnicas ni un despliegue futurista. Le basta con una idea clara: ¿qué pasa cuando convertirte en tu propia protección se vuelve tu mayor limitación? Y ahí es donde aparece María.
El encuentro entre ambos rompe la lógica de ese mundo cerrado. Porque Astros no es una historia de amor convencional. Es una historia de tensión constante entre el deseo de acercarse y el miedo a hacerlo. Dos personajes que se transforman sin poder tocarse, que se afectan sin contacto físico, que cuestionan sus propias reglas.
La novela funciona precisamente por lo que sugiere, no por lo que muestra. El casco de Luis deja de ser solo un elemento narrativo para convertirse en símbolo: de traumas, de inseguridades, de todo aquello que nos protege… y al mismo tiempo nos aísla.
Uno de los aciertos más claros del libro es su tono. No dramatiza en exceso, no busca golpes fáciles. Se mueve en lo íntimo, en lo cotidiano, en los pequeños gestos que, en este caso, tienen un peso enorme. Porque cuando no puedes tocar, cualquier forma de conexión se vuelve crucial.
Cidoncha plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuánto de lo que hacemos para protegernos nos está impidiendo vivir de verdad? Y no da una respuesta cerrada. Prefiere que sea el lector quien se enfrente a esa idea mientras observa cómo el mundo de Luis empieza a resquebrajarse.
Astros no es una novela de acción ni de giros espectaculares. Es algo más difícil de sostener: una historia contenida que obliga a mirar hacia dentro. A cuestionar las propias barreras. A plantearse si, en el fondo, todos llevamos algún tipo de casco.
Porque quizá el mayor riesgo no sea salir ahí fuera.
Sino quedarse dentro demasiado tiempo.
Comprar «Antonio G. Cidoncha – Astros»: https://amzn.to/4dMT2uP