Charlamos con Kohana, autora de «Anatomía de un corazón roto»
- “Anatomía de un corazón roto” es un título muy evocador.¿Cómo nació la idea de este poemario y qué significa para tí?
Este poemario nació en una unidad de psiquiatría, donde la tinta y el papel eran difíciles de conseguir. El hecho de que naciera precisamente en este lugar fue lo que le otorgó más valor, al menos para mí.
En esos momentos estaba rota. Abierta en canal, y fueron mis propios versos los que cerraron esa herida, aunque a día de hoy siga escociendo.
- Mencionas que escribiste gran parte del libro durante tu estancia en una unidad hospitalaria de salud mental. ¿Cómo influyó esa experiencia en tu proceso creativo?
Soy fiel creyente de que el hecho de estar triste o deprimido manifiesta a las musas, ellas nos salvan, nos enseñan a soltar esa pesada carga que llevamos a nuestras espaldas. Y eso ocurrió en mi caso. Tenía tanto dolor acumulado que se desbocó por mis pupilas y se materializó en poesía. Tenía compañeras y compañeros que se interesaron en mi proceso creativo, de hecho, había quienes me ayudaron a escribir cuando la medicación me hacía ver borroso, porque aunque estuviera agotada, yo sabía que estaba allí por y para escribir, para sentir, para transmitir…
- La poesía tiene un poder catártico y sanador. ¿Sientes que escribir este poemario te ayudó en tu propio proceso de reconstrucción?
Yo diría que leer mis propios escritos una y otra, y otra, y otra vez, ya sea para el proceso de recopilación, corrección o autocrítica, hizo que todas aquellas heridas del pasado se curaran de alguna manera. El poder de los versos, al igual que el de los besos, es indiscutible.
- Tus versos abordan el amor, pero también lo que no es amor. ¿Qué mensaje te gustaría que los lectores se llevaran sobre las relaciones y los sentimientos?
Me gustaría que mis lectores adoptaran una premisa clara: el amor es bonito, sobre todo cuando uno aprende a quererse, pero es un proceso lento y que requiere de fallos y dolor. Con esto no quiero decir que el amor necesariamente tenga que doler, pero sí es cierto que a veces escuece, pero lo bonito es reconstruir de las cenizas algo mucho más bonito que lo anterior.
- Tu nombre artístico, Kohana, tiene un significado especial para tí. ¿Cómo elegiste este seudónimo y que representa en tu vida y tu obra?
Kohana es un nombre de origen japonés que viene a significar “pequeña flor”. Este apodo lo escogí para mis redes sociales allá por el dos mil diecisiete, cuando aún era un simple tallo, pero siempre dispuesta a florecer. Mi sueño frustrado siempre fue publicar un libro, aunque he de decir que la poesía no era mi fuerte. Sin embargo, y contra todo pronóstico, mi primer libro, “Anatomía de un corazón roto” está repleto de versos. Así que pensé “ aún estoy muy verde, me queda mucho camino por recorrer”. De este modo Kohana se convirtió en el seudónimo perfecto para mi obra y también para mis futuras historias.

- Muchos lectores encuentran refugio en la literatura en momentos difíciles. ¿Qué libros o autores han sido importantes para ti en tu camino personal y como escritora?
Cuando era niña mi madrina solía comprarme libros de Géronimo Stilton, sin embargo la lectura nunca me llamó la atención. Pero todo cambió cuando en primero de la ESO mi lectura obligatoria fue “ El valle de los lobos”, de mi queridísima Laura Gallego. Ella fue la primera escritora, y recalco esto porque es muy importante la presencia de mujeres en la literatura, sobre todo a nivel nacional, que logró introducirme en sus mundos fantásticos con gran entusiasmo, después de ese primer libro hubo muchos más de la misma autora que le siguieron, así que guardo sus historias con gran cariño. A medida que pasaron los años, descubrí a las escritoras Iria y Selene. Ambas escriben juntas historias de personajes tan ficticios como reales. Me perdí en “Ladrones de libertad” y ese mismo día me juré que aquello sería mi tesoro más preciado, ser libre.
Estas tres autoras consiguieron que mi léxico se enriqueciera, que mi imaginación volara, y que mis sentimientos estallaran, por lo que no les puedo estar más agradecida.
- La poesía suele ser un género muy personal. ¿ Cómo te sientes al compartir con el mundo emociones tan íntimas a través de tus versos?
Al principio tenía miedo, miedo a desnudar mi alma y exponerla a la crítica. Sin embargo, las ganas de hacer sentir al lector acompañado en sus peores momentos le ganaron la batalla. Es cierto que aún sigo teniendo un poco de miedo, pero no me pienso rendir. Con que un solo lector se sienta identificado con lo que narro a través de mis versos, me es más que suficiente.
- Si tuvieras que describir “ Anatomía de un corazón roto” en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?
Esta pregunta es algo complicada, pues no me bastan tres palabras para describir tantos versos. Pero si me tuviera que quedar con tres de ellas serían las siguientes: Irrepetible, pues de los fallos se aprende, y aunque a veces sea de las que le cogen cariño a la piedra, siempre sigo mi camino. Valiente, ya que está llena de experiencias personales y dolorosas, pero también de momentos preciosos. Efímera, ya que nunca leerás lo mismo, cada poesía cambia dependiendo de las veces que la leas. “ Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río”.
- ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente? ¿Seguirás explorando la poesía o te gustaría aventurarte en otros géneros?
Efectivamente tengo bastantes proyectos en mente, entre ellos la serie “Anatomía”. Con ella seguiré adentrándome en el mundo de la poesía. Por otro lado, me gustaría escribir una especie de autobiografía, una en la que pienso narrar el inicio de mi historia, de mi enfermedad, y de mi renacer.
- Para finalizar, ¿qué tal ha sido la experiencia publicando con la editorial Círculo Rojo?
Muy a mi pesar, la editorial Círculo Rojo no fue mi primera opción, pues pensaba que una editorial tan grande jamás se fijaría en mis escritos. Sin embargo, cuando ya tenía el contrato firmado – que no enviado – con otra editorial, Círculo Rojo me respondió entre halagos y buenas palabras. No podía creerme lo que estaba ocurriendo. Pero contacté con Raquel, mi actual editora, y nos pusimos manos a la obra. Conseguí vender la primera tanda en tan solo mes y medio, y, actualmente, vamos por la segunda edición del poemario. En definitiva, diría que ha sido una experiencia muy enriquecedora.
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