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Yeroboam Perdomo Medina nos presenta su última novela negra, «Crítica de cine para un cadáver».

Yeroboam Perdomo Medina nos presenta su última novela negra, «Crítica de cine para un cadáver».

Para quién no te conozca, ¿quién es Yeroboam Perdomo Medina?

Cuando se aprenden el nombre me suelen llamar Yero. Es un nombre hebreo, pero yo soy canario, del año 82. Soy alguien acostumbrado a las malas noticias, acostumbrado a mi ansiedad y a mis ataques de pánico, los cuales también se han acostumbrado a mí, paradójicamente, casi siempre me estoy riendo. Trabajo en el sector sanitario y en mi tiempo libre sigo estudiando, tiempo compartido con la escritura y la lectura. 

¿Cómo nace tu vena escritora?

Yo fui niño de videoclub, de pasarme muchas tardes viendo películas yo solo, y como nunca tuve una cámara, a los 13 años empecé a escribir cuentos para plasmar todo lo que se me ocurría. Luego en el instituto, en la asignatura de taller de creación literaria seguí con los cuentos y también con la poesía, y entonces, como gustaba en clase lo que escribía, mis compañeras de pupitre me pedían que les escribiese poemas y cuentos como si lo hubieran escrito ellas mismas para entregárselos a la profesora…, al mismo tiempo empecé a estudiar teatro en la escuela municipal de mi isla, Lanzarote, y por consiguiente a escribir obras de teatro, y así hasta hoy. 

¿Cuántos libros has publicado ya?

Pues he publicado 3 novelas y un poemario. La primera es una novela corta donde casi toda la historia transcurre en una playa – Caletón Blanco- que es una cala de Lanzarote donde acampaba con mi familia de pequeño y donde recuerdo haber escuchado el insólito caso de una niña, que se ahogó sin dejar rastro, es una mezcla de novela de intriga con humor canario. Luego publiqué el poemario «30 años de ansiedad», el cual he vuelto a corregir y volver a publicar, pues lo escribí en el verano del 2019, donde tuve una fuerte recaída en mi trastorno de pánico; aquelllos poemas escritos estando tan angustiado y tan a la prisa para no pasarme tantas horas pensando en la ansiedad, los tuve que lijar y esculpir como es debido y ahora estoy muy contento con el resultado. Después vino la pandemia y escribí » Adela se escapa», al comenzar la primera ola y después de enterarme de la muerte de una señora que yo cuidaba en una residencia de mayores y de la que no pude despedirme… A pesar del drama y la reivindicación que en ella hago, también hay momentos para el humor. 

Mi última novela es «Crítica de cine para un cadáver», que nace de mi amor por el cine y por las viejas estrellas de Hollywood; es una novela negra LGTB, cargada de escenas eróticas y con un transfondo oscuro, lleno de recovecos. 

¿Qué es lo que más destacarías de “Adela se escapa”?

Destacaría a sus dos principales personajes, Adela y Bibiana. Ambas basadas en personas que yo cuidé; sin desvelar ningún detalle de su vida privada y por tanto, cambiando algunos aspectos para ello, les di vida con mucho cariño y las sumergí en una aventura que pocos se esperan al empezar a leer la novela. 

¿Y de “Crítica de cine para un cadáver”?

El decadente y antiguo cine Alejandría, el extraño fetiche de Casia por asistir a los funerales y a los velatorios, la forma en que están descritas las relaciones sexuales, el personaje secundario Rajko,  las críticas cinematográficas que hacen los protagonistas al salir del cine…

De «Crítica» se me vienen muchas ideas y aspectos por destacar. Dependerá del tipo de lector que se adentre en ella sin ningún tipo de prejuicio. 

¿Qué pretendes provocar en el lector con la lectura de tu obra?

Como decía José Saramago: «yo escribo para desasosegar»; refiriéndose a que estando inmerso en el estado de ánimo del desasosiego, del mismo modo que el otro escritor portugués Fernando Pessoa, el Premio Nobel no escribía para calmar aquella intranquilidad sino que escribía para provocarla. Pues a mí me gusta también remover en el interior del lector, que aquello que se lee puede hacer replantear ciertas cuestiones, que aquello que se lee es un hilo atado a algo inesperado, un espejo en el que no quieres reconocerte, pero que es una oportunidad para cambiar lo que debe ser cambiado, que en aquello que se lee se puede estar en desacuerdo, pero que sin embargo, se debe respetar.

¿Qué consejo te gustaría darle como escritor a tu yo de hace unos años?

Hay una pequeña librería en el centro de Madrid, de libros usados, allí me hice con un antiguo ejemplar de La metamorfosis de Kafka. El librero me dijo que aunque fuera una novela corta me la leyera con detenimiento… Luego me señaló todos los libros que allí habían y me dijo que no hay tiempo suficiente en toda una vida para leérselos todos…Por lo tanto, llego a una conclusión radical sobre el consejo hacia mi mismo: quédate más tiempo en casa, enciérrate, lee y escribe. La vida social a veces está de más.

¿Cuál ha sido tu experiencia con la Editorial Círculo Rojo?

A mí me gusta la cercanía, y en el momento de la edición de «Adela se escapa «, todo el el equipo de profesionales fue muy cercano conmigo y lo agradezco bastante. 

¿Qué autores te han inspirado más a la hora de escribir?

José Saramago. Federico García Lorca, un escritor cubano llamado Nelson Simón, autor del poemario A la sombra de los muchachos en flor y un escritor canario llamado Rafael Arozarena, autor de la mítica novela canaria Mararía, La garza y la violeta y Cerveza de grano rojo. 

Para terminar, ¿nos recomiendas alguna lectura?

Mararía de Rafael Arozarena. 

Pero en la parte alta de aquel árbol requemado, algo surgía incandescente aún; algo como una brasa encendida surgía de aquellos ojos negros, árabes, jóvenes y hermosos». Con esta impresión primera, construye Arozarena el personaje central de su novela Mararía; una mujer de belleza deslumbrante cuyo destino está marcado por la fiebre y la pasión. Unos personajes inquietantes que se retuercen entre el silencio, el asombro y el dolor; una atmósfera brutal, en la que lo mágico y lo misterioso amplifican y constituyen la realidad.

Publicada por primera vez en 1973, en pleno boom de la nueva narrativa canaria, el autor consigue que tradición, mito y renovación literaria florezcan con la fuerza de sus metáforas. Obra de gran repercusión en la sociedad canaria, es de las pocas que han tenido una proyección más allá de nuestros estrictos límites, ha sido traducida a varios idiomas y se ha llevado al cine.

Las intermitencias de la muerte de José Saramago. 

En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos.

El año de la muerte de Ricardo Reis de José Saramago. 

A fines de 1935, cuando acaba de fallecer Fernando Pessoa, llega al puerto de Lisboa un barco inglés, Highland Brigade, en el que ha viajado, desde Brasil, Ricardo Reis, uno de los heterónimos del gran poeta portugués.

A lo largo de nueve meses cruciales en la historia de Europa, durante los que estalla la guerra de España y se produce la intervención italiana en Abisinia, asistiremos a la última etapa de la vida de Ricardo Reis, en diálogo con el espíritu de Fernando Pessoa que acude a visitarle desde el cementerio en los momentos más inesperados. Es la época de las plumas estilográficas, de las radios Pilot, de las Juventudes Hitlerianas, de los topolinos, en una Lisboa atlántica cuya atmósfera envolvente se convierte en el verdadero protagonista de esta fascinante experiencia narrativa.


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