Carmen Ibarlucea, la escritora disléxica

Carmen Ibarlucea,  la escritora disléxica

Conocimos a Carmen Ibarlucea en las redes sociales y nos llamó la atención que fuera tan transparente en mostrar su ideología y sus “defectos”, eso que a priori haría pensar que ella no estaba llamada a ser una escritora y, sin embargo, ya son diez los libros que ha publicado. Creemos que vale la pena conocerla, tanto por su literatura que es bastante heterogénea, como por lo que tiene de superación personal ser disléxica y escritora. ¡Esperamos que os guste!

Una disléxica que quiere escribir ¿es eso normal?

Yo creo que sí (risas). Las personas disléxicas somos muy creativas, de modo que siempre estamos imaginando otros mundos, otras posibilidades, y ese¿ es el inicio de ser una persona que escribe. 

Pero la dislexia es una dificultad de aprendizaje que está muy relacionada con la lectoescritura, ¿cómo lo has superado? 

No lo he superado. La dislexia no se puede superar, como no puedes dejar de tener los ojos de un color o de otro. Pero aprendes a convivir con ella. Es cierto que cuesta, porque la educación primaria está marcada por la adquisición de una correcta lectoescritura, y cuando no lo logras en los plazos establecidos, tu autoestima se ve muy dañada. Pero la madurez y la ayuda de personas que te valoran más allá de tus títulos o calificaciones, puede restablecer tu autoestima y te permite perseguir tus metas. 

¿Y cuándo supiste que querías ser escritora? 

(risas de nuevo) Pues en cuanto aprendí a leer ¡Me gustó tanto leer! Me abrió tantas puertas a los mundos interiores de otras personas que pensé que aquella era la profesión más bonita del mundo.  

carmen ibar libros
Obras de la escritora Carmen Ibarlucea.

¿Cómo viviste la publicación de tu primer libro? 

¡Como una fiesta! Era como estar al final y al principio al mismo tiempo. Sentí que era el final de un camino de sufrimiento y el comienzo de un sendero de felicidad. Además, con aquel primer libro vi cumplido mi sueño de estar en el mesón de novedades de la librería Mujeres, la primera libreria feminista de Madrid, y una de mis favoritas de la ciudad. Y también fue emocionante ver mi libro en La Casa del Libro. 

Observando tus publicaciones es difícil ponerte una etiqueta, ¿por qué tanta diversidad? 

Bueno, creo que todas las personas somos diversas, pero yo además soy ecléctica en cuanto a mis gustos literarios, y supongo que por eso también lo soy en cuanto a mis necesidades de escribir. Pero, como profesional de la narración oral, tiene sentido que comenzara con dos libros inclasificables, dos recopilaciones de cuentos de la tradición oral del mundo. 

¿Crees que tu profesión de cuentacuentos marca cómo te ve el público como escritora? 

Sí, definitivamente. Todo el mundo espera de mí que sea una persona entregada a la infancia, y que todo cuanto haga gire en torno al mundo de la educación y por lo tanto a la literatura Infantil y juvenil. Y en realidad es así en gran medida. Pero claro, como cualquier persona tengo intereses diversos y de ahí surge mi necesidad de escribir también biografías, relato breve, poesía, guión o teatro. 

Tú primer libro vendió diez mil ejemplares, lo que es una cifra respetable, ¿por qué crees que gustó tanto? 

Creo que era una idea sencilla en una sociedad ávida de herramientas que le facilitaran la vida. El título “Diez cuentos del mundo que ayudan a educar (nos)” resultaba motivador para las familias que estaban comenzando. Y creo que no era por su calidad literaria si no por esa faceta utilitarista. Desde luego yo nunca lo hubiera imaginado cuando lo escribí, y ese éxito no se ha vuelto a repetir. 

¿Qué siguió después? 

Luego han venido mezclados libros de literatura infantil con otros más personales, como la biografía de Simone Weil, que es una de las personas que más admiro de la historia reciente de la humanidad. Ese libro llegó acompañado de “Las tres cerditas y la inspectora medioambiental” una readaptación del cuento tradicional, con una visión más ajustada a los Objetivos del Desarrollo Sostenible, son lo que yo llamo libros con causa. Pero en lo personal para mí fue muy importante la publicación de mi primer libro de relato breve “Frágiles biografías”, que es el cumplimiento de mi sueño original, porque cuando de niña pensaba que quería ser escritora, sabía que quería ser una escritora de relatos. 

De niña disfrutaba mucho los relatos breves de Leopoldo Alas “Clarin” y de adolescente los de Cortazar o J.D. Salinger. De modo que aunque siempre he disfrutado mucho la lectura de novela, teatro o poesía, yo sabía que la narración breve era mi lugar en el mundo. 

ese silencio exigente

Háblanos de tu último libro “Ese silencio exigente”

Es mi segundo libro de relato breve y ha surgido un poco de casualidad, debido a la pandemia. El 2020 era un año de celebraciones por el bicentenario del nacimiento de  Concepción Arenal y Carolina Coronado, dos personas muy importantes en mi vida. Y también por el centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós, un escritor que me ha acompañado desde que empecé a leerlo en el colegio con 13 años. Me pareció importante rendirles homenaje y de ese deseo de celebración nació el libro. 

¿Y por qué el título? 

Viene de una reflexión de Carolina Coronado que creo que sigue siendo muy actual. Ella decía que los hombres y las mujeres no lograrían la plena igualdad hasta que las mujeres no tuvieran tiempo para el silencio exigente que requiere la lectura, en una clara referencia a lo que después hemos nombrado como la doble o triple jornada de trabajo femenina. 

Y ¿con qué parte del proceso creativo disfrutas y/o sufres más?

La verdad es que escribir es algo absorbente y creo que me da mucha paz mientras lo hago. Todo el proceso sucede con esfuerzo pero a la vez con calma. Sin embargo, una vez que he terminado comienzo a sufrir pensando que no es algo lo bastante bueno como para ser considerado literatura de calidad. Y ser una mala escritora me atormenta. 

Pero hay una parte con la que yo no contaba y es el contacto con otras personas que escriben. Para mí es muy importante y placentera esa sensación de equipo, de amistad que se comprende, y se apoya. Son muchas las personas con las que me he ido encontrando por el camino de la literatura, no voy a nombrar a ninguna aquí porque son muchas y no quisiera olvidarme a nadie, y ofenderlas, pero esas personas saben quienes son y quiero aprovechar para darles las gracias. 

Vivimos en una era audiovisual, ¿crees que el trabajo de escribir tiene sentido?

¡Por supuesto! Todo lo audiovisual está basado en historias, y esas historias deben ser escritas. No hay cine sin texto, no hay videojuegos sin trama, incluso la radio precisa un guión y las comedias de tiktok en un minuto deben ser planificadas literariamente. La creación del relato está incluso en la base de las campañas políticas. Sin literatura la humanidad está perdida. 

Si es así,  ¿que nos recomiendas leer?

(risas) ¡Relato breve! Alice Munro, Margaret Atwood, Carmen Laforet, Ana María Matute,  Svetlana Alexievich, Ángela Nzambi o Samanta Schweblin por ejemplo … pero también ensayo, creo que es muy necesario para comprender la complejidad del mundo, y actualmente hay personas como Almudena Hernando, Alicia Puleo o Sy Montgomery que nos ayudan a entendernos mejor, y a trazar caminos de futuro. También recomiendo leer teatro, ya sé que no es muy usual, pero leer teatro es muy interesante porque pone en juego todas nuestras capacidades creativas sin necesidad de movimiento alguno, más que el de la mente, que a mi ya me parece muchísimo movimiento. En este terreno a mí me gusta mucho Nicolas Paz, un autor también de relatos breves magníficos. Aunque por supuesto no hay que perder de vista que la literatura tiene, y siempre ha tenido, una doble función, que es la de hacernos pensar mientras nos entretiene y nos evade de nuestras propias vidas. Si lo que buscan es eso, creo que leer a Susana Martín Gijón (novela negra) les va a gustar. Y yo no dejaría de lado la Literatura Infantil y Juvenil, porque nunca he comprendido muy bien donde está la frontera y soy muy de clásicos en este terreno, para mi Pippi Calzaslargas o Mary Poppins siguen siendo imprescindibles.  

Y a tí, ¿por qué debemos leerte? 

Uff, esa es una pregunta difícil para mí (risas). No tengo una buena razón para recomendarme a mí misma como escritora, sin embargo uno escribe para comunicarse por lo que más deseas después de escribir es que te lean. Creo que soy una escritora de lo cotidiano, sin dramatismos y sin dobleces, pero con un buen uso del lenguaje. Creo que si se consideran personas corrientes y creen que eso tiene valor, pueden encontrarse con otras personas corrientes en mi literatura, y disfrutarlo. 

Gracias Carmen por compartirnos tu tiempo, tu experiencia y tus sueños.

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