Después de sorprender a los lectores con Tiempo muerto, vuelves a la novela con Aquí tienes tu parte. ¿Qué te atrajo de una historia centrada en el robo de las Joyas de la Corona francesa?
Llegué a esa historia gracias a un reto de escritura de Wattpad llamado Open Novella Contest, que se celebra cada año, desde 2021. La organización del reto presenta unos doscientos disparadores de diferentes géneros y los participantes tienen que escribir una novela en tres meses basándose en, al menos, uno de ellos. Yo me animé a participar, porque quería probar algo nuevo y salir de mi zona de confort. Leí todos los disparadores; algunos me gustaron, pero el número 29, que trataba sobre el robo de unos diamantes, consiguió que algo hiciera click en mi mente.
De inmediato, mi imaginación empezó a echar humo. Recordé que en el museo del Louvre se exhiben las joyas de la Corona francesa y que el museo ya había sufrido un robo anteriormente. Me atrajo muchísimo la idea de volver a entrar en el museo y extraer esas joyas, así que me puse a documentarme y a crear unos personajes que pudieran hacerlo.
Lo más llamativo es que el robo que narras en la novela terminó ocurriendo de verdad menos de un año después de su publicación. ¿Cómo reaccionaste cuando conociste la noticia?
Fue divertido. En esos días estaba inmerso en un club de lectura que había organizado @la_librería_del_pisito para leer mi novela y recuerdo que alguien pasó un link de la noticia y comentó “¿quién ha sido?”. Primero pensé que era una broma, luego, cuando leí la noticia, flipé, porque no solo habían robado en el museo del Louvre, es que se habían llevado las joyas de la Corona francesa. Era como si hubieran usado la novela como un manual.
Me emocionó.
Tu primera novela anticipó una pandemia y la segunda un robo en el Louvre. A estas alturas, ¿deberíamos preocuparnos por lo que estás escribiendo ahora mismo?
Sí, porque parece que siempre atino XD.
Varios lectores me han comentado (por separado) que debería escribir una novela en la que les toca la lotería (a ellos, claro), pero no lo voy a hacer.
Lo cierto es que ahora me pienso bastante la temática de lo que voy a escribir, por lo que pueda pasar, no me gustaría destruir el mundo. Soy más consciente del aparente poder que poseo y sé que debo usarlo con moderación.
Sin embargo, ahora solo se me ocurren ideas de ciencia ficción muy locas. Supongo que mi subconsciente desea poner a prueba mis poderes premonitorios. Empezad a hacer vuestros planes de viajes soñados, porque mi siguiente novela habla de teletransportación.
¿Crees que estas coincidencias responden a una gran capacidad de observación de la realidad o simplemente a una casualidad extraordinaria?
Me gustaría decir que soy medio brujo, pero lo cierto es que tengo a un gnomo con poderes espaciotemporales secuestrado en el sótano. Nos hemos hecho amigos por aquello del síndrome de Estocolmo y, desde hace algún tiempo, me cuenta cosas.
Lo cierto es que soy un gran observador de todo lo que me rodea y supongo que cuando investigas a fondo las grietas del sistema, los puntos ciegos de la seguridad y las motivaciones más profundas del ser humano, lo lógico es que termines llegando a las mismas conclusiones de la propia realidad.
El thriller suele apoyarse mucho en el ritmo y la tensión. ¿Cuáles fueron tus principales referentes literarios o cinematográficos a la hora de construir Aquí tienes tu parte?
El ritmo lo es todo en esta historia. Visualmente, una de mis mayores influencias ha sido Steven Soderbegh y su saga Ocean’s, quería capturar esa energía de los planes de atraco elegantes, pero pasándola por el filtro sucio y contrarreloj de autores como Danny Boyle o Guy Ritchie, e inyectándole también algo de la adrenalina cinematográfica de las hermanas Wachowski.
En lo literario, me he apoyado mucho en el estilo de Jöel Dicker, Sebastian Fitzek o Stephen King. De Dicker aprendí a manejar los saltos temporales —el pasado de la planificación del robo y el presente de la persecución— sin perder velocidad. De Fitzek rescaté esa estructura de thriller psicológico, manteniendo al lector atrapado en cada cierre de capítulo. Stephen King cocina la tensión a fuego lento como nadie y me ayudé de su estilo para construir esa atmósfera opresiva y de sospecha constante.
Además de escritor eres cineasta. ¿Influye tu experiencia detrás de la cámara en la manera de estructurar escenas, diálogos y giros narrativos?
Sí, totalmente. Al final, el cine y la literatura son primos hermanos.
De hecho, escribí mi primera novela, Tiempo muerto, porque era un proyecto cinematográfico demasiado ambicioso para un nivel de producción tan precario como el mío.
Por el contrario, con Aquí tienes tu parte, aunque la ideé para que fuera una novela, no pude evitar pensar en su adaptación al cine mientras la escribía. Así, en las diferentes escenas, yo no solo pensaba en las palabras; en mi cabeza montaba la secuencia entera como si fuera a rodarla después. El chip de cineasta me ayuda a medir el ritmo en las escenas y los diálogos. Busqué siempre que las conversaciones tuvieran la frescura y los silencios de una buena escena de tensión y que la estructura se sintiera dinámica, como en una película de ritmo frenético donde no te da tiempo ni a parpadear. Al final, lo que intenté es que el lector no solo leyera la historia del atraco, sino que lo “viera” en su pantalla mental y lo sintiera como si estuviese viendo una película.
Muchos lectores me han comentado que leer la novela es como ver una peli, con lo que creo que he conseguido el efecto que buscaba. Y eso me hace muy feliz.
La novela gira alrededor de uno de los museos más famosos del mundo. ¿Cuánto trabajo de documentación hubo detrás de la recreación del Louvre y del propio robo?
Siempre procuro que mis historias sean verosímiles —tanto, como para que se hagan realidad, guiño, guiño— y eso implica un gran trabajo de documentación.
Para esta novela, estudié el museo como si realmente fuera a robarlo: busqué planos, inspeccioné sus alrededores y accesos, lo visité prestando especial atención en puntos débiles para posibles fugas, observé a los guardias y a las cámaras de seguridad. Creedme, es una forma de visitar un museo mucho más divertida y apasionante.
En tus relatos y novelas has transitado por el terror, la ciencia ficción, la fantasía y ahora el thriller. ¿Qué tienen en común todos esos géneros cuando pasan por tu mirada como autor?
He descubierto que, para mí, como autor, el género es solo el envoltorio; el motor siempre son las pasiones humanas. Da igual si hay naves espaciales, fantasmas o, como en mi novela Aquí tienes tu parte, un gran robo en el Louvre. Lo que une a todas mis obras es la radiografía de nuestras luces y sombras. En esta novela, el thriller me ha permitido llevar al límite temas universales como el amor y la amistad, pero enfrentados a sus peores enemigos: la obsesión, la avaricia y los celos. Cambia el escenario, pero la miseria humana sigue siendo la misma, porque, al final, no es diamante todo lo que brilla.
Vives en Alemania desde hace años. ¿Cómo ha influido la distancia respecto a España en tu forma de escribir y de observar el mundo?
Vivir en Alemania me ha dado la distancia física para observar mis raíces con mayor claridad (y tener un nivel de vitamina D más bajo XD). En mi escritura, eso se traduce en una búsqueda de mayor precisión y estructura, influenciada quizás por el pragmatismo alemán, sin perder la calidez del español. Al observar el mundo, ahora lo hago con una doble mirada: la espontaneidad latina y la estructura centroeuropea, lo que me permite apreciar los matices y cuestionar lo que antes daba por sentado.
El contrapunto radica en que vivir en Alemania es una desventaja a la hora de promocionar tu obra en España. El esfuerzo que hay que hacer para poder estar presente en las ferias de libros, firmas, medios, presentaciones o en los diferentes eventos a los que te gustaría asistir es mucho mayor. Los costos de desplazamiento y tiempo de traslado son mayores y es necesaria una planificación muy anticipada. Te hace muy dependiente de una estrategia principalmente digital.
Muchos de tus textos exploran situaciones extraordinarias que irrumpen en la vida cotidiana. ¿Te interesa especialmente mostrar cómo reaccionan las personas cuando todo parece salirse de control?
Sí, absolutamente. Me interesa muchísimo cómo reaccionan las personas cuando todo parece salirse de control, porque es en esos momentos de caos o ruptura donde se revela nuestra verdadera naturaleza. La vida cotidiana suele ser solo una máscara; cuando esa normalidad se quiebra, los personajes se ven obligados a tomar decisiones viscerales, mostrando sus mayores fortalezas, sus miedos más profundos y sus contradicciones. No es el evento extraordinario en sí lo que me atrae, sino el impacto psicológico y emocional que tiene en la vida ordinaria de la gente común.
Por eso siempre digo que imagino y escribo aventuras extraordinarias que le ocurren a personas normales.
Tu trayectoria incluye premios, relatos publicados en revistas de varios países y participación en antologías finalistas de los Premios Ignotus. ¿Qué has aprendido del formato corto que luego aplicas a la novela?
El formato corto del relato me ha enseñado, por encima de todo, a respetar el tiempo del lector. En un relato no puedes permitirte ni una sola página de relleno; cada frase debe emocionar o hacer avanzar la historia. Al dar el salto a la novela, aplico esa misma exigencia: busco que el lector sienta la misma intensidad y urgencia por pasar la página que se experimenta en un cuento. La tensión no puede decaer ni un segundo, y esa es la esencia de Aquí tienes tu parte. Es un thriller corto, pero trepidante, construido con capítulos cortos y rápidos. No hay tiempo para descripciones infinitas ni paja. Apliqué la economía del cuento para que cada página se sienta como una cuenta atrás, atrapando al lector en una experiencia intensa que se puede leer de un tirón.
Después de dos novelas que acabaron pareciéndose inquietantemente a la realidad, ¿qué pueden esperar los lectores de tus próximos proyectos y qué te gustaría que encontraran en Aquí tienes tu parte cuando cierren la última página?
Los lectores que se atrevan a seguir leyendo mis novelas “proféticas” deben saber que yo voy a seguir tentando a la suerte. Voy a seguir buscando esas costuras invisibles del mundo real para tirar del hilo.
Mis futuras historias mantendrán ese mismo ADN, porque esa es mi voz: tramas hiperrealistas, una documentación milimétrica y dilemas morales que obliguen al lector a preguntarse: “¿Y si esto sucediera mañana?”. Eso sí, prometo escribir sobre algo más inofensivo para no dar más sustos… bueno, no; no prometo nada XD.
¿Qué me gustaría que encontraran al cerrar la última página de Aquí tienes tu parte?
Pues más allá de la adrenalina del golpe y la inevitable sorpresa, me gustaría que encontraran un espejo. Me gustaría que el lector se quedara con el peso de los personajes en la cabeza; que entendiese que, en la vida real, al igual que en la novela, los motivos para cruzar la línea nunca son completamente blancos o negros.
Me daría por más que satisfecho si, al cerrar el libro, el lector se descubriera a sí mismo empatizando con quien no debe, cuestionando sus propios valores y sintiendo ese vacío eléctrico que te deja una historia que se te mete bajo la piel.
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