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«Nerviosismo inesperado» | Por Michel García

«Nerviosismo inesperado» | Por Michel García

Las vivencias acumuladas a lo largo de la vida te van dando una experiencia y unas herramientas en forma de algo así como un sexto sentido.

Todo ello te permite, algunas veces, entender ciertas cosas y actuar en consecuencia.

Pero en otras ocasiones, el prejuicio y la arrogancia de creerte poseedor de la sabiduría absoluta, te llevan a perder la oportunidad de disfrutar de la sorpresa que supone conocer a alguien y nutrirte con todo lo que te puede llegar a aportar.

Siempre ganarás más si te dejas llevar por la magia de ese nerviosismo inesperado sin buscar respuestas inmediatas. Escuchar con atención plena a esa deslumbrante persona que ha llegado de repente a tu vida, descubrir lo que la conmueve por dentro mientras ves ese brillo en sus ojos, dejarte contagiar por esa vibración con naturalidad y una pizca de inocente curiosidad. Simplemente, saborear el momento.

Sobre todo, alegrándote por estar vivo, por volver a sentir ese cosquilleo, ese que pensabas que ya no te volvería a descolocar..

El camino, el proceso que se abre en ese instante, seguro será divertido. Nada ni nadie te podrá asegurar a ciencia cierta que vaya a ser un acierto o un error, así que, vívelo y recórrelo con sinceridad y respeto.

Ya llegará el momento de descubrir si el sabor de sus labios es tan adictivo que necesites una dosis diaria de ese embriagador néctar. Ya habrá ocasión de comprobar si sus nalgas son tan redondas y duras como te parecen cuando las miras con disimulo intentando que ella no se de cuenta. Y puede que tengas la fortuna de recorrer el resto de encantos que esconde ese cuerpo de pequeña diosa guerrera con tanta intensidad y entrega que llegue a convertirse en la musa que invade y altera cada uno de tus sentidos. 

Quizás juntos hagáis realidad con apasionada satisfacción ese antiguo dicho que habla de que una relación perfecta es aquella donde ambos hablan y se tratan como mejores amigos, aquella en la que los dos juegan como niños y se protegen como hermanos además de hacerse el amor como lujuriosos pervertidos.

Pero ojo, puede que nada de todo esto llegue a ocurrir. Puede que en algún momento cada uno siga un camino distinto. Pero si has disfrutado del viaje en común, habrá merecido la pena, se habrá enriquecido tu vida, y esa historia habrá dejado en tu piel una huella que permanecerá imborrable y hará sonreír pícaramente en los momentos más fortuitos y agradecerás el haber tenido la suerte de que vuestros caminos se cruzaran.

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