El thriller que no se lee: se sufre. Maia Laui y la novela que convierte el trauma en suspense

El thriller que no se lee: se sufre. Maia Laui y la novela que convierte el trauma en suspense

Entre voces y sombras profundiza en la memoria y el trauma desde una estructura de suspense. ¿En qué momento supiste que esta historia debía contarse como un thriller psicológico y no como una novela puramente introspectiva?
Mis dos novelas anteriores eran más introspectivas y emocionales, donde ya abordaba la memoria y el trauma desde una mirada interna, mezclando realidad y elementos más simbólicos o fantásticos. Con Entre voces y sombras sentí la necesidad de dar un paso distinto, de envolver esos mismos temas en una estructura de suspense que atrapara al lector desde la tensión y el misterio.

Por un lado, porque el thriller psicológico conecta con un público más amplio y genera una implicación muy intensa; y por otro, porque a mí personalmente me apasiona este género. Después de la experiencia de mis dos primeros libros, quise explorar una forma de narrar más directa, más inquietante, que hiciera que el lector no solo sintiera la historia, sino que no pudiera soltarla.

Tus novelas suelen partir de secretos del pasado que condicionan el presente. ¿Qué te interesa tanto de ese diálogo constante entre lo que fue y lo que somos ahora?
Siempre he sentido que el pasado, de una forma u otra, nos acompaña y nos moldea. Muchas de nuestras decisiones, miedos y relaciones nacen de experiencias que a veces ni siquiera somos conscientes de estar cargando.

En mi caso personal, he vivido momentos duros y muchos altibajos, y durante años busqué respuestas a por qué era como era y cómo ciertas vivencias habían condicionado mi manera de ver la vida. La escritura ha sido siempre mi refugio desde niña, pero con mis novelas se convirtió también en una forma de sanación.

El Señor del Tiempo y Madre y Memoria en dos realidades me ayudaron a cerrar heridas, a comprender mi propia historia y a transformarla en algo creativo. Creo que por eso en mis libros el pasado siempre dialoga con el presente: porque es así como funciona la vida real.

Y también porque me gusta transmitir que entender nuestras heridas puede ser el primer paso para liberarnos de ellas.

La carga emocional de la novela es muy intensa. ¿Cómo trabajas el equilibrio entre tensión narrativa y profundidad psicológica sin que una anule a la otra?
Para mí, la tensión narrativa nace de los personajes, no solo de los acontecimientos. Incluso en un thriller psicológico, lo que realmente atrapa al lector es entender quién sufre, quién huye, quién calla y por qué lo hace.

Siempre me ha gustado entrelazar el suspense con la parte emocional, porque creo que toda persona —incluso quien actúa desde la oscuridad— tiene una historia detrás que explica sus decisiones. Cuando el lector conecta emocionalmente con un personaje, la tensión se vuelve mucho más intensa y real.

Al escribir, me sumerjo completamente en los personajes: los vivo, los siento, me emociono con ellos. De esa forma, el suspense no se convierte en algo frío o mecánico, y la profundidad psicológica no frena el ritmo. Ambas se alimentan mutuamente.

En Entre voces y sombras quise mantener mi estilo emocional de siempre, pero integrándolo dentro de una estructura de thriller que atrapara al lector sin perder humanidad.

El título Entre voces y sombras sugiere conflicto interior y zonas ocultas. ¿Qué representan esas voces y esas sombras dentro de la historia?
El título refleja precisamente el corazón de la novela. Las voces representan el conflicto interior de cada personaje: sus pensamientos, sus miedos, sus recuerdos y la manera distinta en que cada uno vive una misma realidad.

Las sombras, en cambio, son los secretos, aquello que se ha ocultado durante años. Son verdades silenciadas que terminan marcando profundamente a las personas y generando mucho más dolor que si se afrontaran desde el principio.

En la historia quise mostrar cómo, por mantener ciertos secretos, se desencadenan sufrimientos innecesarios, algo que también ocurre con frecuencia en la vida real. Entre voces y sombras es ese espacio donde lo que se calla y lo que se siente luchan constantemente por salir a la luz.

En tu obra, el trauma no es solo un hecho, sino una presencia persistente. ¿Buscas que el lector lo experimente más que entenderlo racionalmente?
Sí, mi intención es que el lector lo experimente, no solo que lo comprenda de forma racional. Quería que pudiera sentir el peso del trauma en cada personaje: entender por qué actúan como actúan, por qué toman ciertas decisiones y por qué arrastran determinados silencios.

En Entre voces y sombras el trauma no pertenece solo a la protagonista, sino que atraviesa a toda la familia y condiciona cada relación. Para mí era importante que el lector se implicara emocionalmente, que quisiera descubrir las causas profundas de cada herida.

Creo que esa presencia constante del trauma es lo que engancha desde el inicio: la necesidad de saber qué ocurrió realmente y cómo ha marcado a cada personaje. No es solo una historia que se entiende, sino una historia que se siente.

El amor aparece como refugio, pero también como herida. ¿Qué papel juega en esta novela dentro del proceso de resiliencia de los personajes?
El amor siempre ha sido un eje central en mis historias, y en Entre voces y sombras no podía ser diferente. Aunque sabía que quería escribir un thriller psicológico, la parte emocional —y especialmente el amor— forma parte de mi manera natural de narrar.

Para mí, muchas de las decisiones humanas, tanto las que construyen como las que destruyen, nacen del amor. En esta novela, el amor es refugio, pero también herida.

Y, sobre todo, es una fuerza de resiliencia. Es lo que permite a los personajes seguir adelante a pesar del trauma, del miedo y de las pérdidas. No es una historia romántica en sí misma, pero el amor atraviesa toda la obra como motor de supervivencia y sanación.

El final ha sido muy comentado por su impacto. ¿Tenías claro desde el principio cómo debía terminar la historia o fue algo que se reveló durante la escritura?
Tenía claro el núcleo emocional de la historia y el impacto que quería provocar en el lector, pero el cierre definitivo se fue construyendo durante el proceso de revisión.

Gracias al informe de lectura entendí la importancia de cerrar cada arco narrativo y evitar la sensación de historia inconclusa. Trabajé el final para que todas las tramas encontraran su resolución y el lector pudiera cerrar el libro con una experiencia completa.

Quería que el lector terminara conmovido, impactado y con la sensación de que la historia estaba verdaderamente cerrada. Creo que ese trabajo final ha sido uno de los grandes aciertos de la novela.

Vienes de novelas como El Señor del Tiempo y Madre y Memoria en dos realidades. ¿Qué evolución personal y literaria sientes que se refleja en este nuevo libro?
Mis dos primeras novelas fueron fundamentales en mi camino como escritora. Me dieron seguridad, aprendizaje y una base sólida.

Con Entre voces y sombras escribo desde un lugar distinto: con más madurez, con mayor conciencia de mi voz y del género en el que me siento más auténtica. Es una evolución natural de todo lo aprendido, no una ruptura.

Tus personajes suelen estar emocionalmente al límite. ¿Cómo los construyes para que resulten creíbles sin caer en el exceso dramático?
Parto siempre de emociones reales. Me interesa mostrar el dolor desde un lugar humano, no exagerado.

Aunque atraviesan situaciones intensas, siempre intento que haya fuerza, resiliencia y verdad. La emoción está presente, pero equilibrada, como ocurre en la vida misma.

Zaragoza es tu lugar de residencia. ¿Influye de algún modo el entorno en las atmósferas que construyes?
Aunque no sitúo explícitamente mis historias en Zaragoza, el entorno influye mucho en mis atmósferas. Me ha dado estabilidad, calma y pertenencia, y eso se filtra en los silencios y ritmos narrativos.

Dices que escribes historias que entretienen pero dejan huella. ¿Qué te gustaría que el lector se llevara consigo al cerrar Entre voces y sombras?
Ojalá el lector cierre el libro con la sensación de haber vivido algo intenso y profundo. Que no sea una historia que se olvida, sino que permanece.

Sigues desarrollando nuevas novelas dentro del thriller psicológico. ¿Sientes que este género es el que mejor te permite explorar la verdad emocional de tus historias?
Sí. Es el género donde mejor puedo explorar los traumas, los silencios y las emociones humanas sin perder ritmo ni tensión. Ahora mismo es donde me siento más auténtica como autora.

Maia Laui - Entre Voces y Sombras
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