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«LGTBIFILIA» | Por Anate Rivera

«LGTBIFILIA» | Por Anate Rivera

No es lo mismo, no; las palabras que seleccionamos para comunicarnos son importantes. Deberíamos aprender a expresar los mensajes en términos positivos, más aún cuando de dirigirnos a las masas se trata; y en lugar de conmemorar el día internacional contra la Lgtbifobia, acordemos una mejor mención al día a favor de la Lgtbifilia. El primer concepto, como toda fobia, hace referencia al miedo, a lo irracional y patológico, al rechazo preñado de odio. Denota el segundo simpatía, atracción, amistad o amor. La mente presa de la fobia anima a la lucha, al enfrentamiento o la hostilidad, lo cual no marida bien con las atribuciones del corazón en términos simbólicos. El amor que está por celebrar no provoca tensiones, sino alivio; no inspira guerras, sino paces; no sugiere discriminación entre los pares unidos, sino el respeto a la grandeza del sentir que libera del sufrimiento, a la unión de los seres en libertad, sin que la biología someta y esclavice; ésta solo justifica y se hace responsable de la reproducción, el resto de lo humano no ha de ajustarse a su dictado.  El 17 de mayo, en mis manos cayó un texto precioso, lleno de luz y claridad mental, del que se podía inferir que la cura de la homosexualidad se produciría en el momento en que, no los imputados (el colectivo lgtbi), sino el resto supiera entender que el derecho de amar a nadie pertenece en exclusiva y a todos incumbe por igual. La sanación mental va destinada al que mira con desprecio a la mujer que elige como compañera de vida a otra mujer,  a quien se mofa de los hombres que caminan de la mano, a ese que insulta a la persona que no se identifica con el cuerpo que habita, al que los agrede, les prohíbe y hasta condena  a pena de muerte. Afortunadamente, esa fobia pandémica  va perdiendo terreno en el avance de las civilizaciones. Cada vez son más los países que superaron la enfermedad de la homofobia y recuperan la salud humana que les permita licitar cualquier manifestación de amor, siempre dispuesto a contribuir a la felicidad al otro. ¿Cómo descalificar lo que nos acerca al logro de la mayor aspiración del ser? Reproducirse es algo básico, competencia de lo orgánico, su código es distinto al del amor,  cuyo lenguaje se muestra elevado y supremo. La fobia daña, la filia restaña.


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