Llueve: La Masonería al descubierto aborda un tema rodeado de misterio, polémica y teorías de todo tipo. ¿Qué fue lo que despertó en ti la necesidad de investigar la masonería en profundidad?
Siempre he sentido curiosidad por comprender el mundo en el que vivimos, y ello te acaba conduciendo, inevitablemente, a investigar cómo funcionan las estructuras de poder. Antes o después, acabas llegando a la masonería y a la influencia que esta hermandad ha ejercido sobre el mundo durante siglos.
Aunque he tenido épocas en las que he sentido una mayor necesidad de investigar ciertos temas, no fue hasta 2020 cuando decidí abordar la masonería de manera seria y en profundidad. Un libro me llevaba a otro, y ese a su vez a otro más, hasta terminar leyendo decenas de obras sobre el tema.
En un principio no me planteé acabar recopilando toda la información en un libro, pero supongo que ha sido una consecuencia natural de todo ello.
En el libro hablas de la masonería desde un enfoque crítico, pero apoyándote constantemente en documentación y fuentes. ¿Cómo ha sido el proceso de separar el dato contrastado del mito o la conspiración fácil?
En un asunto tan controvertido y rodeado de misterio, considero fundamental apoyarse en el mayor número de fuentes posible. Precisamente por eso, resulta muy difícil desacreditar una investigación seria recurriendo simplemente a la etiqueta de “teoría de la conspiración”, ya que el trabajo está respaldado por cientos de referencias documentadas.
Pero no se trata solo de cantidad, sino también de la calidad de las fuentes. Por ese motivo, gran parte de las obras y referencias en las que baso la investigación proceden de textos y testimonios publicados por masones, exmasones, historiadores e investigadores especializados en la materia. Mi intención ha sido, en todo momento, separar el dato verificable de la especulación fácil y ofrecer al lector una visión documentada para que pueda sacar sus propias conclusiones.
El título del libro tiene un significado muy concreto dentro del lenguaje masónico. ¿Cuándo descubriste esa expresión y por qué decidiste convertirla en el nombre de la obra?
La primera vez que encontré una referencia al uso del término “lluvia” dentro del contexto masónico fue en la obra Yo fui masón, de Serge Abad-Gallardo, uno de los primeros libros que leí sobre masonería y que despertó aún más mi interés por el tema.
Con el paso del tiempo, expresiones como “llueve”, “diluvio” o “tormenta” comenzaron a repetirse constantemente en los comentarios de los vídeos de divulgación que he ido publicando en redes sociales. Me di cuenta de que era un término muy reconocible dentro de ese ámbito y que, además, conectaba perfectamente con el contenido y el enfoque del libro. Fue entonces cuando decidí que ese debía ser el título de la obra.
Aseguras que la masonería ha tenido una influencia enorme en la historia moderna y, sin embargo, consideras que apenas se habla de ello en la educación tradicional. ¿Por qué crees que ocurre eso?
Efectivamente, y no creo que sea casualidad que la influencia de la masonería apenas se mencione cuando se abordan determinados episodios clave de la historia moderna. Desde mi punto de vista, gran parte de las transformaciones políticas, sociales y culturales de los últimos siglos no pueden entenderse completamente sin tener en cuenta el papel que distintas corrientes y círculos de poder, entre los que se encuentra la masonería, han desempeñado en ese proceso.
También creo que la educación tradicional suele presentar una versión muy simplificada de la historia, centrada únicamente en los acontecimientos más visibles, dejando en un segundo plano las redes de influencia, las sociedades secretas o los movimientos ideológicos que han participado en esos cambios. Al final, quien tiene capacidad para influir en la narrativa pública rara vez pone el foco sobre sí mismo.
En tu investigación aparecen conceptos como simbolismo, rituales, hermetismo, alquimia o Illuminati. ¿Qué fue lo que más te sorprendió personalmente al profundizar en ese universo?
Aparte de corroborar muchas de mis sospechas iniciales sobre la influencia que la masonería ha ejercido en el rumbo del mundo moderno, especialmente a partir de la Ilustración, lo que más me sorprendió fue comprobar hasta qué punto esta hermandad conserva símbolos, rituales y elementos doctrinales procedentes de sociedades iniciáticas mucho más antiguas, llegando incluso a referencias vinculadas al Antiguo Egipto.
Fue entonces cuando empecé a entender que el esoterismo masónico no surge de la nada, sino que parece formar parte de una tradición simbólica y filosófica mucho más antigua, relacionada con la transmisión de un conocimiento reservado a círculos reducidos. Esa conexión histórica y simbólica fue, probablemente, uno de los aspectos más fascinantes de toda la investigación.
Tal como afirmó Alice Bailey en su obra La Exteriorización de la Jerarquía: “La masonería es una organización mucho más esotérica de lo que se cree”.
Has participado en numerosos pódcast y entrevistas sobre sociedades secretas. ¿Te has encontrado más rechazo o más interés por parte del público cuando abordas estos temas?
Este tipo de temas siempre ha despertado interés debido al misterio y la controversia que los rodean, así que, en líneas generales, la respuesta del público ha sido muy positiva. Existe una curiosidad evidente por comprender cuestiones que normalmente no se abordan en profundidad dentro de los canales tradicionales.
Por supuesto, también hay detractores, y esto es algo que asumí desde el principio. Sin embargo, la mayoría de las veces las críticas no se centran tanto en refutar los argumentos o la documentación presentada, sino en desacreditar personalmente a quien expone el tema recurriendo a falacias ad hominem. Precisamente por eso consideré fundamental construir el libro sobre una base sólida, incorporando más de 450 referencias y una bibliografía compuesta por más de 110 obras.
Aun así, los comentarios críticos siguen siendo minoritarios. A día de hoy, recibo muchos más mensajes de apoyo, interés y agradecimiento de personas que valoran el trabajo de investigación y el esfuerzo por aportar información documentada sobre un tema tan complejo.
En el libro mencionas que algunos masones reaccionaron con mensajes como “llueve” o “está lloviendo” cuando compartías información públicamente. ¿Cómo viviste esas reacciones?
Cuando veía que muchos comentarios en mis vídeos repetían términos como “llueve” o “está lloviendo”, interpretaba que quien escribía eso probablemente pensara que yo soy masón. Según lo que investigué, son códigos que utilizan para alertarse entre ellos y evitar filtraciones hacia los llamados ‘profanos’, es decir, personas ajenas a la orden. Por eso, muchas veces percibí esas reacciones como una forma indirecta de reconocer que la información que estaba compartiendo tenía fundamento. Más que incomodarme, ese tipo de mensajes despertó todavía más mi curiosidad y reforzó mi interés por seguir investigando y profundizando en el tema.
¿Crees que la masonería actual sigue teniendo un poder e influencia reales en la política, la economía o las estructuras de poder, o su peso está hoy exagerado?
Sí, creo que la masonería ha tenido históricamente una influencia importante en ámbitos como la política, la economía y determinadas estructuras de poder, y considero que buena parte de esa influencia sigue existiendo hoy. En el libro dedico precisamente el capítulo más extenso a analizar esa relación entre masonería y poder, repasando episodios históricos que no pueden entenderse del todo sin tener en cuenta la acción de logias y redes masónicas, como ocurrió durante la Revolución Francesa o en los procesos de independencia hispanoamericanos. Además, existen voces dentro del propio ámbito masónico, como la del italiano Gioele Magaldi, que sostienen abiertamente que, hoy, el auténtico poder es masón.
Uno de los puntos más delicados de la obra es la relación entre masonería y religión. ¿Qué parte de esa investigación te resultó más compleja o controvertida de abordar?
Probablemente, una de las partes más complejas y delicadas de abordar fue precisamente la relación entre masonería y religión, porque es un tema donde se mezclan historia, teología, política y también muchas interpretaciones contrapuestas. Sobre la incompatibilidad entre masonería y cristianismo existe abundante documentación histórica. De hecho, la condena oficial de la Iglesia Católica se remonta a 1738, cuando el papa Clemente XII publicó la bula In eminenti apostolatus specula. Después de él, otros pontífices mantuvieron esa misma postura, especialmente León XIII, que fue particularmente contundente en sus críticas a la masonería.
Sin embargo, me pareció igual de interesante investigar aspectos mucho menos tratados públicamente, como la posible infiltración de sociedades secretas en determinados sectores de la Iglesia desde el siglo XIX —algo que podemos comprobar en el documento de la Alta Vendita o en las confesiones de Bella Dodd—, o de la posible relación entre ciertas corrientes heterodoxas del Islam, particularmente las más esotéricas, con el ocultismo medieval que posteriormente acabaría influyendo notablemente en otras sociedades iniciáticas, incluida la masonería. También dedico un apartado a la relación entre masonería y judaísmo, un tema especialmente sensible y complejo, pero que aparece mencionado tanto por autores masones como por estudiosos judíos.
Lo más difícil fue intentar dar coherencia a todos esos elementos sin caer en simplificaciones, porque hablamos de cuestiones históricas y espirituales muy profundas. Especialmente complejo fue analizar posibles vínculos entre corrientes del judaísmo, la Reforma protestante y el desarrollo posterior de la masonería, ya que son temas que normalmente se estudian por separado, pero que en algunos momentos históricos parecen entrelazarse.
A lo largo del libro parece haber una reflexión de fondo sobre la búsqueda de la verdad y el pensamiento crítico. ¿Sientes que vivimos en una época donde cada vez cuesta más distinguir información de manipulación?
Creo que hemos pasado de la sociedad de la información a la sociedad de la desinformación. Hace décadas, acceder a determinados conocimientos era complicado porque la información estaba concentrada en ciertos círculos académicos, políticos o económicos. Hoy ocurre justo lo contrario: tenemos acceso inmediato a una cantidad inmensa de información, pero eso no necesariamente nos hace más conscientes ni más críticos. De hecho, en muchos aspectos, parece que hay más confusión e ignorancia que nunca, y muchas veces una ignorancia voluntaria.
Vivimos en una época donde el entretenimiento constante compite directamente con la reflexión. Todo tiene que ser rápido, emocional e inmediato, y eso dificulta enormemente el análisis profundo de las cosas. Las redes sociales, los medios y hasta muchos creadores de contenido funcionan a través de algoritmos que premian el impacto y la polarización más que la verdad o el rigor. Al final, la mayoría de personas no consumen información para cuestionarse sus ideas, sino para reafirmar aquello que ya piensan, o simplemente, no pensar.
Además, los conflictos de interés están presentes en prácticamente todos los ámbitos: medios de comunicación, política, grandes corporaciones e incluso ciertas instituciones académicas o culturales. Eso hace que encontrar información verdaderamente objetiva sea cada vez más difícil. No porque la verdad no exista, sino porque suele quedar sepultada entre propaganda, intereses económicos y manipulación emocional.
Por eso creo que hoy el pensamiento crítico es más importante que nunca. Y con esto no me refiero a que haya que desconfiar de todo automáticamente, sino a la necesidad de cuestionar, aprender a hacerse preguntas, contrastar fuentes y mantener la capacidad de pensar por uno mismo, incluso —y especialmente— cuando eso va en contra de la corriente dominante.
Tu estilo mezcla divulgación y análisis histórico con un tono accesible para cualquier lector. ¿Era importante para ti acercar estos temas a gente que nunca había leído sobre masonería?
Sí, era algo fundamental para mí, porque creo que un tema tan complejo y controvertido como la masonería no puede abordarse de manera superficial ni exclusivamente académica. La masonería ha tenido un peso importante en distintos momentos de la historia, y precisamente por eso considero necesario acercar este tema al gran público de una forma clara, comprensible y accesible.
Mi intención era que el libro pudiera interesar tanto a personas que ya conocen algo sobre la masonería como a lectores que jamás se habían acercado a este tema. Cuando se tratan cuestiones históricas, filosóficas, políticas y simbólicas tan amplias, existe el riesgo de caer en un lenguaje excesivamente técnico o denso que termine alejando al lector. Por eso intenté encontrar un equilibrio entre el análisis, la divulgación y una narrativa ágil que permitiera seguir el hilo sin necesidad de tener conocimientos previos.
Al mismo tiempo, también quise que el lector tuviera herramientas para investigar por sí mismo. Por eso cada capítulo incluye numerosas referencias, citas y fuentes documentadas, para que quien quiera profundizar o contrastar la información pueda hacerlo. Más que pedirle al lector que crea ciegamente lo que digo, mi intención es invitarle a cuestionarse cosas, investigar y sacar sus propias conclusiones.
Después de más de cinco años investigando sociedades secretas y redes de poder, ¿qué conclusión personal sacas sobre cómo funciona realmente el mundo que nos rodea?
Mi principal conclusión es que ni la historia ni el mundo funcionan de una manera tan simple y transparente como normalmente nos han hecho creer. A lo largo de distintas épocas han existido grupos reducidos de personas que, pese a ser minoritarios en comparación con el resto de la población, han ejercido una influencia real sobre el rumbo político, económico, cultural e incluso espiritual de las sociedades.
También he llegado a la conclusión de que el poder nunca ha sido únicamente material o político. Casi siempre ha ido acompañado de un componente simbólico, filosófico y, en muchos casos, esotérico. Por eso, a lo largo de la historia aparecen constantemente sociedades iniciáticas, órdenes herméticas y círculos reservados donde determinados conocimientos eran transmitidos solo a unos pocos. Desde los antiguos hierofantes de las escuelas de misterios hasta los alquimistas medievales, existe una línea histórica en la que el conocimiento oculto y el poder han estado profundamente conectados.
Lo que más me llamó la atención durante la investigación es comprobar que muchos de esos patrones no han desaparecido; simplemente han cambiado de forma y de lenguaje con el paso del tiempo. Hoy quizá ya no se presentan con los mismos símbolos o nombres que en el pasado, pero sigue existiendo una dinámica donde ciertas élites políticas, económicas o ideológicas tienen acceso privilegiado a redes de influencia, información y poder que rara vez son visibles para la mayoría.
Más allá de cualquier teoría concreta, creo que entender cómo funcionan esas estructuras ayuda también a comprender mejor el mundo actual, y sobre todo a desarrollar una mirada más crítica e independiente frente al relato oficial de las cosas.
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