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Verónica Jiménez, que ha recibido diversos premios literarios, nos habla de su obra de teatro «Pisadas de elefante»

Verónica Jiménez, que ha recibido diversos premios literarios, nos habla de su obra de teatro «Pisadas de elefante»

Para quién no te conozca, ¿quién es Verónica Jiménez?

Verónica Jiménez es una joven dramaturga y directora de teatro, graduada en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Escuela Superior de Castilla y León. Es una creadora que cree en las artes escénicas como una herramienta de resistencia ante las tragedias del mundo. Crear, ya sea mediante la escritura o la puesta en escena, supone observar conscientemente el mundo para después inventar universos donde se revele la verdad. Una verdad expresada a través de la dualidad entre la poesía y la violencia, con el objetivo de que esta estalle en las cabezas de los lectores y espectadores. Es esta necesidad de contar la verdad lo que me impulsa a escribir y a dirigir porque creo que es mi responsabilidad como artista hacerme las preguntas que nos da miedo plantearnos, para después trasladarlas por medio de la obra de teatro.

¿Cómo nace tu vena escritora?

Desde los nueve años he querido ser escritora. Dicen que cuando somos niños expresamos nuestra propia esencia, aquello que nos define como personas y que poco a poco nos vamos olvidando de ello. Cuando era niña siempre estaba en un rincón leyendo un libro. Me gustaba empaparme de las historias, ponerme en la piel de sus personajes y soñar con que podía encontrarme aquellos universos fantásticos dentro de la realidad cotidiana. Eso me llevó a crear objetos derivados de las historias de los libros y a empezar a escribir mis primeros relatos. Recuerdo que el primer “libro” que escribí fue un manuscrito hecho a mano que consistía en la continuación de unos de mis libros favoritos. Después empecé a crear mis propias historias: relatos fantásticos y de misterio, una novela cuya protagonista era una iluminadora de libros, poemas y finalmente obras de teatro.

El teatro y otras representaciones artísticas como la danza y la música clásica han estado muy presentes en mi educación. Desde pequeña he ido con mi familia a ver obras de teatro en mi ciudad natal, Cáceres, debido a la celebración del Festival de Teatro Clásico que se realiza todos los años.

Entre los contactos con obras de teatro que me impulsaron a empezar y a continuar mis estudios de Dirección de Escena y Dramaturgia destaco las siguientes obras: “Psicosis 4.48” de Sarah Kane, “La Piedra Oscura” de Alberto Conejero, “Pingüinas” y “Morning”.

Verónica Jiménez

¿Cómo definirías tu dramaturgia o poética?

Mi dramaturgia es un boceto que se está construyendo, un dibujo difuminado con algunos trazos muy firmes y otros que están aún por descubrir. Creo que mi poética es un híbrido literario. Si se acercaran a ella ciertos estudiosos literarios dirían que no es puramente teatro, ni puramente poesía, ni puramente narrativa. Yo diría que precisamente en eso radica su belleza y su particularidad, derivada de las nuevas formas de la escena contemporánea. Es una escritura que temáticamente ahonda en conflictos tan necesarios como incómodos como por ejemplo la violencia, el suicidio, la muerte, la marginalidad, la crueldad del ser humano, los trastornos psicológicos, el sexo, la pérdida, el dolor, el terrorismo. Es una escritura que nace con el objetivo de poner al espectador o al lector entre la espada y la pared, por medio de una serie de preguntas a las que como escritora no doy respuestas. Es una dramaturgia que busca que sean cada uno de los lectores quiénes encuentren sus propias respuestas. Por otra parte, creo que los temas de la escritura contemporánea no son originales. El Ser humano lleva hablando de los mismos temas desde el principio de la humanidad, lo que diferencia a unos escritores y otros es la forma en que se abordan esos temas. Creo que lo interesante a la hora de conocer la obra de un escritor es ese cómo que es único de cada persona. Yo diría que mi “cómo”, mi dramaturgia comienza en lo que se denomina “prosa poética” y en este momento, mi creación está ávida de aprender de diferentes tipos de escritura y de escritores internacionales que la ayuden a desarrollarse y a convertirse en algo que todavía no sabría decir exactamente qué es. Creo que la belleza de mi escritura está en eso: la incertidumbre de lo que acabará siendo.

¿Qué libros o escritores han influido en tu escritura?

Son muchos los autores los que han influido en mi escritura, debido a que en función del momento vital en el que me encuentre tanto como artista como persona acudo a unos u a otros. Estos autores pertenecen a diversos ámbitos literarios como el teatro, la narrativa o la poesía. Destacaría los siguientes: Bernard Marie Koltès, Heiner Müller, David Harrower, Sarah Kane, Wajdi Mouawad, Carlos Ruiz Zafón, Edgard Allan Poe, Cornelia Funke, Julia Navarro y recientemente, Alejandra Pizarnik.

“Pisadas de Elefante” es tu primera obra, ¿qué destacarías de ella?

Lo más reseñable de la obra dramática “Pisadas de Elefante” es que es una obra que aborda temas como la búsqueda de la identidad y la sexualidad en los jóvenes a través de un lenguaje que combina lo crudo con lo poético. “Pisadas de Elefante” cuenta el viaje interno de una joven con tendencias autodestructivas en busca de su identidad, pero creo que es una obra que llama la atención por la forma en que realiza ese viaje: a través de una serie de circunstancias enmarcadas en unos monólogos donde se entremezcla la poesía con la crudeza del lenguaje y el tratamiento de la identidad de los personajes, y de las personas en general, a través de diversas figuras de animales como son el elefante, la pantera, la hormiga, las ratas, el león, el pingüino y el cisne.

Dices que “Pisadas de Elefante” es el “viaje interno de una joven con tendencias autodestructivas en busca de su identidad” ¿Qué papel juega la sociedad actual en este viaje?

Tanto “Pisadas de Elefante” como mis otras obras de teatro nacen del diálogo entre mi momento vital y mi visión del mundo. Creo que el escritor es un observador activo de la sociedad en que vivimos. Lo que realmente me interesa de la sociedad, y lo que creo que realmente influye y ha influido en la literatura a lo largo de los siglos ha sido las relaciones que las personas construyen dentro de su sociedad. La mirada al mundo de mi yo de hace casi cuatro años es la que construye el viaje de Luna en “Pisadas de Elefante”

¿Qué supone para ti que Pisadas de Elefante haya quedado finalista en el I Premio Juan José Ferrando?

Esperanza, sobre todo. Siempre es un honor, un orgullo, ganar un premio literario. En primer lugar, porque se reconoce el valor literario de un proyecto que conlleva meses de trabajo y en el que depositas un amor inmenso. Y en segundo lugar, porque los premios sirven de puente para que las obras cumplan la función para la que fueron escritas: poder contar esa historia a otras personas ya sea por medio del papel o por medio de la puesta en escena. Pero sobre todo este premio llegó en un momento especialmente duro. Yo comencé a dedicarme profesionalmente a la escritura en Marzo de 2020, acabando mis estudios en Arte Dramático y en pleno auge de la pandemia del coronavirus. Lo peor de la pandemia sin embargo, fueron los meses siguientes donde no es que no se viera la luz al final del túnel sino que parecía que la luz había dejado de existir. Que “Pisadas de Elefante” quedara finalista en el I Premio Juan José Ferrando significó esperanza y un impulso para seguir creando.

«Pisadas de elefante»

2020 y 2021 han sido buenos años en tu carrera. Has recogido multitud de premios literarios. ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?

El Premio de Teatro Breve “Francisco Nieva” otorgado por el Centro Dramático Rural por “Un Ruiseñor llamado Nora” fue el primer premio de teatro que recibí y la entrega se realizó de una manera muy especial: a través de una pantalla debido a la situación sanitaria y sin embargo, pude sentir el cariño del jurado hacia mi trabajo como si los tuviera delante. Este premio fue importante para mí porque me permitió ser miembro de la Asociación de Autores y Autoras de Teatro. (AAT)

El Premio de Teatro Breve Carro de Baco por “La Capa de Invisibilidad” supuso la posibilidad de que pudiera presentar una obra en formato de Lectura Dramatizada en Barcelona; así como, la posibilidad de ver mis palabras en carne viva. La obra fue leída por unos niños, y creo que esos momentos escuchándoles han sido de los más especiales de mi vida. Este premio también me ratificó la importancia de abordar con el teatro temas sociales, aquellos temas de los que no se habla como por ejemplo la vida para un niño con ceguera.

Y el Premio Juan José Ferrando por “Pisadas de Elefante” supuso la fuerza que necesitaba para desarrollarme como escritora y seguir creando con el lenguaje y la forma en la que creo.

Y por supuesto estos dos últimos premios supusieron la posibilidad de ver publicadas mis obras de teatro.

Pese a tu juventud has escrito otras obras donde hablas de conflictos sociales como no encajar en la sociedad, la justicia y el sentimiento de culpa o el Alzheimer. ¿Nos recomiendas alguno en especial?

Recomendaría mis obras “Shaksuka”, “La Flor de Lis” y “La Capa de Invisibilidad” pero sobre todo los próximos proyectos que tengo en la cabeza y están por venir.

 ¿Qué destacarías de tus obras “La capa de invisibilidad”, “Shaksuka” y “La Flor de Lis”?

Creo que lo más destacable de estas tres obras es que presentan dos líneas en común. Por un lado, el lenguaje. Y por otro lado, la temática. Las tres obras hablan de temas que considero fundamental plantear en la sociedad de hoy en día.

La capa de invisibilidad plantea la manera de entender el mundo desde el punto de vista de un niño ciego.

Shaksuka es una obra que parte de un hecho real: el atentado en el restaurante Maxim en Haifa, Israel. Plantea los diferentes puntos de vista de las víctimas, la terrorista y la familia de la terrorista. Una obra que invita al espectador a cuestionarse acerca de la justicia.

La Flor de Lis es una obra muy acorde a la sociedad actual y aborda temas como la pérdida, el dolor, la culpa o el Alzheimer. El punto de unión de los diferentes personajes es que todos buscan la flor de lis, el norte que han perdido como consecuencia del trascurso de la vida y de sus circunstancias, pero se encuentran encerrados en sus propios cubos de cristal.

¿Podríamos comprar o leer alguno de tus libros?

La Capa de Invisibilidad” puede comprarse tanto por Amazon como por Lulú librerías y la obra “Pisadas de Elefante” puede leerse en la Página Web del Teatro Villa de Molina en Molina de Segura.

¿Qué opinas de la sociedad actual para el trabajo del escritor?

Creo que la sociedad es siempre el punto de partida del escritor. El escritor observa el mundo que le rodea, para después observarse a sí mismo. Escribir consiste en soltar las preguntas que nos hacemos como consecuencia de ese “mirar”. Preguntas que no corresponde al autor responder en la obra. Sino que el autor, a través de su obra, las transmite a la sociedad y es la especie humana quien debe responderlas.

¿Qué consejo te gustaría darle como escritor a tu yo de hace unos años?

Le diría que siempre buscase la luz, que se plantease qué siente de verdad, a qué le gustaría dedicarse y sobre todo que disfrutase del camino. Incluso, que disfrutase de la incertidumbre.

¿Qué les recomendarías a los jóvenes que comienzan a escribir o que se encuentran en el inicio de su carrera como escritores?

Les diría que luchasen por sus sueños, por muy inalcanzables que parezcan y aunque les lleve mucho tiempo conseguirlo. Les diría que tengan paciencia, porque la escritura es una carrera de fondo. Aunque la verdad considero que yo misma, en este momento, estoy iniciando mi carrera como escritora. También les diría que nunca es tarde para empezar, que lo verdaderamente importante es hacer lo que nos apasione.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

En los últimos meses he escrito dos obras dramáticas: “Desvanecerse”, una obra dirigida especialmente a los jóvenes; y “Babilonia está cansada de ser un papel en blanco”, una obra que habla de la incomunicación actual a partir del mito de la Torre de Babel. En este momento estoy trabajando en una colección de cuentos y estoy empezando a desarrollar mi próximo proyecto dramático: “La Mirada de los Invisibles”, un proyecto que aunará la investigación académica con la creación literaria y teatral, y que parte del concepto de “Flâneur” planteado por el escritor Charles Baudelaire.

Para terminar ¿nos recomiendas alguna lectura?

Recomendaría “Corazón de Tinta” de Cornelia Funke; “Dime quién soy” de Julia Navarro; “Roberto Zucco” y “La Noche justo antes de los bosques” de Bernard Marie Koltès, “Máquina Hamlet” y “Medea Material” de Heiner Müller; “Blackbird” y “Cuchillos en Gallinas” de David Harrower; “Psicosis 4.48” de Sarah Kane; “Incendios” y “Todo pájaros” de Wajdi Moawuad; “El Árbol de Diana” de Alejandra Pizarnik y “Las Flores del Mal” de Charles Baudelaire.


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