La novela negra que mezcla sexo, asesinatos y rock: las confesiones más sorprendentes detrás de Rómpeme, mátame

La novela negra que mezcla sexo, asesinatos y rock: las confesiones más sorprendentes detrás de Rómpeme, mátame

Rómpeme, mátame mezcla thriller policíaco, erotismo, humor y violencia. ¿Cómo surgió la idea de unir elementos tan distintos dentro de una misma novela?

Dentro de lo que es una investigación policial en una novela negra, está el tópico de las relaciones entre compañeros. Mi intención no era prescindir de ello, sino ir un paso más allá e incluir escenas algo más que eróticas. Vamos, de sexo explícito. Pero debo dejar claro que para nada es una novela erótica. Aposté por el humor en la personalidad de algún personaje como contrapunto al resto, y porque creo que no está reñido con la sangre o la violencia propia de este género literario.

El título de la obra ya resulta provocador e imposible de ignorar. ¿Qué buscabas transmitir con un nombre tan directo e impactante?

Llamar la atención del lector. Que tuviera la necesidad de leer la sinopsis, de leer el libro. Rómpeme, mátame es el título de una canción con la que el grupo musical Trigo Limpio representó a España en el festival de la OTI en 1977, y 20 años después, Siniestro Total hizo una excelente versión de rock. Por cierto, Julián Hernández, escritor y líder de la banda, es quien ha tenido a bien escribir el prólogo.

Desde las primeras páginas queda claro que la novela apuesta por una atmósfera muy visual y cinematográfica. ¿Escribes imaginando las escenas como si fueran una película?

Sí. Indudablemente es deformación profesional por mi pasado como fotógrafo profesional. No solo imagino las escenas sino que intento visualizar los encuadres, la luz, etc.

René Chariot es un protagonista complejo, marcado por su pasado familiar y su obsesión por el trabajo. ¿Cómo construiste psicológicamente a este personaje?

Definiendo su herida emocional y, a partir de ahí, enfrentarlo a ella. Puede parecer sencillo, pero nada más lejos de la realidad.

La novela juega constantemente con la tensión sexual entre varios personajes. ¿Crees que el deseo y la violencia están más conectados de lo que solemos admitir?

Tristemente lo vemos casi a diario y, sin restarle un ápice de importancia, el porcentaje es ínfimo comparado con las relaciones normales de pareja. Están conectados, sí, y claramente es un fallo que tenemos que admitir como sociedad y ponerle freno.

Alberto Muriel Pina – Rómpeme, Mátame
Alberto Muriel Pina – Rómpeme, Mátame

Hay una presencia muy fuerte de la música a lo largo de la obra, especialmente del rock y ciertos referentes culturales. ¿Qué importancia tiene la música en tu manera de escribir?

En esta novela, sin duda mucha. Ya he explicado antes el porqué del título, pero también decir que en la portada aparece la aguja de un tocadiscos. Es evidente que el peso de la música es importante en toda la trama, durante la cual se hacen muchas referencias a grupos y canciones, principalmente de los años 80 y 90 del siglo pasado. Y también lo es en mi día a día. La vida sin música sería muy aburrida.

El crimen que abre la novela es muy perturbador y simbólico. ¿Te interesaba más el misterio policial o explorar la mente de quienes rodean el caso?

Lo segundo. A mí, como lector, me gusta más meterme en la mente de los personajes que la propia investigación en sí. Y eso mismo he querido hacer como escritor.

La relación entre René y Anna Borges está llena de tensión, atracción y heridas del pasado. ¿Disfrutas especialmente escribiendo personajes emocionalmente rotos?

Disfruto escribiendo y describiendo personajes en general, cada uno con sus manías, sus defectos, sus miedos, etc. Pero realmente disfruto más escribiendo personajes con un humor irónico o sutil.

Aunque es una novela negra, también hay momentos de ironía y humor muy marcados. ¿Crees que el humor ayuda a hacer más humana una historia tan oscura?

Sin duda. Como acabo de decir, disfruto escribiendo y leyendo personajes con sentido del humor, que tienen perfecta cabida en la novela negra. Y si no que se lo pregunten a Eduardo Mendoza, por poner un ejemplo.

Como lector, uno siente que detrás de la novela hay mucho trabajo de documentación policial y criminalística. ¿Cómo fue ese proceso de investigación?

Pues como bien dices, hay mucho trabajo de documentación detrás de la novela. No soy policía, como algunos escritores que sí lo son y apenas tienen que documentarse, por lo que he tenido que pasar largas horas leyendo sobre ciertos procesos o procedimientos a la hora de investigar según qué cosas.

Después de publicar esta primera novela, has seguido apostando por el thriller psicológico e incluso el thriller histórico. ¿Qué tiene el suspense que tanto te atrae como escritor?

Pues lo mismo que como lector: el magnetismo. Que me atrape desde las primeras páginas. Que tenga la necesidad de seguir leyendo tras cada capítulo. Y sin duda que tenga giros en los que me explote la cabeza. Para mí, esto último es la guinda de un buen pastel.

Rómpeme, mátame habla de obsesiones, deseo, secretos y manipulación. Cuando terminaste la novela, ¿qué sensación querías dejarle al lector?

La de que no ha perdido el tiempo leyéndolo, sino todo lo contrario. Y ligado a ello, que se interese por mí como autor y que siga leyendo mis próximas historias.

Alberto Muriel Pina – Rómpeme, Mátame
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