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Charlamos con José Luis Fernández Juan, autor de «Entrevistas de coral y verde menta»

Charlamos con José Luis Fernández Juan, autor de «Entrevistas de coral y verde menta»

«Entrevistas de coral y verde menta» es un libro recopilatorio de entrevistas que concediste a partir de la publicación de tu obra «Pinceladas de Harmonía«. Estas originales entrevistas están tan trabajadas a nivel de texto como cualquier otra obra tuya. ¿Es por esta razón por la que has decidido publicarlas como si fueran tu cuarto libro?

Exacto. Las Entrevistas de coral y verde menta son más entrevistas literarias que periodísticas. Esculpir el texto lo considero un acto de respeto hacia el lector. Respeto la literatura y respeto al receptor de la misma, de la misma manera.

En las entrevistas de creación, el continente tiene que ser tan importante como el contenido. Exactamente igual que en cualquier otra obra literaria. Los fragmentos de marcos y listones han de ser profundos pero lujosos.

En la mera información no hay interioridad. Prefiero centrarme en lo privado para desde ese ámbito de intimidad poder esbozar la observación de mi subjetividad. En estas entrevistas no hay narcisismo sino voluntad de entretener al lector a la manera de mis obras. Proyectar “Joseluismo” desde mi cuarta obra es proyectar más diapositivas sobre el cristal líquido.

¿Crees que la entrevista es una forma literaria superior?

Las entrevistas son móviles; por eso ahora son tan del gusto de la gente joven. Las ven como una necesidad de cercos y listeles. Son como viajar en tren disfrutando de paisajes de gama alta a precio bajo. Altamente apetecible bajo tu responsabilidad. Previamente, el potencial receptor curioso se estaciona libérrimamente en cada andén para a partir de él poder acceder cómodamente sentado a la lectura. La acera al borde de la vía funciona como la primera fase de la guía de futuro hacia la acción de leer; cargando y descargando efectos y afectos.

La entrevista, como categoría literaria, es un carrusel de emociones logrado a base de conjuntar la esencia de los géneros líricos, didácticos, narrativos y dramáticos. Tiene algo de todos ellos. La impronta de su coral se manifiesta con aire de fiesta como poder vinculante enriquecedor. Habrá que dejar que las características de todos estos géneros se compaginen alineadas en amplitudes jaspeadas hasta que logren propalar en el lector ese cordial movimiento intuitivo anhelado.

De todas maneras, no soy de categorizar. La entrevista tiene un contenido y una estructura reconocible, pero el criterio de clasificación es variable, Hable quien hable. Por tanto, soslayo los efectos proyectivos para evitar posibles precintos. Definir la entrevista como una forma literaria superior me parece excelente, pero excesivo.

¿Consideras que las entrevistas literarias son bellas artes?

Sí. La entrevista literaria indaga con narrativa identitaria sobre la verdadera virtud como si fuera un cromático cuadro pop pintado con pausa, delicadeza y cordialidad. La entrevista es un síntoma que te acerca a las bellas artes sin apenas recelos visuales.

La entrevista es un síntoma que te invita a acercarte a la figura del autor interrogado, basándote en la insinuación e intención más que en lo menso o sucedáneo.

Todas las entrevistas publicadas en este libro son como una representación gráfica realizada mediante cinceladas sintaxis musicales a base de preguntas y respuestas que acaban creando formas retóricas en el espacio artístico. Desde este punto de vista la belleza y el gusto se ponen al servicio del lector.

Tu sintaxis musical llega por esas influencias que irremisiblemente te dejan huella. ¿Qué música ha inspirado la harmonía de tus obras? ¿Musicalmente hablando, qué período consideras que ha sido el más brillante que hemos vivido en nuestra España?

La mejor música española se creó entre 1980 y 1983. Entre la popera nueva ola y la legendaria movida. Esa es la música que ha inspirado mi creación literaria. En 1980 todos querían ser los nuevos Tequila. Proliferaron grupos como churros de cocina muy variada. Las grandes multinacionales ficharon a los más punteros. Así salieron Lps míticos como Trastos del grupo Trastos, Nacha pop de Nacha pop o Glamour de Glamour. Y también Grandes éxitos de Alaska y los Pegamoides o Música Moderna de Radio Futura. Curiosamente, pese a su excelencia manifiesta (reconocida más en el presente que en su momento) apenas contaron con el apoyo de sus respectivas casas de discos.

Algunos desaparecieron y otros decidieron evolucionar junto a otra hornada de conjuntos emergentes a través de sellos independientes. De aquí salieron los grupos que constituyeron la mítica movida. Y surgieron más Lps inolvidables: En la guía en el listín de Derribos Arias, El acto de Parálisis Permanente o Eps todavía más deslumbrantes como Sangre en el Museo de Cera de Los Nikis o Corazón Loco de Glutamato Ye-yé.

Trajeron un traje de frescura y tersura. Brindaron calidad como músculo. Creativos y lúdicos. Desprejuiciados y transgresores. Diferentes y originales… Harmonías inolvidables. Sin embargo, sobrevivían de forma prácticamente marginal. En las radiofórmulas estaban vedados. Nomás se escuchaban por Radio 3 o por la 2ª cadena de TVE.

El escritor José Luis Fernández Juan

¿Cómo acabó esta revolución musical?

La efervescencia desapareció cuando los grupos más salientes empezaron a ser fichados por las multinacionales. A finales del 1983 ya se contaba con una infraestructura de apoyo institucional con bastante más presupuesto. Esto generó que, ahora sí, las multinacionales les facilitarán un apoyo nervudo que les hizo aparecer en los 40 principales o en los programas de TVE 1 de máxima audiencia. Les dieron visibilidad y promoción multitudinaria.

A cambio pagaron un triste  peaje: perdieron su identidad, frescura y creatividad. La globalización dictada por las casas de discos  los uniformó hasta demoler su yo. Radio Futura pasó de componer la maravillosa La estatua del jardín botánico a la penosa 37 grados; Loquillo y los Trogloditas de Rock ‘n’ Roll Star a Chanel, cocaína y Don Perignon, Glutamato Ye-Yé de Comamos cereales a Hey tío y Gabinete Caligari de Me tengo que concentrar a La culpa fue del cha cha chá…

La impresión de que lo mejor de sí ya lo habían dado era más que evidente…

¿Y a partir del 84 qué ocurrió? ¿Las canciones que vinieron dejaron de resultar inspiradoras para tus obras?

Pasó la mejor época y volvió a haber buena música, pero ya de forma más puntual y espaciada.

Tampoco ayudó esa obsesión de grabar discos con el golpazo repetitivo y pesado de las baterías, cajas de ritmos o sintetizadores, incluso en un plano de sonido más alto que el de la propia voz.

Comprenderás mejor lo que te digo escuchando canciones como Debajo del puente de Ariel Rot, Danzad, danzad malditos de Glutamato Ye-Yé o Supernova de Dhuncan Dhu.

Poca harmonía quedaba… Poca inspiración para mis futuras obras. Ja, ja, ja. Lo triste es que esa cargante y ruidosa hiperproducción todavía hoy perdura y sigue echando a perder excelentes canciones.

A pesar de esta lastrante moda metálica, desde entonces hasta hoy han seguido apareciendo canciones influyentes de autores puros como Luis Tseng, Manuel Carrasco, Rozalén, Toni Cabedo o Nya de la Rubia. Afortunadamente la buena música nunca deja de germinar para inspirar.

De los últimos años destacaría dos discos: Menos de lo mismo Vol.I de Los Nikis (2019) y Páramo de Petit Mal (2021). De artistas sensibles siempre brotarán bonitas melodías. 

¿Cómo has llevado en tus entrevistas el enfrentamiento entre dos voces?

El periodista pregunta y yo respondo. No entiendo esta ceremonia como un enfrentamiento; no existe hostilidad ni combate. La humildad se adueña de mi voluntad y el entrevistador se siente cómodo. La intensidad del lenguaje hace el resto.

El compromiso alegre se envuelve en la charla agradable; bien con certezas, bien con ironías, bien concisas. La sobriedad de la reflexión cercena cualquier opción de hartazgo. La exposición pública la asumo con naturalidad y la arresto con esposas de plástico ligero.

La voz que interroga la percibo como una predecesora de mínimos que fluye para esclarecer los territorios más nebulosos del vigor.

Queda; no obstante, una tercera voz (la del lector); voz imprescindible que aparecerá ufana para descubrir la sutil simetría que nos mantiene “conectatres”.

El universo de felpa que creamos se mezcla de algodón ecológico y cordón regulable tal que una sudadera de dos mangas y cuello. Podrá tener capucha o no; pero siempre cubrirá la parte superior de nuestro cuerpo.

En las entrevistas de Entrevistas de coral y verde menta las reflexiones rezuman con harmonía para dar al pensamiento el sonido justo. Entrevistador, entrevistado y lector configuran un todo catalizador de energías que arropa como niebla al mar. La avenencia es tan coral como el verde menta del sobretodo; sobre todo si la intuimos con la sensibilidad boyante que nos sabe relacionar con los demás.


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