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¿Quién se ha llevado mi sueño? | Por Sanx

¿Quién se ha llevado mi sueño? | Por Sanx

Nos enseñan desde que nacemos que hemos venido al mundo a seguir unas pautas. Te dicen que tienes que sacar muy buenas notas, estudiar una carrera, ganar mucho dinero, tener tu propia empresa (eso es imprescindible; si no tienes eso, no puedes considerarte persona de éxito), casarte, tener hijos, comprarte un coche, etc.

Nos venden que el éxito es el dinero. El ejemplo a seguir es ese emprendedor exitoso, ese CEO de startup superguay, ese inversor que compra NFT e invierte en criptomonedas, Elon Musk, Mark Zuckerberg, bla bla bla.

Así que tú sigues a ciegas esa vida, porque hay que currar, hay que ganar dinero, bajo el miedo de quedarte sin comer y aspirando a ser millonario, o millonaria. Ya ni voy a entrar en lo mucho más complicada que se convierte esta hazaña como seas mujer y quieras ser cualquier cosa que no sea una muñequita de porcelana.

Y de golpe te das cuenta de que lo que haces te interesa una puta mierda y encima te pasas incontables horas dedicándote a ello, y piensas: “pero joder, si yo estudié una carrera, si soy Account Manager en una empresa de éxito (no hablemos de si la remuneración es la adecuada), si estoy haciendo lo que se supone que tengo que hacer, ¿por qué cojones soy tan infeliz?”.

Y venga, va, a hacer más horas, a chupar más culos, a vender más humo (me he dado cuenta de que, curiosamente, cuanto más alto es el puesto, más inútil es lo que se dice), y a dar órdenes, porque yo estoy por encima de ti, porque yo tengo más éxito que tú. Y mi jefe pues es mejor que yo, y tiene más éxito, porque tiene más dinero que yo y un traje más caro que el mío. Que además, la mayoría de esa gente por encima de ti son más tontos que vender el coche para comprar gasolina, claro ejemplo de que ni siquiera siendo bueno vas a conseguir ese falso éxito.

Yo, al igual que el resto de mi generación, también buscaba ese codiciado éxito, hasta que descubrí el pastel. Me di cuenta de que todo eso es mentira, esa gente con dinero y ansias de poder no es feliz. No solo no lo es, sino que no es mejor que yo, ni que tú, así de claro. Me meo en el que ha montado su startup de e-commerce y va de que es mejor que tú. Me río de ese que va con un Ferrari por la calle y es director de no sé dónde. De verdad, me río de vosotros. Sois pura farsa.

Que sí, que hay que comer, que el dinero es necesario y que todos tenemos que ganarnos la vida, pero esa burbuja que se han montado, esa gente renunciando a absolutamente todo por ganar dinero, esa necesidad de sentirse importante a base de mostrar al mundo cuánto tienes, todo eso es un despropósito.

Tú, sí, tú, entrepreneur de pacotilla, dropshipper de mierda, que te quede claro, ya no cuela. Me río yo de tu idea del emprendimiento. Ni te atrevas a intentar convencerme de que tu startup de compraventa de humo vale más que la mercería de la señora Angelines de toda la vida. No me digas que la fundadora de la asociación en defensa de las aves del barrio es menos emprendedora que tú. Nos habéis robado el concepto de emprendedor y lo habéis convertido en pura patraña.

Pero no os preocupéis. Quizá este discurso suena algo agresivo, pero no temáis que no os haremos nada ni os quitaremos ni un duro. Nos limitaremos a pasaros por la banda. ¿Y cómo lo haremos? Escuchándonos, permitiéndonos expresar emociones, permitiéndonos llorar, aceptando nuestra realidad. Persiguiendo nuestros verdaderos hobbies, aquellos que quizá no dan ni un duro, pero te llenan por dentro, persiguiendo nuestra felicidad. Dejaremos que os alejéis cada día más de la realidad mientras nosotros somos felices, felices porque hemos descubierto vuestra mentira.

Y gracias a eso nació mi libro, Extrapolando Mierda, el día en que me di cuenta de que el fracaso no es un problema, de que el hecho de que nadie compre el libro no es un problema, de que está bien no querer montar una empresa que te da igual solo para ganar millones, de que está bien emprender un proyecto que casi seguro no va a vender una mierda pero te va a hacer feliz. Está bien, está muy bien, como lo está no querer casarse ni tener hijos, como lo está no querer trepar en la empresa a costa de renunciar a la felicidad. Está bien vivir tu vida como te dé la puta gana, lo está, y puedes competir, incluso pasar por encima de mucha cúpula del management, de mucho inversor en NFT, de mucho CEO de e-commerce y demás palabras inglesas que se usan para camuflar la debilidad de su persona y la falta de significado de su discurso.

Porque lloramos, porque somos torpes, porque no somos tiburones. Porque no sabemos conducir ni cocinar, porque quizá no tenemos ninguna empresa, porque hacemos lo que podemos por vivir, pero lo hacemos con cariño, porque sabemos apreciar las cosas de la vida que no valen mucho dinero. Porque sabemos ser felices, y trabajamos mucho más de 40 horas semanales para seguir siéndolo, y ese es el trabajo mejor remunerado de nuestra puta vida.

Y cada día seremos más, porque ser feliz es mucho más barato y más sencillo de lo que vosotros promulgáis, y porque vuestra felicidad, a diferencia de la nuestra, depende de la infelicidad de otros, y el día en que la sociedad se dé cuenta se os acabará el chollo, payasos.

Es todo broma, comprad mi libro, quiero ser millonario. Podéis hacerlo aquí: linktr.ee/extrapolandomierda.

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