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«Querido Buñuel» | Por Pilar Guzmán

«Querido Buñuel» | Por Pilar Guzmán

Los edificios tienen alma, estoy convencida de ello, impregnados de las historias, los dramas, las miserias y grandezas, las penas y alegrías que han pasado por sus muros los dotan de personalidad y de un espíritu que los hace latir con vida propia.

Será por esto que al igual que sucede con personas con las que enseguida te sientes a gusto o no, en algunos espacios percibes sensaciones de bienestar o malestar.

En el » Buñuel’ me siento bien, es el querido, vilipendiado, polemizado y politizado

Centro Social Comunitario Luis Buñuel.

Un edificio histórico en cuyo solar se ubicaba un convento y que después ha sido desde museo a sede del ayuntamiento durante años, hasta pasar a la función de instituto Luis Buñuel que es por la que más se le conoce popularmente.

Actualmente autogestionado, cedido por el anterior ayuntamiento y odiado por el actual, que ha decidido antes de en breves acabar la legislatura, arrebatárselo a la gente del barrio del Gancho, gente que por otra parte no posee demasiadas cosas.

Lo que se quiere vender a la opinión pública es que se va a ubicar en el edificio un centro de mayores para el barrio, pero la realidad es que no existe presupuesto actualmente para llevarlo a cabo y además a escasos metros ya existe un centro de mayores del consistorio que es La casa Amparo, con lo cual toda esta trama en si no tiene mucho sentido.

Yo no voy a entrar en legalismos ni en política, voy a contar lo que se y lo que he vivido de primera mano.

El Buñuel es generoso, funciona por asamblea en la que se deciden y aprueban las actividades que se van a llevar a cabo y que son tan diversas y abiertas como la vida misma.

Las primeras veces que pase por allí fue  a participar en eventos de la asociación de amigos del pueblo saharaui en la que colaboró ( diversidad, solidaridad)

Después empecé a participar en el Teatro Comunitario, que como su nombre indica es de la comunidad y para la comunidad, actividad gratuita en la que estoy inmersa hace 6 años ya, y de la que formamos parte itinerante más de 50 personas ( comunidad, cultura).

Desde hace un año colaboro siempre que puedo aunque es muy poco al lado de las personas increíbles que sostienen este proyecto a base de muchas horas de su tiempo en la Olla solidaria.

Cada sábado se da comida caliente a más de doscientas personas, alimentos, ropa y juguetes para los niños, esto lleva un gran trabajo detrás por supuesto que es mucho más de lo que se ve, y muchos pequeños negocios que donan de continuo para que este proyecto pueda llevarse a cabo.

( Solidaridad, voluntariado).

Los martes también suelo acudir al laboratorio de Teatro antropologico, una iniciativa de cultura introspectiva que es gratuita aunque se pide una aportación voluntaria y consciente.( Cultura )

Y lo más reciente con mi grupo Ruda de bruja hemos llevado al Buñuel alguno de nuestros eventos de terapias holisticas, también con aportación voluntaria para que todas las personas que lo deseen puedan participar. ( Terapias, espiritualidad) Estas son mis experiencias, además de poder disponer de la biblioteca y muchas cosas mas, desconozco con exactitud todas las actividades y colectivos que se desarrollan y tienen cabida en El Buñuel pero hablo desde mi visión y me pregunto porque ese afán de desmontar y destruir algo que ya funciona bien por si mismo, un proyecto libre y fraguado con mucho amor, una iniciativa que se sostiene y no causa problemas…


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