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«Beberse la historia» | Por Javier Campo

«Beberse la historia» | Por Javier Campo

¿Sabes desde cuando existe la figura del sommelier? ¿Y porqué se llama así? En el siguiente artículo te resolvemos estas incógnitas dando un paseo por la literatura histórica del vino.

Sumerios, egipcios, fenicios… En los hallazgos arqueológicos de todos ellos, se han recogido indicios del consumo del vino como parte indisoluble de sus culturas, pero fueron romanos y griegos los que quizás popularizaron más en sus escritos el vino como bebida alcohólica por excelencia.

Tan importante es el vino en ambas culturas que incluso es objeto de tratados y métodos, plasmados en obras culturales de diversa índole que van desde los libros a las esculturas, pasando por pinturas y grabados dedicados a Dionisio, Dios del Vino en Grecia o a Baco, si de las deidades romanas habláramos

Si nos remontamos al siglo V a. C. en la antigua Mesopotamia, encontrábamos la figura del saghû, encargado de elegir y servir el vino. Un siglo más tarde, las cortes de los faraones de Egipto contaban con los maestros coperos con la misma función.

Los griegos que se impregnaron de la cultura egipcia tenían al enóforo que se encargaba de servir el vino y también de probarlo por si estaba envenenado, lo cual convertía la suya en una profesión de riesgo. Si nos damos cuenta, estamos hablando del sommelier de cada una de esas épocas.

En la Edad Media se nombra al copero, quien servía el vino a reyes y señores. La definición de sommelier como tal baila tanto en fechas como en procedencia, ya que hay quien afirma que la palabra proviene del siglo XIII y del francés somme (carga), que era el encargado del transporte de suministros entre los que se encontraba el vino, y hay quienes afirman que la palabra sommelier aparece por primera vez en el siglo XVII, designando al encargado del servicio de vinos en una casa y de guardar y salvaguardar las llaves de la bodega tal bien preciado. Parece ser que la etimología venía en este caso del latín sumer, que significa beber o sorber un líquido.

Depende de la nacionalidad de los pocos historiadores que hacían alusión a esta práctica, allá por el siglo XIII, la corte francesa o la corte española contaban entre sus sirvientes con un súbdito que se encargaba de servir el vino adecuado con cada comida para deleite de los respectivos monarcas y sus invitados, y otros adinerados que pudiesen permitirse cierta suerte de lujos. Esta es la figura del copero anteriormente nombrada y que tenía más o menos importancia dependiendo de las riquezas que poseía su rey o señor.

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